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Tribuna libre

Cuba y EE.UU., comercio a todo vapor

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A pesar de las restricciones absurdas al comercio impuestas por EE.UU., el embargo y la propaganda oficial se resquebrajan.

Si en 2007 en el intercambio comercial de bienes de Cuba, Estados Unidos se situó en el quinto lugar por su volumen, en 2008 acusó un sustancial incremento, según las cifras publicadas por el US Census Bureau e información brindada por el Consejo Económico y Comercial EEUU- CUBA (USTEC).

En el 2008, según los datos disponibles, se observa un espectacular crecimiento de las exportaciones norteamericanas del 59,0% con respecto a 2007, muy superior al aumento de las importaciones totales cubanas, que fue de un 43,8%. Las compras de Cuba en todo el año 2007 fueron 447.1 millones de dólares, mientras en el 2008 alcanzaron alrededor de 710,0 millones. La impresionante alza de las compras cubanas en el mercado estadounidense en parte esta dada por el aumento de los precios de los alimentos el pasado año, pero también al    crecimiento del volumen de las mercancías importadas, según las cifras aportadas por (USTEC). 

Debe aclararse que las diferencias entre los datos aportadas por la fuente norteamericana y los de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba (ONE), son debido a que esta última incluye en sus cifras además del costo de adquisición de las mercancías,   los pagos por seguro, flete y gastos bancarios.

En su inmensa mayoría las exportaciones norteamericanas son productos alimenticios, como cereales, semillas oleaginosas, materia prima para pienso, carnes en especial de aves y conservas de frutas y vegetales. Estados Unidos se ha convertido en el principal suministrador de alimentos, en un monto cercano al 40,0% de las compras cubanas de esos productos. No obstante, las cifras disponibles referentes al periodo 2004-2007 muestran que en esos años se adquirieron gran variedad de otros rubros, tales como postes y madera en general por 22,5 millones de dólares; medicinas por 7,5 millones de dólares y equipamiento médico por 2,0 millones. Se añade una amplia variedad de artículos, entre los que sobresalen los de las industrias química, maquinarias y metal-mecánica. En el caso de las medicinas, Cuba se ha esforzado por adquirir lo menos posible en Estados Unidos, ya que los precios son elevados y ha podido comprarlas en otros mercados con mejores ofertas y posibilidades de pago.   

El impacto de las mercancías de Estados Unidos en la economía cubana es muy superior a lo reflejado por estas cifras. Para dar una idea real habría que añadir la compra por Cuba en terceros mercados de productos norteamericanos. Ejemplos de su amplia circulación pueden apreciarse en las Tiendas Recaudadoras de Divisas, como el gran Centro Comercial Trasval de Galiano y San Rafael, antiguo Ten Cents-Woolworth, donde un alto porcentaje de los artículos, incluida una apreciable variedad de maquinaria, son Made in USA. Si se pudieran sumar los productos norteamericanos adquiridos en terceros   mercados con los comprados directamente en Estados Unidos, el total de las mercancías de ese país en la economía cubana es significativamente superior.

Aunque realmente existen restricciones absurdas que impiden el pleno desarrollo de las relaciones comerciales, impuestas por las autoridades norteamericanas, estos datos muestran un progresivo resquebrajamiento del embargo y de la falsedad de la propaganda oficial sobre este tema. Entre las restricciones está la obligación para las empresas cubanas de pagar al contado los artículos adquiridos, pero indudablemente hay ventajas por los precios y alta calidad de las mercancías ofertadas, así como la seriedad en el cumplimiento de los contratos y el bajo costo de los fletes dada la cercanía.

También perjudica la prohibición para importar productos cubanos, pero la Isla tiene pocas ofertas de artículos para exportar, con excepción de insignificantes cantidades de ron y tabaco, pues actualmente ni azúcar posee al haberse convertido el país en importador del antes tradicional producto.

En cuanto a los pagos, La Habana ha venido resolviéndolos mediante la obtención de créditos en terceros países. Este aspecto podría tener mayores dificultades en los próximos meses, por la falta de liquidez internacional como consecuencia de la crisis económica mundial. Un asunto agravado por la tradicional falta de credibilidad de la banca nacional en la amortización de los préstamos.

En 2009 ayudaría al incremento de las relaciones, que se cumpliera la promesa de la Administración Obama de permitir libremente los viajes de cubano-americanos y el envió de remesas a Cuba. Esto podría sentar las bases para que también los norteamericanos realizaran turismo en el futuro, lo cual daría un gran impulso a los vínculos, con ventajas económicas para ambas partes, sin soslayar el impacto político que tendría en la Isla con beneficios para el avance de la democracia y el respeto de los derechos humanos.

Además Estados Unidos tiene un papel sustancial en otros aspectos, como ser la principal fuente de remesas, actualmente el cuarto ingreso de Cuba por importancia, así como en las telecomunicaciones, particularmente las llamadas telefónicas internacionales, donde las compañías norteamericanos juegan un papel primordial. 

A las relaciones comerciales y económicas en general, habría que agregar la influencia actual del vecino del norte en el campo del entretenimiento, en particular la televisión cubana, donde nunca había existido tanta presencia norteamericana como ahora. Si antes de 1959 a algún dueño de un canal se le hubiera ocurrido tanta programación fílmica, de teleseries y musicales estadounidenses, los sindicatos de actores y trabajadores del sector habrían protestado y no lo hubieran permitido. Mientras, los programas cubanos tienen ínfima calidad y están en minoría significativa, muchos son reposiciones de hace años.

Al mismo tiempo, las simpatía hacia Estados Unidos se han incrementado; mucho más ahora con el advenimiento del Presidente Obama, quien se ha convertido en la gran esperanza de la población para el relajamiento de las tensiones entre ambos países, considerado por la población como factor fundamental para facilitar los ansiados cambios dentro de Cuba.

A 50 años del triunfo de la revolución, al tiempo que el gobierno cubano ha fracaso en el desarrollo del país y ha creado una crisis general en la sociedad, pese a todos los obstáculos, la posibilidad de relaciones normales avanza para beneficio de ambos pueblos separados artificialmente.

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