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Crédito de la Unión Minera es un hito remarcable en la historia de las fallidas entidades españolas de crédito.

Un artículo de...

Luis Ángel De la Viuda
Luis Ángel De la Viuda

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Casualmente esta sociedad es el precedente próximo de lo que hasta anteayer era el Banco Popular, fundado en 1926 y tristemente deglutido ese día por el sistema, en perjuicio de 300.000 perplejos y desazonados accionistas. Un amigo mío de colegio, persona cuidadosa y cabal, honrada y responsable, trabajador incansable y padre de familia modélico, se ha quedado, de la noche a la mañana, sin una parte de los ahorros de su vida, al sublimarse 2.500 acciones de un banco que en un largo tiempo fue ejemplo de eficacia y rentabilidad no solo en España sino en el mundo. Y así hasta otros 300.000 damnificados.

Como es habitual en estos casos, los males del Popular arrancan de una sucesión mal concebida y peor ejecutada. El personal e intransferible modelo de gestión de Luis Valls marca el inicio de una decadencia casi insensible en el arranque, pero estruendosa en los últimos años, en donde es casi imposible encontrar ningún acierto. En cambio florecen como parásitos devoradores la peor gestión de su consejo y sus ejecutivos y una permanente huida hacia delante de un presidente totalmente desubicado como Angel Ron, rematado por la aprovechada aparición de Emilio Saracho, quien algún día es posible que explique el motivo de su incompetente y, para él, sustanciosa gestión.

De momento, parece que el sistema se ha salvado, que las entidades responsables del control, como el Banco de España y la CNMV, apenas notan los rasguños de su inhibitoria neutralidad. El ministro De Guindos aplaude la solución. Los cuentacorrentistas afortunadamente se salvan, pero hay 300.000 españoles bien contados que son las auténticas víctimas de este desorden, siempre que empleemos este término con condescendencia, pues también se puede pensar en otros conceptos más clarificadores, que arrancan en la impericia y terminarían en algún tipo de delincuencia. De momento, los organismos europeos han puesto en marcha con éxito su primer “rescate”, pero miles de españoles empiezan ahora a reaccionar ante una situación que materialmente les ha sacado el dinero de sus bolsillos.

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