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Becas sin sectarismos

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El sectarismo, la discriminación ideológica, puede llegar también a las becas que se conceden a los estudiantes universitarios, aunque parezca mentira.

Un artículo de...

Javier Arnal
Javier Arnal

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Es lo que pretende la Consellería de Educación valenciana, que suprime las becas a los estudiantes universitarios de universidades privadas, aunque tengan la renta y los requisitos que se exigen a los estudiantes de universidades públicas.

La protesta ha sido general ante semejante intento de sectarismo. En la Comunidad Valenciana, hay cuatro universidades privadas: el CEU-San Pablo, la Universidad Católica “San Vicente Mártir”, la Universidad Virtual Internacional y la Universidad Europea. La curiosa discriminación podría afectar a 3.000 estudiantes.

Las universidades han avisado que, si se aprueba finalmente, irán a los tribunales. Al menos, lo ha expresado el CEU-San Pablo. La Mesa por la Educación en Libertad, constituida en Valencia el pasado mes de diciembre, para defender la libertad en la enseñanza a todos los niveles también ha alzado su voz contra este plan de la Consellería. Y el PP se ha puesto al lado de las universidades privadas, porque también considera que es injusto.

Vicente Morro, portavoz de la Mesa por la Educación en Libertad, viene denunciando mentiras y discriminaciones del tripartito valenciano para obstaculizar, ahogar y, en lo posible, eliminar la enseñanza privada.

Son momentos de cambios políticos en España, de incertidumbre, de avisos para intentar la legislación vigente, pero con la ley en la mano es totalmente injusto lo que pretende el tripartito.

El origen de este sectarismo es que algunos partidos quieren controlar ideológicamente la enseñanza, monopolizar, adoctrinar. En los centros y universidades privadas se imparte con calidad la enseñanza, y la prueba es el alto número de solicitudes que reciben. Ese dato debería hacer reflexionar a los totalitarios, pero más bien parece que genera lo contrario: rabia, animadversión y más bilis.

Sigue molestando la libertad a muchos, por mucho que la cacareen. Se pretende ignorar el nivel de renta y los méritos académicos, y castigar la opción de ir a una universidad privada.

Se ve que el conseller de Educación, Vicent Marzà, tiene unos planes más amplios que el que anunció de que había acabado la “barra libre para la enseñanza concertada”. Quiere acabar con todo tipo de beca que beneficie a los alumnos, a las familias, que libremente desean que sus hijos estudien en centros privados.

Fernando Giner, portavoz de Ciudadanos en el ayuntamiento de Valencia, ha denunciado que el alcalde, Joan Ribó, antepone la ideología a los problemas reales. SE puede extender al conseller Marzà, que pertence al mismo partido que Ribó, Compromís. Esto se han encontrado quienes votaron a Compromís en mayo pasado.

La indignación es creciente, y es de esperar que tal intento no llegue a publicarse en el Diario Oficial de la Comunidad Valenciana, es decir que se pare. De lo que hay seguridad es que, aunque se paralice esta discriminación, familias y estudiantes habrán de estar pendientes, con vigilancia permanente, de los intentos del tripartito… al que le quedan tres años.

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