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Cuerpo

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Con la canícula aflora el cuerpo, resurge el cuerpo de entre las prendas que lo mantenían oculto en una trama confortable de intimidades.

Con la canícula aflora el cuerpo, resurge el cuerpo de entre las prendas que lo mantenían oculto en una trama confortable de intimidades. El cuerpo casi olvidado a lo largo de tres estaciones, el cuerpo súbito, el cuerpo que siempre ha estado ahí, pero de improviso parece que redobla su presencia según el calor aprieta y nos vamos desvistiendo.

Donde antes mirábamos sin ver apenas más allá del rostro en el espejo, la perspectiva de una exhibición probable hace que los pormenores del cuerpo se nos revelen con intensidad nueva, que se nos rebelen también y provoquen desazón nueva —esa pierna varicosa, ese abdomen prominente por demás—, y, en fin, que nos desvelen por la conciencia nueva de la imperfección.

El verano es ese momento propicio para explorar, y la primera exploración que emprendemos, sin darnos mucha cuenta, es la del propio cuerpo. Su contextura es nuestro límite, su volumen es nuestro ser, su bulto demarca el territorio exacto de nuestra acción posible. Contiguo al cuerpo, a su presencia física concreta, no hay más que la fabulación o la memoria. O bien otros cuerpos. Somos algo así como islas semovientes en el océano del tiempo, y entre todos conformamos un archipiélago numeroso y dinámico que se va renovando con la sucesión eterna de las generaciones.

Puede ocurrir que parezcamos robinsones aturdidos en la playa de la isla que nos acoge, es decir, de nuestro cuerpo, porque tras el otoño, el invierno y una primavera inexistente hayamos llegado a olvidar qué aspecto tenían sus parajes, de modo que hay que internarse en ellos otra vez como si nos resultaran desconocidos. Entonces descubrimos la misma geografía de todos los veranos: esa pequeña cicatriz, riachuelo en estiaje; ese lunar un poco abultado, elevación de origen volcánico; ese vello que se extiende indeciso como la vegetación rala de un páramo.

En época de calor, el cuerpo se descubre y, así, se redescubre. Puesto que los demás pueden ver la desnudez del torso y de las extremidades, recobra cada cual la percepción intensa de sus extremidades, de su torso. Cuerpo súbito a partir de finales de junio, sin embargo siempre ha estado ahí, habitable, habitado, íntimo, esencial. Absoluto, de momento.

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