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El Factor Chávez

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El agravamiento de la situación económica y política en Venezuela está teniendo un impacto muy desfavorable sobre Cuba debido a la altísima dependencia respecto al país suramericano.

La Isla, al perder las subvenciones de Europa del Este a principios de los noventa sufrió un golpe devastador; adviniendo una terrible crisis denominada “Período Especial en Tiempo de Paz”, todavía vigente, pero atenuada a partir del presente decenio con el apoyo de Venezuela, que con el Coronel Chávez se ha convertido en una nueva especie de “Hada Madrina” que sostiene la tambaleante sociedad cubana.

 Desde hace algunos años hay acuerdos especiales para el envío de más de 90.000 barriles de petróleo diarios, financiados en alto porcentaje a plazos de 25 años, con bajos intereses, a cambio del suministro por Cuba de expertos, en especial de Salud Pública y Educación para calzar políticamente los planes populistas del chavismo. Asimismo se han acordado una serie de proyectos de colaboración y recibido créditos a largo plazo. Convenios concebidos con grandes ventajas para La Mayor de las Antillas. 

Sin embargo, a causa de las crecientes dificultades que afronta la economía venezolana, se observa desde 2008 que la “ayuda” no alcanza para financiar los cada vez más elevados déficits financieros de la economía cubana dado el prolongado Período Especial, el azote de huracanes y los efectos de la crisis mundial sobre una economía destruida. En el período 2002/2008 la tasa promedio anual de crecimiento de la exportación de servicios cubana fue del 23,0%, pasando de 2,5 a 8,7 miles de millones de pesos, a precios constantes. Este formidable crecimiento se debió esencialmente al masivo envío de técnicos, pero ya el pasado año fue insuficiente para afrontar una economía que por cada peso que exporta de bienes importa cuatro, por lo cual el déficit del intercambio comercial de mercancías ascendió a -10, 5 miles de millones de pesos, un saldo negativo que por su enorme magnitud resultó imposible de financiar con los ingresos alcanzados por la exportación de servicios, dando por consecuencia un impactante déficit en cuenta corriente de la Balanza de Pagos superior a los -2.5 miles de millones de dólares, de acuerdo a The Economist.        

La prestigiosa publicación estima que el saldo positivo en la Balanza de Servicios cubana descenderá en 23,0% en el 2009 respecto al 2008, lo cual explica en gran parte las acrecentadas dificultades financieras que han llevado al gobierno hasta congelar los depósitos de empresas extranjeras en bancos nacionales. Las previsiones sobre la dinámica de la Balanza de Servicios para los años 2010 y 2011, no son mejores. 

El radical empeoramiento de la economía venezolana en el 2009 y las pésimas perspectivas para el 2010 indican que vendrán tiempos extraordinariamente complicados para el chavismo. El PIB cayó más del 4,0%, en el tercer trimestre de 2009, mientras importantes publicaciones como The Economist prevén una disminución de ese indicador a -3,0% en 2009 y -3,4% en 2010, a lo que se añade una impresionante tasa de inflación, la más alta de América Latina, estimándose que Venezuela finalizará el 2009 con un incremento del índice de precios al consumidor (IPC) cercano al del pasado año (36,0%).

En la actualidad Venezuela comienza a sentir las “bondades del modelo castrista”, aderezado con ingredientes propios. Debido a la incapacidad de mantener en buenas condiciones de operación el sistema electro-energético comenzaron a producirse prolongadas interrupciones en el suministro de electricidad y prosigue la falta de una aceptable distribución de los alimentos, a lo que se agrega la ya crónica carencia de seguridad ciudadana, a lo cual se suma una preocupante tasa de desempleo, 8,3% en el 3er trimestre del 2009, según The Economist.

Este lamentable panorama económico está teniendo consecuencias políticas. Estudios de opinión reflejan la caída pronunciada del apoyo al chavismo, lo cual necesariamente obligará al régimen a invertir más en la economía interna para afrontar la presión popular antes de las elecciones al parlamento en el 2010. Por tanto, el gobierno de Chávez posiblemente se verá forzado a disminuir su injerencia externa, sustentada hasta el presente por la abundancia de petrodólares, lo cual crea mayores preocupaciones al gobierno cubano sobre el futuro de la asistencia económica. 

Sin embrago, pudieran existir escenarios aún peores. Chávez actualmente con vista a desviar la atención pública de los graves problemas de Venezuela y basándose en las enseñanzas de su tutor cubano, busca desesperadamente un enemigo externo para cultivar el nacionalismo y culpar de las dificultades nacionales. Parece que pretende conseguirlo con su vecina Colombia, en un peligroso juego que podría involucrar a Estados Unidos. Por su temperamento irracional, la situación podría salirse de control y provocar una guerra fratricida con las armas que ha venido comprando desde hace tiempo en Rusia y China, fundamentalmente. 

Si la guerra comenzara, las consecuencias para Cuba serían terribles, por cuanto estaría privada totalmente de la asistencia del aliado venezolano mientras durara el conflicto, con una virtual paralización de toda la sociedad.   Los dirigentes cubanos deberían estar conscientes de esta alternativa y poner sus buenos oficios para procurar evitar este conflicto. 

De todas formas, según la información disponible, la cooperación cubano-venezolana para 2010 parece no tener buenas perspectivas, lo cual se sentirá en el agravamiento de la situación económica, política y social de la Isla, ante un gobierno que no quiere hacer cambios, sino que prefiere el camino de la violencia contra los ciudadanos que protestan pacíficamente contra una situación cada vez más asfixiante.

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