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Elena Valenciano, las churras y las merinas

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Es que las campañas electorales son muy traicioneras. Hay que hablar mucho, a veces demasiado, y las tonterías fluyen como río sin cauce (dicho sea en plan cursi).

Un artículo de...

Félix Gallardo
Félix Gallardo

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No está demasiado afortunada Elena Valenciano en su carrera hacia Europa. Lo dicen hasta los propios socialistas que –además de no estar muy conformes con la candidatura de la candidata- constatan día tras día y mitin tras mitin que sus remilgos no eran injustificados.

De salida no era la mejor candidata –quizás Rubalcaba no pudo echar mano de otros- pero ya metida en faena, se han cumplido los perores auspicios. Ya lo dijo Abraham Lincoln: ‘mejor quedarse callado y que piensen que uno es tonto, a hablar y despejar las dudas’.

En la penúltima Elena Valenciano ha dicho con todo desparpajo: ‘Jesucristo, el Che y Felipe González. En eso sí creo. Es gente que está un poco en la misma lógica’. Sobran los comentarios. Y aun sobrando, sí hay que decir que es muy de agradecer que afirme que están un ‘poco’ en la misma lógica. Menos mal que Jesucristo, el Che y Felipe González no están totalmente en la misma lógica porque si lo estuvieran sería como para emigrar incluso de esa Europa a la que se va a ir Elena Valenciano.

Es lo que se llama ‘calentarse la boca’. No se entiende muy bien la finalidad que perseguía la candidata ni en qué estaba pensando cuando lo dijo, ni a quién se dirigía.

En las campañas electorales hay que hablar mucho y la facundia es muy traicionera y las tonterías –dicho en plan cursi- fluyen como río sin cauce, como mar sin orillas.

Algunos cauces y algunas orillas habría que poner a los candidatos que se creen que todo vale.

Porque una cosa es mentir a sabiendas de que no se cumplirá lo que se ha prometido, que diría Tierno Galván, y otras dejarse arrastrar por la verborrea sin sentido.

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