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Tribuna libre

Miedo al maiz transgenico, y sobre todo a sus detractores

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La Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de Alimentos, que cumple pronto sus primeros diez años de existencia, insiste de nuevo en que el maíz transgénico no presenta ningún riesgo para la salud.

La Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de Alimentos, que cumple pronto sus primeros diez años de existencia, insiste de nuevo en que el maíz transgénico no presenta ningún riesgo para la salud. El gobierno ha preferido, sin embargo, no creerse mucho lo que dicen sus propios expertos y mantiene la moratoria sobre el cultivo de este tipo de maíz.

El informe sobre la toxicidad del maíz transgénico, encargado por las autoridades galas, no se había hecho público, y ha habido que esperar a que alguien filtrara el informe a Le Figaro para conocer parte de su contenido.  Una revelación “casual”, en vísperas del voto de los países de la Unión Europea sobre la excepción francesa, que tendrá lugar la próxima semana.

Los expertos de la AFSSA no dicen que el maíz modificado genéticamente no suponga ningún peligro, sino que presenta “el mismo nivel de seguridad sanitaria” que el maíz original. Así que si no se prohíbe uno, ¿por qué impedir el cultivo del otro?

La noticia ha provocado la vuelta a escena de José Bové, figura ya mítica de la antiglobalización, inmortalizado cuando acudía a la cárcel para cumplir una condena, subido sobre un tractor y seguido por una procesión de periodistas del mundo entero. Para Bové no hay duda, se trata de un golpe de efecto del “lobby pro-OGM de los industriales que quieren desestabilizar al ministro del Medio Ambiente”.

Sus métodos no son menos desestabilizadores: Bové no duda en usar la fuerza para imponer sus ideas organizando actos de destrucción de plantaciones de maíz modificado. Eso sí, le han valido una severa condena a diez meses de prisión.

Ahora ha salido a la palestra para amenazar con que no puede ni siquiera imaginar que Francia vaya a modificar su postura, aunque sea en contra del parecer del resto de miembros de la Unión Europea. Y ya ha hecho una llamada “urgente para que los ecologistas sean mucho más fuertes a nivel europeo para defender a los ciudadanos”.

El gobierno ya ha respondido indicando que “parece razonable” esperar a nuevos informes a nivel europeo para decidir sobre la cuestión. Con la que está cayendo, no hay quien se arriesgue al más mínimo enfrentamiento u oposición.

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