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Ciudadanos se deja querer

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El juego está donde más le interesaba a Albert Rivera, desquiciando al PP y al PSOE, a quienes ha quitado votos en las catalanas.

Un artículo de...

Javier Arnal
Javier Arnal

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            Ciudadanos está de moda, sin lugar a dudas, y sobre todo después de las elecciones catalanas. Unos lo dicen expresamente, otros a escondidas, pero todos miran a Ciudadanos y a su posible alianza postelectoral tras las elecciones generales del 20-D.

            A la espera de la encuesta del CIS de octubre, Albert Rivera ha logrado lo que pretendía: dejar de ser sólo un partido catalán, aupando a Inés Arrimadas en Cataluña, y él dedicado a la política nacional, con unas excelentes expectativas de voto, y especialmente en los feudos que han sido “granero” para el PP, la Comunidad Valenciana y la de Madrid.

            Rajoy intenta, sin éxito, apuntar que su enemigo es el PSOE, no Ciudadanos. Le interesa a Rajoy ese planteamiento, pero en el propio PP son muchos – tal vez la mayoría – quienes hablan de ir tendiendo puentes con Ciudadanos.

            Con encuestas o sin ellas, el pulso de la calle revela que el PP se quedará lejos de la mayoría absoluta, aunque ganará las elecciones, y ahí aparece Ciudadanos, que por lo que se percibe – a veces son impresiones falsas o confusas, porque no hay datos – le será necesario al PP para gobernar.

            Rajoy lanza el mensaje de que no se “equivoquen” los españoles, porque Ciudadanos está cerca del PSOE. Así intenta que no se prolongue la fuga de votos “populares” al partido de Albert Rivera. En el PSOE pretenden que Rivera se pronuncie ahora sobre con quién pactará tras las elecciones. Rivera, feliz: ha pactado con los socialistas en Andalucía, y en Madrid con el PP, por lo que tras las urnas de las generales puede pasar de todo.

            El PP tiene a su favor la innegable recuperación económica y unas perspectivas que a nivel internacional se corroboran si se mantiene la estabilidad política en España, lo cual no parece garantizado si hay un gobierno de “todos contra el PP”.

            El juego está donde más le interesaba a Albert Rivera, desquiciando al PP y al PSOE, a quienes ha quitado votos en las catalanas, sobre todo al PP. A Podemos le ha sobrepasado.

            Es muy prematuro, pero me atrevo a afirmar que Rivera decidirá – si es que tiene que decidir, según los resultados – con sensatez, sin dar lugar a experimentos ni riesgos de una amalgama de partidos con casi nada en común, salvo el afán de llegar al poder, en lo que coincide todo partido político.

            Las elecciones generales son las que se perciben por los ciudadanos como más decisivas para el bolsillo, el empleo, la familia, la unidad de España. Ciudadanos, simplemente, esperará los resultados de las urnas, sabiendo que, aunque diga otra cosa en público, su expectativa real es ser el tercer partido, por encima de Podemos. Y pactará con el PP o con el PSOE según los resultados de uno y otro, sin más. Ahora juega con el PP y con el PSOE, porque le interesa.

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