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Tribuna libre

Internet y la familia

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Es cosa de todos poder ayudar a los más jovencillos a ser usuarios juiciosos y responsables en el uso de todas las nuevas tecnologías.

Es como una elevada azotea, es como un bullicioso y abigarrado mercado, es encrucijada, querámoslo o no, de donde nos llega lo bueno y lo perverso. Es Internet: la “World Wide Web”, telaraña de extensión mundial. Valga este articulillo como respuesta general a muchas preguntas particulares que me plantearon. Mi deseo es seros grato y esclarecedor. 

En todo caso es cosa de todos poder ayudar a los más jovencillos a ser usuarios juiciosos y responsables en el uso de todas las nuevas tecnologías. Y en ellas se han de preparar para servir con eficacia al bien común de sus conciudadanos, viendo en cada una y cada uno personas con la más alta dignidad. Para eso, en muchas ocasiones, irán contracorriente ante modas inhumanas, relativistas o insolidarias.

 

Como dice un amigo, ahora los padres nos podemos permitir menos errores que antes. Pues por eso quiero romper una lanza por algo que está ahora omnipresente en nuestra sociedad. Sería tedioso presentar listas de pros y contras sobre “navegar por Internet”. Pero sí que nos conviene acotar ciertos márgenes que el sentido común nos hace ver.

Creo que, en algunas ocasiones, cualquiera se podría encontrar, jóvenes y no tan jóvenes, como víctima de un compulsivo trasnocheo. Sedientos todos de notoriedad y reconocimiento positivo. A veces, incluso con el paladar estragado de placenteros anonimatos; hombres y mujeres individualistas y rebosantes de edonismo. Y hasta con quiquiriquís de marca mayor y marchamo de posmodernos.

Conviene ponernos de acuerdo en que la “red” es un lugar donde precisaremos ejercitamos a diario en la firmeza de nuestras convicciones, con responsabilidad. Así evitaremos que su uso nos aísle o nos cree adicción.

Algunos datos estadísticos nos pueden ayudar a situarnos. En un exhaustivo estudio del año pasado, sobre el uso de las T.I.C. entre los ciudadanos, uno puede descubrir que ocho de cada diez usuarios se conectan diariamente o al menos una vez a la semana. Los jóvenes españoles pasan un 22% más de su tiempo navegando por Internet que mirando la televisión. (Se puede leer en: http://e-libros.fundacion.telefonica.com/sie08/aplicacion_sie/ParteA/datos.html).

También allá podremos comprobar que el hogar sigue siendo el lugar preferido por la comunidad internauta para acceder a la red y otros interesantes datos.

Sea como sea, los padres hemos de aprender y poner en práctica el trabajo on-line, en la medida de nuestras posibilidades y circunstancias. Padres e hijos, hemos de observar y discutir juntos sobre lo que se ve en el ciberespacio. Siempre: Evitar crear en la familia un clima de desconfianza. A cada hijo se le facilitará los medios adecuados. Y claro, cuando se trata de menores es evidente el protegerles mediante un sistema “canguro” de filtrado.

Es cierto que urge más formación. Pero, tanto para el buen uso de Internet como para todos los demás medios de comunicación tradicionales.

La interactividad y la inmediatez hacen que las páginas de Internet puedan ser mucho más impactantes que un programa de televisión. Y sabemos que es fácil acceder a webs no recomendables para menores de edad.

Consideremos que el hecho de dar herramientas de comunicación en Internet sin una previa formación es como querer que alguien conduzca un coche sin ningún conocimiento de ese vehículo, ni del código de circulación. Es preciso configurar la máquina-ordenador para saber quién es el usuario y poder adaptarse a sus necesidades de aprendizaje o de control de contenidos.

Es así que interesa reforzar aspectos positivos de la red y conocer los negativos y rechazarlos efectivamente.

Mensajería, chats, foros y redes sociales precisan algunas medidas básicas de prudencia. Que nadie ignore que hay quienes mienten sobre su identidad para contactar, o que los datos personales incontrolados y el spam pueden ser un riesgo cierto para la intimidad.

Pero, ¡prohibir Internet no es lo adecuado!, ya que el adolescente o joven que no puede navegar en casa lo hará en otro sitio. Urge enseñar a navegar de forma segura y reflexiva; dando criterio y nunca dejando de ser padres y por ello obligados a educar según las características de cada criatura.

Para ello, hemos de facilitar aplicaciones que ayuden a trabajar de la manera que les parezca oportuno a ellos, pero con seguridad. Microsoft, Norton, Panda y, especialmente, Optenet tienen aplicaciones para filtrar, acompañar –a veces a distancia- y construir una libertad responsable.

Pero padres y madres no hemos de delegar en las bondades del software, por genial que sea. Lo mejor es estar en la misma red social que nuestros hijos y enseñarles cómo evitar dar datos personales inconvenientes.

Por muchos motivos, son momentos difíciles los que atraviesa nuestra sociedad. Pero hemos de tender a la preeminencia del espíritu de servicio y el criterio del bien común, sobre los intereses económicos y políticos. Y es que, la serenidad de la conciencia no tiene reconocimiento público o mediático que la iguale en importancia.

Algunas ideas clave para usuarios de Internet, pequeños y mayores:

- Ser autónomo, crítico y tener capacidad de decisión y de seleccionar información veraz.

- Aprender con Internet a trabajar en equipo de una forma cómoda y rápida.

- Concienciar a los jóvenes de que necesitan ser muy prudentes con lo que dicen y que atender el Chat o el Facebook, tuenti..., no es la actividad más productiva ni apasionante de su vida.

- Recordar que en una red social nadie nos obliga a reconocer como amigo a alguien.

- Poder utilizar, padre o madre, el ordenador al menos al mismo nivel de la hija o hijo, de forma que sepa con claridad que podemos controlar.

- Evitar chatear por la noche y no utilizar chats privados los menores, e informar en casa si alguien pide más datos personales nuestros.

- Navegar también varios miembros de la familia juntos, descubriendo la realidad de Internet, sus dificultades y la necesidad de que no se empañe la finura moral o las costumbres.

- Tener en Favoritos, del navegador que utilicemos, una selección de páginas infantiles adecuadas para cada edad.

- Recordad a los más jóvenes que no todo lo que ve o lee en línea es verdadero. Además de hacerles ver que es un síntoma de madurez tener un criterio claro, y aplicarlo sea cual sea el lugar donde estemos navegando (hogar, biblioteca, ciber-café, trabajo, en casa de amigos…).

- Colocar el ordenador en una zona compartida por toda la familia, en un sitio de paso, acordando el horario de uso entre todos.

- Navegar por aplicaciones didácticas on-line con los más pequeños.

- En Internet la buena educación y el respeto también han de aplicarse.

- Nunca decir ni la edad ni la dirección ni el teléfono de un menor. Si el usuario es adulto, actuar con prudencia y esperar a consultar en caso de duda.

- Si cuelgas fotos en las redes sociales cedes tú los derechos, aunque salgan todos tus amigos.

Para acabar, decir que, después de explicarlo con naturalidad a los jovencillos de la casa, convendrá activar los sistemas de control parental, ya sea de Optenet, Microsoft, etcétera. Así, incluso en ausencia de adultos, se bloquean los contenidos previstos y se controla el tiempo de uso y la actividad en cada ordenador.

Es verdad, amigas y amigos, que deberemos disponer de capacidad tecnológica y capacidad comprensiva para realizar un buen uso de Internet. Para eso nos podemos ayudar unos a otros. Siempre teniendo claro que las nuevas tecnologías no pueden suplir ni a los padres, ni a los profesores, aunque bien utilizadas nos van a poder ayudar mucho.

Os recomiendo vivamente diversas guías para padres y webs de referencia, sobre seguridad en línea y consejos prácticos:

http://kids.getnetwise.org/ (en inglés)

http://www.optenet.es/es/pcwebfilter.asp

http://www.ciberfamilias.com/enlaces.htm

http://www.microsoft.com/latam/athome/security/children/famwebrules.mspx

En fin, ya se vé que precisamos una valiente implicación, pero llena de prudencia y orden en las prioridades. Y medir las fuerzas, y valorar si está en nuestro deseo el querer afrontar este reto y qué herramientas se corresponden mejor a nuestras circunstancias, para no desatender las obligaciones familiares, profesionales, sociales, de salud, etcétera.

Y no nos quepa duda, muchos estupendos afanes y desinteresadas empresas de servicio a la sociedad van a pasar por la “World Wide Web”. Os intentaré ir dando noticia de ello.

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