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Economía y Capitalismo: es la hora de los Expertos Económicos (o Tecnócratas) II

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España vive la peor situación económica desde que Felipe II, entre 1557 y 1598, declarara Castilla en bancarrota, en tres ocasiones.

No conozco a nadie que le gusten las frases: “ya te lo dije” o “ya te lo advertí”. En el ámbito profesional, habitualmente, aunque no siempre, si se hacen las cosas bien, el resultado suele ser positivo. Lo más importante son las motivaciones: el por qué hacemos las cosas. A responder a esta cuestión, dedicamos gran parte de la anterior tribuna. Dos filosofías, entre otras, nos inspiran a muchos capitalistas: “la ética calvinista del trabajo” y “la santificación del trabajo ordinario de los católicos”. En el libro “La reinvención de Obama” dedico un capítulo a la primera de las dos filosofías, para explicar el éxito de la economía de mercado en Estados Unidos.

A los americanos no les va mal del todo, dadas las circunstancias: cuando la Unión Europea entró, en su conjunto, en recesión, en el último trimestre de 2011, con decrecimientos del PIB, antesala de un 2012 que será económicamente muy malo para Europa, Estados Unidos creció el 3% (dos décimas más de lo esperado por el mercado, la Bolsa y los analistas). La Europa de los 27 (o 28, si se incorpora Serbia a la Unión) prevé un PIB negativo del -0,3% para este año y que la tasa de paro se acerque al 11%. En 2012, Estados Unidos obtendrá un crecimiento medio del PIB del 2% y la tasa de paro se reducirá al 8%, cifra que prometió el presidente Obama en la campaña electoral estadounidense de 2008: el punto de partida, hoy, se acerca a sus promesas: crecimiento económico superior al 2% y una tasa de paro, actualmente, del 8,3%.

Es obvio que, a Estados Unidos, le queda mucho camino por recorrer para volver a ser el paraíso del pleno empleo. Pero si comparamos las últimas cifras conocidas entre Estados Unidos (PIB del +3%, último trimestre de 2011) y las de la Unión Europea (PIB -0,3%, mismo período), los norteamericanos salen mejor parados. Estados Unidos es la nación de Jack Kennedy, Ronnie Reagan, Bill Clinton, Elvis Presley, Warren Buffet, Bill Gates, Andy Grove, Hewlett y Packard (dos visionarios, tipos distintos que, con sus apellidos, dieron nombre a la primera compañía informática del mundo, todavía, hasta que les alcance y supere Apple), Steve Jobs, Steve Martin, Steve McQueen y Steve Wonder, Michael Jackson, Milton Friedman, Benjamin Franklin,Thomas Eddison, Thomas Jefferson, Dean Martin, Frank Sinatra, Hillary Clinton, Beyoncé, Grace Kelly, George Clooney, Alan Greeenspan y Cary Grant. La lista de personajes exitosos norteamericanos, que han hecho de Estados Unidos la primera Nación de la Tierra y su satélite la Luna, es interminable.

En Europa, podemos destacar como grandes líderes a los burócratas Van Rompuy y a José Manuel Durao Barroso, magníficos ejemplos del funcionariado de Bruselas. Y, en España, cómo no, tenemos a José Luis Rodríguez Zapatero y a Alfredo Pérez Rubalcaba. El segundo es lo que, en América, catalogan, en broma, como un “survival” (un superviviente): lleva incontables décadas en política, gobierne quien gobierne. Hubiera podido ser el capital del Titanic pero, a diferencia del que se quiso ir al fondo del mar con su barco, “un survival” hubiera cogido una barquita más o menos grande y, en un corto espacio de tiempo, “magnis itineribus” (cfr. Julio César, atravesando Las Galias: “a marchas forzadas”), le ves en las playas de Benidorm, mientras miles de pasajeros del Titanic mueren ahogados, como sucede ahora con la crisis económica.

¿He dicho CRISIS ECONÓMICA? Vaya, eso me lleva inevitablemente al primero de los grandes líderes que tiene España: José Luis Rodríguez Zapatero. Abandonó el gobierno diciendo que el Producto Interior Bruto para 2012 sería del +2,3%, y prometiendo que había cumplido con el compromiso de déficit público, establecido en el Pacto de Estabilidad: el 6%. La realidad, hemos sabido ahora, cuando el Partido Popular ha abierto los cajones, llenos de facturas sin pagar, es que el déficit público real fue, en 2011, del 8,51%: atribuible en un 65% a las Comunidades Autónomas, en un 31% a los Ayuntamientos y un 4% a la Administración Central del Estado. Se lo crean o no, (pero lo tengo grabado), el mismo abogado especializado en Derecho Administrativo, “Tecnócrata-Economista del Opus” (=Opus Dei), con que inicié mi anterior tribuna, Laureano López Rodó, me advirtió el 30 de julio de 1990 en una larga entrevista de contenido económico, que “esto” –lo que sufrimos ahora-, inevitablemente iba a pasar, más tarde o más temprano: multiplicar por tres el peso del Estado, con Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y Administración Central del Estado (a los que hay que sumar las Diputaciones) acabaría por aumentar el déficit público hasta límites insostenibles, me dijo. No creo que Laureano López Rodó fuera adivino o tuviera una bola de cristal: simplemente, procuraba hacer bien su trabajo, por Dios y por España: como yo, aunque no soy miembro del Opus Dei.

Tampoco soy adivino, pero avisé con antelación, como experto en Economía, que “se nos viene encima una crisis económica de dimensiones monumentales”. A Dios gracias, lo advertí durante doce meses, mes a mes, todos los meses, por tanto, en doce ocasiones, en el diario económico Expansión a lo largo del 2007, cuando propios y extraños seguían hablando “del milagro económico español” y, sin embargo, a mediados de aquel ejercicio fiscal, la tendencia del PIB empezaba a ser ya descendente. El aviso más fuerte que hice, tuvo lugar en una larga entrevista para el programa de más audiencia de RNE, el 2 de enero de 2008. Fue como predicar en el desierto.

Aquel era año electoral y ese gran líder que es José Luis Rodríguez Zapatero, anunció dos cosas: “en renta per cápita, hemos superado ya a Italia, y ahora vamos a superar a Francia”, y “2008 será el año del pleno empleo”. Zapatero, en el parque del Retiro, junto al Estanque de las Barcas que mando construir el Rey Nuestro Señor, Felipe IV, no podría sentarse junto al resto de pitonisas que leen las manos, te leen las cartas, te adivinan el futuro, etc: lo echarían a patadas, porque les destrozaría el negocio. A cada uno lo suyo: a Zapatero no se le da bien el arte de la predicción económica. No me sorprende que, frente a Felipe González y José María Aznar, que declinaron la oferta de incorporarse al Consejo de Estado, porque querían hacerse millonarios -1) Asesorando Empresas, 2) Dando conferencias y, 3) Publicando libros-, José Luis Rodríguez Zapatero haya aceptado, encantado, la oferta: su mujer podrá seguir cantando ópera y zarzuela y él, asesorando al Consejo de Estado. Si, con suerte, el resto de miembros del Consejo de Estado son medio ciegos y medio sordos, “por consiguiente”, que diría Felipe González, no escucharán los inocuos consejos de Zapatero: de cualquier otra manera, dado el bajísimo índice de aciertos del expresidente socialista, veo al Gobierno de turno cerrando las puertas del Consejo de Estado para siempre, no vaya a ser que nos lleven a la ruina.

¿He escrito RUINA? Lo siento. ¡Qué ordinariez! Ya estamos en la ruina. Nuestra situación económico-financiera es análoga (leer en el diccionario de la RAE: “análogo significa en parte similar y en parte distinto”) a la de Estados Unidos en 2008, cuando gobernaba George Bush Junior y en 2009, cuando tomó posesión Barack Obama: en expresión del panel más prestigioso de economistas, consultados por The Wall Street Journal (que Warren Buffett, segunda fortuna del mundo, primer inversor del planeta, devoraba, leyéndolo, desde los diez años), “en 2008 y 2009 estuvimos al borde el abismo”.

Para los norteamericanos, la expresión “al borde del abismo” tiene un significado muy concreto: revivir la Gran Depresión de 1929. Tanto George Bush (quien, según el presidente electo, Barack Obama, “hizo una transición de poderes verdaderamente ejemplar”, sin ironía) como Obama, tomaron medidas en esos años, desde el principio de la crisis, para no caer en el precipicio. Ya sé que ni las izquierdas ni las derechas (que son por naturaleza, inmovilistas y, no me pregunten por qué –puesto que no pienso responder a la pregunta-, se pasan el santo día mirando hacia atrás, como la mujer de Lot, añorando un “pasado que siempre fue mejor”: la consecuencia es que se convierten en estatuas de piedra, y en un obstáculo para los que queremos trabajar, activa y eficazmente, por salir de la crisis y volver a la senda del crecimiento) están de acuerdo con las políticas de Bush –criticado por su propio partido, el republicano- ni con las de Obama –“macheteado” por las izquierdas del partido demócrata, por considerar que sus medidas eran/son demasiado tibias.

Ahora bien, aquí la única voz con autoridad para hablar de estos menesteres, según mi subjetivo criterio, es la de Ben Bernanke, doctor en Historia Económica y especializado en la Gran Depresión de 1929, economista prestigioso, liberal, capitalista republicano, judío: “si el Tesoro y la Reserva Federal no hubiéramos rescatado al sector financiero/seguros, y al del automóvil, a las empresas públicas hipotecarias, si no hubiéramos impulsado los planes de estímulo económico y fiscal; si no hubiéramos inyectado liquidez financiera en el sistema, mediante los programas de QE –Quantitative Easing-, etc, habríamos acabado 2011 con una tasa de paro del 25%”.

Hombre, pues la tasa de paro que Bernanke dice que ha evitado para su país, habiendo adoptado medidas a tiempo, se parece bastante a la que tiene España hoy (22,9% de la población activa) y se acercará a la que, según Luis de Guindos, tendrá España el 31 de diciembre de 2012, es decir, “el 24,3%, desde el punto de vista de la contabilidad nacional, ya que, al menos habrá 630.000 desempleados más durante este año”. Atención a las palabras: “contabilidad nacional”. Eso significa que Luis de Guindos, lógicamente, al pintar el llamado “Cuadro Macroeconómico de 2012”, que Rajoy presentó en Bruselas la semana pasada, sólo tuvo en cuenta los parados registrados en los Servicios Públicos de Empleo (SPEE, antiguo INEM), cuyas metodologías y herramientas estadísticas son, con diferencia, las mejores de España, y emplean a los mejores profesionales (economistas, estadísticos y matemáticos), que no políticos, ideólogos y demás gente de buen vivir.

Muy inteligente, De Guindos deja de lado el dato de paro que prevé la Encuesta de Población Activa, (EPA), que tiene en cuenta a todas aquellas personas, nacionales y extranjeras en edad de trabajar, que manifiestan su deseo de encontrar un puesto de trabajo, aun cuando hayan desistido de ir a registrarse en el SPEE o, pasados dos años, ya no tengan derecho a la prestación por desempleo, que les provee el antiguo INEM. De Guindos sabe perfectamente que la EPA arrojará, CUANDO MENOS, el dato de un millón de parados más, al cierre del presente ejercicio, superando (vuelvo a citar a Felipe González), “en consecuencia”, los seis millones de parados. ¿Puede España permitirse esto sin entrar en bancarrota? Lo contestaré en la siguiente tribuna, largo y tendido. Baste decir ahora que, el inicio del año 2012 ha sido desalentador: 289.000 parados más, entre enero y febrero.

Un problema muy serio derivado del desempleo es el cómo afecta la crisis, al mal llamado Estado del Bienestar en España: digo “mal llamado”, porque ya me gustaría que España disfrutara del de Francia, Alemania, o los países nórdicos. Esos, sí que son verdaderos Estados del Bienestar, en los que una mujer que quiere tener hijos, puede hacerlo sin que su empleador le despida (que es lo estadísticamente habitual, en España) y, además, goza de un permiso de maternidad que oscila, según el país, entre 12 y 24 meses. ¿Y estamos contentos en España porque a las mujeres le son concedidos 4 miserables meses para cuidar a sus bebés, que es cuando nuestros hijos más necesitan a sus madres y a sus padres?

Si alguien se atreve a denominar “Estado del Bienestar” a la CHAPUZA que tenemos en España, por contraste con “el verdadero Estado del Bienestar que disfrutan Francia, Alemania, Suiza, Luxemburgo, Suecia, Noruega u Holanda”, gritaré, al alimón con la protagonista de “Lo que el viento se llevó”, con un rábano en la mano, a la caída del sol, que “a Dios pongo por testigo de que nunca más volveré a pasar hambre, y que llevaré a los tribunales a aquellos ineptos que nos llevado al borde del abismo”. Ya dije en mi anterior tribuna que, en países como Francia y Alemania, el tener fuertes sistemas productivos, manufactureros, agrícolas y de servicios, hacían posible el crecimiento económico y el sostenimiento del Estado del Bienestar. En otras palabras: me preocupan los pensionistas españoles: hoy, 2,44 cotizantes sostienen a 1 pensionista, en España. La Seguridad Social ha perdido casi 50.000 cotizantes en febrero; seguramente pierda medio millón en 2012. Y esto es el corto plazo, porque las políticas en contra de la natalidad de los Gobiernos socialistas harán que en 2050, según la ONU, -en el 2030, según mis cálculos-, la Seguridad Social entrará en una quiebra irreversible, tan sólo compensable por la entrada masiva de mano de obra joven y barata, a la que se suele denominar, comúnmente, con el genérico de “inmigración”.

Me adelanto a las críticas de la extrema izquierda y la extrema derecha: “mira, campeón, un cambio de modelo productivo no se improvisa, ni se pone en marcha de la noche a la mañana”. Cierto, eso es verdad; por eso les duele tanto a los 5,3 millones de parados, según la EPA, y los 16,9 millones de empleados, controlados por la Agencia Tributaria, que viven con la angustia en el cuerpo a diario, ante la posible amenaza de perder el puesto de trabajo, que Zapatero y el Gobierno socialista negaran el inicio de la crisis, en enero de 2008, por ser año electoral y, por ende, hayamos, como Nación, perdido CUATRO años preciosos para llevar a cabo las reformas que sí hubieran puesto los “pilares de la tierra”, para construir un edificio económico-productivo distinto al actual.

¿Qué pasa; creen ustedes que esto viene de nuevas? Miren, en la segunda quincena de marzo de 2009, José Luis Rodríguez Zapatero invitó a la Moncloa al premio Nobel de Economía, “de izquierdas”, Paul Krugman: no tanto para que le diera clases de Economía en un par de tardes, como ya había hecho el exministro Jordi Sevilla -con pocos o nulos resultados-, sino para que, “de manera objetiva, realista e independiente, hiciera un diagnóstico de la situación de la economía española y le ofreciera soluciones”. Como si en España no tuviéramos suficientes Servicios de Estudios Económicos, a cuál mejor: el de La Caixa, el de BBVA, Funcas, etc.

Krugman es liberal, pero no es tonto del todo, y fue sincero con Zapatero: “mire, señor presidente, la economía española se parece mucho, hoy, a la del estado de Florida: dos motores productivos, que son la construcción unida al mercado inmobiliario, y el turismo, que ustedes llaman de sol y playa. Además, tenemos muchísimos jubilados que se retiran a vivir plácidamente a Florida, muy bien cuidados por los cientos de miles de inmigrantes latinos; cambie usted la palabra Florida por la de España y ahí están las similitudes. El problema para ustedes, es que, mientras para Estados Unidos, Florida es solamente un estado entre 50; España, a pesar de los regionalismos y nacionalismos, es un solo país entero. En Estados Unidos tenemos docenas y docenas y docenas de sectores productivos, que ustedes no tienen: por simplificar; nosotros tenemos las empresas tecnológicas más avanzadas del mundo, no sólo en el Silicon Valley, sino en toda la Costa Oeste. La industria del entretenimiento (música, cine, videojuegos, etc) está ubicada en la octava economía del mundo, que es California, y no Italia; el sector del juego del Estado de Nevada (Reno, Las Vegas, etc) supone una contribución extraordinaria al Producto Interior Bruto americano. El Sector del Automóvil de Detroit (Míchigan, estado natal de Romney) tiene a tres de las primeras empresas fabricantes de coches del mundo; en el centro y el sur de América, además de 80 millones de evangélicos radicales y del Tea Party, tenemos recursos naturales, imprescindibles para que nuestra economía funcione bien: petróleo, carbón y gas. En la Coste Este hay toda una industria de servicios profesionales (financieros, cuyos epicentros son Nueva York, con Wall Street, y Boston; de abogados, asesores de empresas, coaching, etc). Señor Zapatero, estoy simplificando, porque la audiencia dura una hora, y mis honorarios (=fees), son de 100.000 dólares por hora”.

No me cabe duda de dos cosas: primero, Jordi Sevilla no le había hablado “de estas cosas”, en esas dos o tres famosas charlas de café, por la tarde, en que enseñaba economía al presidente; segundo, bien Zapatero no entendió nada de lo que le dijo Krugman (no sospechoso de ser de derechas), bien no entendió el mensaje transmitido, o no le dio la gana de asumirlo: “SEÑOR ZAPATERO, ACTÚE RÁPIDO, CUANTO ANTES, AHORA QUE TIENE TIEMPO Y, YA QUE ACABA DE GANAR LAS ELECCIONES PARA UN SEGUNDO MANDATO, HAGA LAS REFORMAS NECESARIAS INMEDIATAMENTE, Y EMPIECE A CONSTRUIR LOS PILARES DE UN NUEVO MODELO PRODUCTIVO PARA ESPAÑA. Al principio, durante los cuatro primeros años, será muy duro, para la población, pero a partir del quinto año, empezarán a verse los efectos positivos de las Reformas”.

Zapatero no hizo nada de lo que le aconsejó Krugman, sino perder –como era de esperar- las siguientes elecciones generales, y dejar el Cuadro Económico del País para 2012, en las siguiente condiciones, según la elaboración al detalle llevada a cabo por el Gobierno del Partido Popular, tras descubrir que el déficit público, insisto, en 2011, no fue el prometido 6%, sino del 8,5%: el PIB, este año, será negativo (-1,7%); el gasto en consumo final será negativo (-4,0) y todos sus componentes, también: consumo privado de individuos y hogares (-1,4), consumo de Administraciones Públicas (-11,5); consumo/inversión de las empresas (-6,9); la demanda nacional, si nadie gasta ni invierte será, por tanto, negativa (-4,6); un dato positivo será la contribución del saldo exterior al crecimiento del PIB (+2,9). De la tasa de paro como porcentaje de la población activa, ya hemos hablado: De Guindos habla de un 24,3% (acogiéndose a los criterios de la contabilidad nacional; utilizando los datos estadísticos de los Servicios Públicos de Empleo); en mi caso, apuesto por una tasa de desempleo del 24,9%, con datos de la EPA, elaborados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y sobrepasar la barrera de los seis millones de parados.

Ante este panorama, el Gobierno del Partido Popular no ha tardado en actuar: es titular y contenido en todos los periódicos, así que solo voy a enumerar algunas cosas: Rajoy desafía a Bruselas y establece, unilateralmente, que la reducción del déficit público, este año, será del 5,8%, versus el 4,4% prometido por Zapatero, quien lo vinculaba a ese imposible crecimiento del PIB del +2,3% para este año. La lógica de Rajoy es impecable: si cambia el cuadro macroeconómico, también ha de cambiar el objetivo de déficit. En cualquier caso, Rajoy comete un error garrafal en comprometerse a alcanzar en 2013 el objetivo de reducción del déficit público al 3%, en relación al PIB. Se equivoca radicalmente, ya que está apostando porque las reformas que ha anunciado, empezarán a dar fruto el año que viene: cómo se ve, que Rajoy es solamente abogado: está convencido de que puede cambiar la realidad económica del país por decreto ley publicado en el BOE. Pues, aviso para navegantes: nos quedan cinco años para estabilizar económica y financieramente España, y dar marcha atrás en el tiempo, hasta enero de 2007 (exactamente 5 años), el punto de partida, de cuando no había crisis. Y necesitaremos otros cinco ejercicios fiscales para construir el nuevo modelo económico productivo, más fácil de llevar a la práctica, si la “estructura y el marco legal” son favorables.

Este año, el Estado espera recaudar 119.233 millones de euros; la cifra es similar a la de 2011 y, aunque habrá menos cotizantes, esa merma de ingresos se compensa con el aumento de los impuestos (IRPF). El techo de gasto –como hizo Obama en Estados Unidos el pasado 2 de agosto de 2011 para evitar la suspensión de pagos- se reduce un 4,7% y se establece en 118.564 millones.

De todos es sabido que, el último día de 2011, el Gobierno anunció un primer paquete de medidas urgentes. Durante enero y febrero de 2012, el gobierno ha seguido una interesante pauta de comportamiento: elige una temática, sobre la cual va a elaborar un proyecto integral de reformas. Durante tres semanas va anunciando con cuenta gotas, a diario, baterías aparentemente inconexas de medidas, hasta que, en Consejo de Ministros, convierte en Decreto Ley la Reforma correspondiente, metiendo en el mismo saco, de manera –ahora- coherente, todas las medidas.

Así ha sido con las tres reformas más importantes, anunciadas hasta el momento, para evitar que los inversores nos sigan comparando con Grecia o con Portugal: Primero, saneamiento, capitalización y ajuste del sistema financiero; segundo, reforma laboral que reduce el coste del despido; tercero, mecanismos de cobro para empresas de todos los colores y tamaños, para que, en el plazo de diez años, puedan recibir los 35.000 millones de euros que les deben los tres niveles de la Administración Pública. La banca privada y el ICO, a un interés del 5%, participarán en la iniciativa. Los primeros en cobrar (aun no se sabe, si principal o intereses, y esto es esencial para las empresas) serán aquellos que acepten una quita, algo a lo que ya se han opuesto los dos sectores más afectados por la deuda asumida con el Estado: constructoras y farmacéuticas. De la famosísima “Dación” me niego a hablar: es insultante. Basta cruzar los datos del SPEE, la Seguridad Social, el INE, el Censo, el Padrón y la Agencia Tributaria, para saber que es una medida que va a afectar a una muy ínfima y muy minoritaria cantidad de familias españolas. Quiero recordar que tan solo Cáritas, que depende de la Iglesia Católica, atiende a más de un millón de familias sin recursos, a diario.

Me llama la atención que Rajoy tenga que recortar 30.000 millones de euros adicionales, en 2012, y otros tantos en 2013. ¿Cómo lo va a hacer? Respuesta: ¿Recuerdan las palabras de la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, cuando anunció el primer paquete de medidas del Gobierno? Dijo que “esto es solo el principio del principio”. Es decir, a finales de marzo, cuando el Gobierno presente los Presupuestos Generales del Estado para 2012, se harán públicas tantas y tan grandes reformas, que, como dijo Alfonso Guerra cuando el PSOE ganó las elecciones de octubre de 1982: “Vamos a cambiar tanto España, que no la va a reconocer, ni la madre que la parió”. Las reformas profundas y muy dolorosas, que pondrá en marcha el Gobierno del PP, si hace lo que tiene que hacer, transformarán España radicalmente a largo plazo.

En siguientes tribunas, con permiso del Editor de este Confidencial Digital, quisiera explicar las consecuencias de esas reformas para España y los españoles y, antes del hablar del G-20, donde están sucediendo muchas cosas que nos afectan, querría comparar la situación tremenda, terrible de España, hoy, con la de Islandia, que tuvo que declararse en bancarrota, Grecia, Portugal e Irlanda, que han tenido que ser rescatados por la Unión Europea y el FMI; y poner todo ello en comparación con el caso extremo positivo, que es el, de nuevo, “milagro alemán”.

Jorge Díaz-Cardiel, Socio Director General ADVICE Consultants. Autor de “Obama y el liderazgo pragmático” y “La reinvención de Obama”.

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