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Cuba, de mal en peor

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Las cifras presentadas, como ya es normal en Cuba, por sus evidentes contradicciones, carecen de credibilidad.

El Ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo Jorge, nombrado hace unos meses, presentó ante la Sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 20 de Diciembre, el Informe sobre los Resultados Económicos de 2009 y los Lineamientos y el Plan Económico y Social para el 2010. A diferencia de años anteriores, también informó sobre la ejecución del Presupuesto de 2009 y el Proyecto del Presupuesto de 2010, exposición que tradicionalmente era competencia del titular de Finanzas y Precios.

El 2009 fue difícil, pues a 20 años de continuada crisis, conocida por Período Especial, y a los enormes daños causados por el impacto en la Isla de varios huracanes en el 2008, se agregaron los efectos de la crisis global en una economía, por demás, bloqueada por un sistema disfuncional que impide el despliegue de la capacidad laboral y creativa del pueblo cubano.                    

La brevedad y falta de elementos básicos en el Informe impiden determinar con precisión el comportamiento de la economía en el 2009 y sus perspectivas. No obstante, los reducidos indicadores anunciados, aún con sus carencias y contradicciones, reflejan un cuadro calamitoso.   El Ministro   justificó el vacio de información en su exposición por la entrega a los diputados de documentos con mayor riqueza de datos; actitud que refleja la poca importancia que dan las autoridades a que la población   esté informada sobre la grave situación actual de la economía. Así, estuvieron ausentes cifras fundamentales, como importantes producciones industriales y agropecuarias -níquel, azúcar; ingresos por concepto del turismo; extracción de petróleo y gas acompañante; elementos sobre las balanzas comercial y de pagos; deuda externa; la preocupante situación demográfica; niveles detallados de circulación monetaria; entre otros datos que resultan básicos para conocer como está y hacia donde se dirige la economía.

Las cifras presentadas, como ya es normal en Cuba, por sus evidentes contradicciones, carecen de credibilidad. El crecimiento anunciado del 1,4% del Producto Interno Bruto (PIB) está desprovisto de una mínima sustentabilidad. Es muy difícil confiar en esa cifra, cuando se tiene en cuenta que a partir del 1 de junio los Sectores Productivos y de Servicios tuvieron que reducir el consumo de electricidad en 12,0%, y muchas unidades cerraron total o parcialmente durante ciertos períodos por esa causa. Al mismo tiempo, hasta septiembre los ingresos por turismo informados se redujeron   11,7%, situación que no mejoró posteriormente. Las importaciones disminuyeron en 37,4%, lo cual tiene que haber afectado notablemente la disponibilidad de insumos necesarios para producir. Se conoce la falta de combustible para el transporte en general y las labores agrícolas. Sólo pudo asegurarse la fertilización al 50,0% de las áreas sembradas de caña de azúcar, según informó la prensa oficial. Las exportaciones de bienes y servicios cayeron en 22.9 %, por los bajos precios del níquel, primer rubro de las ventas, y la falta de mercado para tabaco, ron y los exiguos rubros que puede ofrecer Cuba hoy. Desafortunadamente, ya no se dispone de azúcar, por lo cual se perdió la oportunidad de aprovechar las excelentes cotizaciones que tuvo en el 2009.  

Asimismo parece improbable el crecimiento anunciado del 4,5% del Sector Agropecuario, cuando hubo escases de muchos productos agrícolas en el mercado nacional durante todo el año. Este porcentaje está en franca contradicción con el descenso de 7,7% de la producción agropecuaria por su volumen, con exclusión de la cañera y la realizada en patios y parcelas, hasta el cierre de agosto, publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) en octubre. La minoración de la agricultura no cañera fue de 4,7%, mientras la ganadería descendió 11,0%, con bajas significativas en huevos (-6,2%) y carne de cerdo (-23,6%). Puede haber diferencias entre la producción calculada en términos de volumen y sus valores estimados a precios constantes, pero es difícil que sea tan notable, como poco posible una reanimación tan vigorosa de la actividad en los 5 meses restantes que borren los atrasos resultantes de la caída   en el período anual tradicionalmente más productivo de la agricultura cubana. 

Aunque no hay datos sobre la cosecha de caña y la producción azucarera en 2009, el rendimiento fue de 35 toneladas por hectárea, un 15,0% inferior al del 2008, según la prensa oficial, lo cual indica que la producción total de la gramínea debe haber sido inferior, teniendo en cuenta además que el área de corte no fue superior, por haberse   demolido muchas plantaciones afectadas por los huracanes que azotaron en el 2008. Debe subrayarse el anuncio efectuado en las reuniones preparatorias de la sesión de la Asamblea Nacional de que en la zafra 2009-2010 únicamente molerán 44 ingenios, el número más reducido desde que se instaurara República en 1902.

Esto es el resultado de 3 factores determinantes: la falta de caña, en especial por el deplorable estado de las plantaciones; la destrucción de la infraestructura azucarera, incluido el potencial de molida y procesamiento de la gramínea; y la total ausencia de incentivos laborales para producir azúcar. Como consecuencia no deberá sorprender que la actual zafra no alcance el millón de toneladas, perdiéndose la excelente cotización de 17.5 centavos dólares US la libra, como promedio anual estimado de los mercados azucareros. Por el contrario, crecerá la importación de azúcar para satisfacer la demanda interna, agravándose ya delicada coyuntura financiera nacional.      

También se señala un crecimiento de 4,6% en el transporte; bastante discutible al considerar la falta de combustible, y el deterioro del 94,0% de las líneas ferroviarias, según informó el Ministro del ramo en las Comisiones previas. 

Poco creíble es el 4,0% de incremento en los servicios, porque ese sector ha afrontado también la falta de electricidad e insumos en general. Este año además estalló el escándalo sobre las garrafales deficiencias en la ortografía de miles de estudiantes a punto de graduarse en la universidad, por lo que se organizaron rápidamente cursos remediales de obligatorio cumplimiento. Una prueba más de la acelerada erosión cualitativa que sufre la educación.

Desde hace años se emplea en Cuba un “sistema único” para calcular el valor creado en los servicios, incompatible con las metodologías establecidas por Naciones Unida, al sobredimensionar su real incidencia económica. Esto ha provocado que organismos internacionales, entre ellos el PNUD, hayan dejado de publicar la información oficial sobre el PIB cubano por falta de credibilidad. En el Informe del Ministro Marino no se desglosa la ejecución en este sector por actividades (Educación, Salud Pública, Servicios Comunales, y otros), lo que no permite una evaluación más profunda.

Otra cuestión controversial es la aseveración de que el Sector Comercio no crece, cuando lo correcto sería decir que decreció en un porcentaje bastante alto. La caída en la oferta de productos y servicios en 2009 fue profunda, incluso observable en las tiendas de venta en divisas, donde los anaqueles permanecen vacios o con una misma mercancía, sin variedad de surtidos. 

El proceso inversionista fue critico en el 2009 con una disminución de 16,0%, reconocida oficialmente. Como consecuencia se profundiza el proceso de descapitalización y de autofagia en curso desde los inicios del Período Especial. Aunque tampoco en este crucial asunto se dieron más elementos, es conocido que la cantidad de viviendas terminadas en el 2009 posiblemente no sobrepasará 32 000, por lo regular de pésima calidad,    de 44 775 edificadas el pasado año. Para tener una somera idea sobre esta situación debe señalarse que sólo los huracanes que azotaron la Isla en el 2008 dañaron 647 111 viviendas (aproximadamente el 18,5% del total existente), de las cuales 84 737 con derrumbe total. El problema de la carencia de techo es uno de los más graves que afronta la población. El fondo habitacional está en alrededor de un 50,0% compuesto por unidades en mal o regular estado por la continuada falta de reposición y mantenimiento, lo que ocasiona enormes destrucciones cuando afectan el territorio nacional huracanes u otros fenómenos atmosféricos. La falta de vivienda en Cuba, anterior a los destrozos acaecidos en el 2008, era estimada en 500 000, aunque especialistas independientes ubicaban la cifra en más de un millón.        

Lamentablemente, tampoco en el Informe se habla del consumo de los hogares en 2009, y sólo se refiere a una caída del 3,3% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en pesos, mientras se señala que creció en 1,4% en pesos convertibles (CUC). En cuanto al IPC en pesos, parece improbable ese indicador, si se tiene en cuenta los precios existentes en los Mercados de Oferta y Demanda o la tendencia en el mercado negro al que la población tiene que recurrir para satisfacer sus necesidades. Incluso productos vendidos en el sector estatal, como la papa y el chícharo, tuvieron grandes incrementos de precios al sacarse del sistema racionado. La papa se vendía a 0.40 c/libra y ahora a 1.00 peso/libra en los Mercados Agrícolas Estatales.

El cálculo del IPC en moneda convertible también debería revisarse. Las ridículas disminuciones de precios realizadas, no compensaron los incrementos producidos en una variedad de artículos y servicios a lo largo del año. Los precios de los combustibles vendidos en el 2009, como promedio anual, tuvieron que ser significativamente más elevados que en el 2008, por haberse elevado considerablemente   en los últimos meses de este año (diesel 33,0%, gasolina especial 16,0%, gasolina regular 25,0%, entre otros combustibles), lo cual tiene que haberse reflejado en las cotizaciones del 2009, donde se mantuvieron invariables.      

En cuanto a la ocupación, se insiste en la existencia de una Tasa de Desempleo de 1,7%, posiblemente la más baja del mundo. Pero en cualquier rincón del país se observa a muchas personas en edad laboral ociosa, e incluso la prensa oficial constantemente se refiere a que gran cantidad de ciudadanos no trabajan, sin reconocer que no lo hacen por falta de estímulo, ya que el salario es ínfimo. Esto sin mencionar el desempleo encubierto, con enormes cantidades de trabajadores innecesarios en los centros laborales e improductivas unidades presupuestadas 

De acuerdo con la información brindada, el Salario Medio Mensual fue de 427 pesos en 2009, equivalentes a 21.35 dólares US, para un incremento del 2,9% en relación con 2008.   Se reconoció que la Productividad decreció 1,1%, lo cual en realidad podría ser peor, si se tiene en cuenta, como fue subrayado anteriormente que el PIB, un factor esencial para calcular la productividad, se determina en Cuba de forma sobredimensionada. En el período 2000-2009, tomando como base las cifras oficiales, la productividad creció un 40,0%, mientras los salarios en un 79,4%, estableciéndose una correlación muy negativa, al continuar en crecimiento la falta de competitividad de la economía cubana.

Todos estos grandes problemas se reflejan con gran fuerza en las finanzas externas. Están en la raíz de la grave situación financiera actual que hasta ha impedido devolver los fondos extranjeros depositados en bancos cubanos, calculados por fuentes externas en 600-800 millones de dólares US, por la carencia de liquidez.   Esto ha derivado en la ausencia de credibilidad financiera, con consecuencias negativas para obtener créditos frescos que sostengan una economía en crisis.

Los datos sobre el Presupuesto tampoco son tranquilizadores, por cuanto la reducción anunciada del déficit se ha hecho sobre la base de la disminución de los gastos, en un país donde los ingresos de la población dependen en grado sumo de fuentes estatales, sin que al mismo tiempo hayan aparecido medidas compensatorias. Así se ha sido anunciado un déficit de 3015,7 millones de pesos, un 4,8% del PIB declarado; inferior al del año pasado que fue del 6,7%.  

Las reformas prometidas, estructurales y de conceptos, tan esperadas por la ciudanía, continúan sin aparecer, mientras los problemas siguen acumulándose y la sociedad en todos sus aspectos cada vez se deteriora más con las perspectivas de un empeoramiento adicional en el 2010, tema que analizaremos en otras partes del presente trabajo.  

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