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¡Compatriotas!

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Lo que más me ha gustado del discurso pronunciado por Tsipras ha sido la primera palabra que utilizó: “¡Compatriotas!”.

Un artículo de...

Josu  Montalbán
Josu Montalbán

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Lo que más me ha gustado del discurso pronunciado por Tsipras, dirigido a los ciudadanos griegos con motivo de las negociaciones fallidas destinadas a salvar los problemas derivados de su Deuda, ha sido la primera palabra que utilizó: “¡Compatriotas!”. Es cierto que su discurso iba dirigido a los griegos pero Tsipras sabía, mientras hablaba, que quienes debían escuchar su alocución poniendo la máxima atención debían ser los europeos. Su discurso tenía unos destinatarios “preferentes” que eran los líderes y gobernantes europeos, el Eurogrupo (que muy pocos saben realmente para qué sirve), los interesados en la Economía del Mundo y los que dirigen esa famosa Troika que, como todo el mundo debiera saber no han sido elegidos mediante métodos democráticos y, por tanto, no gozan de la suficiente solvencia ni credibilidad como para someter a poblaciones enteras, como la griega por ejemplo.

Tsipras ha criticado las políticas de austeridad en su discurso. No le cabía otra opción porque lo que para tantos europeos está siendo escasez, para los griegos es carencia. Y porque la austeridad remite a los humildes y los pobres hacia la pobreza y la miseria, mientras los ricos tocan suelo en los niveles de la abundancia. Tsipras se lo ha dicho a sus “compatriotas”, pero con un tono de voz suficiente como para que lo oigan los poderosos, que no son precisamente compatriotas suyos.

Lo más urgente es echar en cara a Tsipras aquello que creo que ha hecho mal. Al menos dos cosas. Entrando dentro de lo normal que ganara las elecciones griegas apelando, con cierto grado de populismo oportunista, al sufrimiento injusto que aquejaba a los griegos, su Gobierno debería haber propiciado una colaboración más estrecha con los partidos de la oposición; se limitó a conseguir una mayoría numérica que le permitiera ganar las votaciones en el Parlamento griego, y nada más. La segunda cosa ha sido, a mi entender, recurrir a la convocatoria de un referéndum justamente cuando el tiempo útil para negociar ya había caducado. ¿No hubiera sido más razonable haberle convocado antes, incluso haber recurrido a convocar unas nuevas Elecciones en Grecia, a las que acudiría con una fórmula debidamente elaborada?

Y ahora volvamos atrás. ¿Qué significa “compatriota”? “De la misma patria”, según el Diccionario. A lo largo del tiempo el concepto “patria” ha sufrido múltiples vapuleos. En cualquier caso la derecha ha utilizado la palabra con cierta veneración, tantas veces injustificada, mientras que la izquierda ha intentado evitarla, al menos en España. Como se ve Tsipras ha recurrido a dicha palabra sin reserva ninguna, convencido de que quienes integran y viven en dicha patria van a tener un destino común. Ahora me surge una nueva pregunta: ¿es Europa la patria de los europeos? Tsipras llamó compatriotas a los “europeos griegos”, pero quería que le escucharan bien los otros europeos, los no griegos. Tenía razón, porque Europa fue presentada como una madre acogedora pero se comporta, muchas veces, como una madrastra inhóspita y mal encarada. Los dirigentes de los Estados europeos han venido haciendo dejación de sus convicciones democráticas cuando han elegido a los dirigentes de los Organismos supranacionales, léase Troika, en cuya elección han contado más cuestiones estratégicas que otras de carácter democrático. El resultado último ha sido este, el de una madrastra que expulsa, por la vía de imposición de obligaciones incumplibles, a uno de sus hijos.

Termino con una previsión: si Grecia acaba fuera de Europa, una parte de la responsabilidad recaerá en su propia desidia, pero la mayor parte deberemos depositarla en la mezquindad de una madre que no dio a luz a su hijo, es decir, una madrastra.

Permitidme culminar la reflexión con un entretenimiento. De momento es bastante más lo que tiene que agradecer Europa a Grecia, como leyenda histórica y tierra de Democracia y sabios, que lo que debe agradecer Grecia a Europa. No se trata de hacer ningún tipo de balance pero lo peor que nos puede asaltar es el olvido. Se me ocurre recurrir a un deporte, el Fútbol 7, o sea el fútbol en que participan equipos formados por siete componentes. Yo ejerzo de seleccionador de los griegos: Pítaco, Bías, Cleóbulo, Tales de Mileto, Quilón, Solón y Misón… y para el banquillo Periandro y Anacarsis. Que alguien haga de seleccionador europeo…, si se atreve.

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