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Lecciones de Mercadona

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Mercadona ha creado 4.000 nuevos empleos, alcanzando la cifra de 74.000 empleados con contrato fijo: en 3 años, 12.000 nuevos trabajos fijos.

Juan Roig, presidente de Mercadona, ha presentado la Memoria Anual 2012. Como era de prever, unos excelentes resultados, que confirman una trayectoria admirable, envidiable y, probablemente, imitable y digna de análisis en Escuelas de Negocios y organizaciones empresariales.

Estamos demasiado acostumbrados a escuchar proyectos y promesas, en todos los ámbitos, que luego la realidad desmiente. En el ámbito empresarial es más importante todavía ilusionar con proyectos viables y que luego los hechos confirmen, porque los "proyectos fantasma" se cobran el precio tangible de costes y puestos de trabajo. Por eso, en un panorama económico como el actual, que Juan Roig sea previsible y hable con hechos es noticia, y más cuando es un hito más en su trayectoria desde que inició su andadura en 1981.

Mercadona ha creado 4.000 nuevos empleos, alcanzando la cifra de 74.000 empleados con contrato fijo: en 3 años, 12.000 nuevos trabajos fijos. Ha abierto 55 nuevas tiendas en 2012 – su transparencia es de agradecer, pues han abierto 60 tiendas y han cerrado 5-, ha invertido 650 millones de euros y los 508 millones de euros de beneficios netos suponen un 7% más que en 2011.

Otros datos elocuentes de Mercadona son que, contando los puestos de trabajo directos y los indirectos que genera, a esta cadena de supermercados se deben 400.000 puestos de trabajo. Además, ha seguido apostando por la formación de sus trabajadores, destinando 44 millones de euros. Y para completar datos de 2012, ha logrado ahorrar, junto con sus proveedores e interproveedores, 725 millones de euros, evitando costes innecesarios y persiguiendo el céntimo, lo que le ha permitido cerrar el año con los precios 2 puntos por debajo del IPC general. O se lucha hasta el último céntimo o se acaba cayendo en el derroche, no hay muchas más alternativas.

Algún proveedor de Mercadona se queja de que "aprieta" mucho, que no da mucho margen de beneficios a quien provee. Habría mucho que hablar, pero el hecho de ser proveedor de Mercadona ya supone una cantidad muy considerable de beneficios seguros y, si se trata de seguir bajando los precios a los clientes, los proveedores que no estén de acuerdo con esta filosofía pueden buscar que otras cadenas de supermercados les compren sus productos. Roig se exige, y exige: los hechos parecen darle la razón.

El análisis de Mercadona puede aportar una aparente paradoja: que beneficios y humanización del trabajo no están reñidos, que una excelente empresa vea recompensadas sus ganancias por cómo trata a los empleados y a los clientes. El "Jefe" sigue siendo el cliente, es una máxima intocable. El objetivo de más calidad por menos precio sigue presidiendo su actividad, basando su trabajo en los Valores del Esfuerzo, del Trabajo y Liderazgo, y escritos con mayúscula me gustan más, porque hay un razonable hartazgo en la sociedad por lo "manoseados" y desfigurados que han sido esos Valores. ¡Y además lleva a cabo una actividad solidaria encomiable, donando al Banco de Alimentos 470 toneladas de productos en 2012.

Mercadona renuncia a crecer en el exterior, para bajar los precios en España, y eso que ha logrado bajarlos considerablemente. Tenemos que resolver la temporalidad del trabajo en España, y Juan Roig nos demuestra que la gente trabaja mejor cuando tiene un contrato fijo. Por otra parte, el hecho de que un cajero o reponedor, con más de 4 años en Mercadona, perciba –incluyendo primas por objetivos, que es un sistema de remuneración muy justo, ya que el igualitarismo conduce al apoltronamiento- un salario de 1.600 euros netos al mes debería hacer reflexionar a muchos: la productividad requiere estímulos, y la crisis económica no debe justificar reducciones generalizadas de salarios.

Las lecciones de Juan Roig son los hechos, no las palabras. Y eso, año tras año, tiene mucho mérito, por creer y aplicar un modelo coherente, a la vez que en contra de la corriente de algunos teóricos, entre los que hay que incluir políticos que no se creen la vitalidad y primacía de la iniciativa privada: bajar impuestos es la prueba de que se lo creen o no. El modelo de negocio de Mercadona es de éxito probado, y es su aval.

Cuando Roig reclama menos impuestos y más productividad, está apelando a la responsabilidad de los gobernantes pero también a la de todos los ciudadanos: la solución existe, pero es incómoda, porque requiere ser más productivos, y eso requiere esfuerzo. Juan Roig no deja indiferente a nadie. La fuerza de sus palabras procede de los hechos, no de malabarismos retóricos.

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