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Tribuna libre

Tiempo para los demás, lo mejor de las vacaciones

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Tal vez conozcan aquella vieja historia de un viejo Cherokee que cada mañana, con tanto tiempo que le da su situación de “veterano”, se detenía a explicar historias a los más pequeños.

Tal vez conozcan aquella vieja historia de un viejo Cherokee que cada mañana, con tanto tiempo que le da su situación de “veterano”, se detenía a explicar historias a los más pequeños. Y un día explica a su nieto la batalla que ocurre en el interior de las personas.   

Dice el anciano: "Hijo mío, esta batalla tan especial e importante es entre dos lobos que todos nosotros llevamos dentro".   

"Uno es malvado. Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.

"El otro es bueno. Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.

El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: “¿Qué lobo gana?”   

El anciano Cherokee respondió: "Aquél al que tú alimentes."

Y la historia viene al pelo, pues, ahora, en los inicios del verano, es cuando tal vez disfrutemos de más días de descanso y aumenten las ocasiones de trato con los familiares, especialmente entre abuelos, hijos y nietos. Pienso que la calidad de esta convivencia inter-generacional es una buena muestra de cómo estamos construyendo un mundo mejor para los que, tarde o temprano, nos van a relevar.

Nunca será suficiente una relación de mínimos entre abuelos, hijos y nietos. Lo que se pasa de abuelos a hijos y de éstos a nietos no es una mera acumulación de conocimiento o bienes. Puede y debe ser, además, una transmisión de valores, una dinámica de mejora integral de la persona y su entorno.

No les parece que encontrar el lado bueno de la vida es más fácil si tenemos la suerte de crecer en un entorno de estima y comprensión, a la vez que de exigencia.

Creo que veremos evidente la necesidad de más trato y convivencia entre padres e hijos. Pues no perdamos tampoco la ocasión para que nietos, hijos y abuelos compartan entre todos ellos tiempo libre y descanso, juegos y conversaciones que, aunque sean 'batallitas', correcciones o pequeñeces de unos u otros, alimentarán una estima y comunicación valiosísimas para el futuro de todos.

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