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Cebrián consuma su ‘traición’ a la Prisa de Jesús Polanco

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Esta semana se ha materializado la alianza estratégica entre el Grupo Prisa y Liberty, el fondo americano que conduce un singular personaje que pernocta en hoteles y colecciona obras de arte. Las familias que levantaron el emporio con don Jesús se consideran traicionadas. ¿Por qué? Así lo explican los propios afectados.

Un artículo de...

Javier Fumero
Javier Fumero

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El Grupo Prisa tenía hasta el día 30 de este mes para vender activos y lograr nuevos inversores. El ultimátum de los bancos que soportan los 4.000 millones de euros de deuda no era negociable. La venta de Cuatro y Digital + a Mediaset y Telefónica, junto a la llegada del fondo norteamericano Liberty Acquisition Holdings Corp., han permitido cumplir con lo pactado. Pero a un precio inconcebible para algunos accionistas históricos.

Estas familias se quejan amargamente en privado de lo sucedido. Estos son sus principales lamentos, expuestos de forma sintética:

-- Cuando falleció Jesús Polanco (julio de 2007) el valor de la empresa en bolsa era de 6.000 millones de euros. En estos momentos, Prisa tiene una capitalización de tan sólo 383 millones. Ha perdido un 94% de su valor en Bolsa.

-- La deuda de la sociedad es de 4.686 millones de euros, una cifra insostenible. Si no hubiera llegado este fondo de inversión –ajeno al sector editorial y de los medios, con objetivos meramente especulativos- la compañía hubiera quebrado a final de año. Se ha negociado en situación de desventaja.

-- La solución ideada por Cebrián supone efectivamente la obtención de 650 millones de euros, esenciales para refinanciar la deuda hasta 2013, pero no se resuelve el problema y los Polanco pierden ahora la mayoría, al pasar del 70% al 30% del capital.

-- Todos los que acaban de abandonar el consejo son personas muy próximas a Jesús Polanco: Emiliano Martínez, José Buenaventura Terceiro, Ramón Mendoza Solano (hijo del ex presidente del Real Madrid), Adolfo Valero Cascante y Alfonso López Casas, casado con la fallecida Isabel Polanco, hija del fundador y una de las pocas capaz de hacerle frente abiertamente a Cebrián.

-- Las declaraciones del consejero delegado no han sentado nada bien: “hay que ganar tamaño” y eso no es posible “con una familia o un grupo de amigos”. Sin el concurso de estas personas –recuerda estos días amargamente alguno de ellos-, el ‘gran timonel’ jamás hubiera podido levantar su emporio. Se consideran injustamente tratados.

-- El perfil del nuevo inversor, Nicolas Berggruen, no entusiasma a los más veteranos del consejo. Judío, nacido en París hace 48 años, es considerado un oportunista. Su interés se ha centrado hasta ahora en el mercado inmobiliario, la energía, el capital riesgo y los hoteles.

-- Poco amigo de la prensa, se cuenta que hace varios años compró todos los ejemplares de una revista de los Países Bajos que había decidido publicar un reportaje sobre su vida y los quemó. No tiene casa, pernocta en hoteles, trabaja de 12 a 14 horas diarias y Forbes lo sitúa el 437 en la lista de los empresarios más ricos del mundo. Su fortuna se calcula en unos 1.318 millones de euros.

-- Ante el cariz que están tomando los acontecimientos, algunos históricos se han planteado seriamente desinvertir, abandonar la compañía. Llevan años exigiendo un dividendo que no llega. Concretamente, desde mayo de 2008. Y no les gusta el cariz que está tomando todo. Entre quienes han insinuado su posible marcha se encuentran las familias de Pancho Pérez González y del fallecido Ramón Mendoza.

-- El último susto que han sufrido tiene que ver con la cotización de la compañía. La acción ha pasado de valer 15 euros (hace sólo tres años) a 1,75 euros, la cotización a la que cerró este mismo viernes. Los inversores están aterrados. De nada han servido los intentos de Cebrián por reanimar el valor, consciente de que esta caída perjudicaba las condiciones de los acuerdos con Mediaset y Liberty. Sus esfuerzos han sido en balde. Pero lo más grave es que la acción sigue bajando… y nadie entiende por qué.

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