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Estados Unidos no puede ser el único motor del crecimiento mundial

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A Estados Unidos le queda la Unión Europea. Con Reino Unido no tiene problemas, porque crece al 2,7%. Pero Europa va a crecer a dos velocidades.

Un artículo de...

Jorge  Díaz-Cardiel
Jorge Díaz-Cardiel

Socio Director General de Advice Strategic Consultants

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Las previsiones económicas del FMI de enero han sido muy claras: la economía mundial crecerá por encima del 3% en 2015 y 2016. Pero no todas las economías del planeta crecerán de la misma manera ni al mismo ritmo. Habrá desequilibrios y cambios esenciales respecto al status quo al que estamos acostumbrados.

Estados Unidos ha salido muy fortalecido de la recesión. En 2014 creció al 2,4% y creó 3 millones de empleos, más del doble de la media anual desde 1980. Cada mes, se generaron 240.000 empleos, con varios meses seguidos por encima de los 300.000 (noviembre y diciembre, por ejemplo). Su tasa de paro se ha reducido al 5,7%, cercano al 5% -pleno empleo- de antes de la crisis, en 2007. La tasa de participación es del 62,9%, síntoma de que el mercado laboral es fuerte y, cada vez son más los que dejan atrás el efecto desánimo y se lanzan a buscar trabajo. El punto débil son los salarios, que no se incrementan proporcionalmente. Aun así, gracias a la creación de empleo, los norteamericanos han gastado más en el último cuatrimestre del año –el consumo supone el 70% de su PIB-, incluso tirando de ahorros. El mercado de la vivienda se está recuperando y aumenta el negocio de la construcción, también conforme avanza la constitución de nuevas familias en busca de hogar.

Los índices de manufactura y servicios son positivos y se mantienen al alza. También los índices de sentimiento y confianza económicos de empresarios y consumidores. Al final, la Reserva Federal, durante este año 2015 de crecimiento económico y creación de empleo, se verá obligada a aumentar los tipos de interés. Ya dejó a atrás su particular QE (Quantitative Easing) de compra de activos públicos e hipotecarios. El panorama es positivo para Norteamérica, pero cuando los estadounidenses miran más allá de sus fronteras se asustan con lo que ven.

Por un lado, Japón sigue con una economía renqueante, como anticiparon el Estudio Advice de Éxito Empresarial en 2013, y la Radiografía de la Pyme de SAGE, en su Contexto Económico, de ese mismo año. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, va a dedicar un 0,5% de su presupuesto a gasto social para ayudar a familias y pymes, que sufren el valor del yen. La subida del IVA en abril de 2014 lastró el crecimiento económico y las consecuencias aún se hacen sentir. China e India siguen caminos inversos, se cruzan: China decrece del 7,4% en PIB de 2014 al 7% en 2015, y algunos organismos anticipan una bajada hasta el 6,8%, a pesar de su fortaleza en la producción industrial. Pero China tiene fuertes desequilibrios internos y una enorme burbuja de crédito. India, una enorme economía emergente, crecerá este año hasta el 7%, pero no es comparable a la china. El propio primer ministro indio ha querido dejarlo claro: “no estamos embarcados en un concurso de belleza económica con China”. Rusia es un lastre: decrecerá el 3% debido a las tensiones con Ucrania, la depreciación del rublo, las sanciones económicas internacionales y la caída fuerte de los precios del petróleo.

A Estados Unidos le queda la Unión Europea. Con Reino Unido no tiene problemas, porque crece al 2,7%. Pero Europa va a crecer a dos velocidades. Curiosamente ya no se puede establecer con nitidez la distinción de países del norte y del centro, y los de la periferia. Tanto el FMI como la OCDE y la Comisión Europea, afirman que Alemania y España serán los países que más crezcan. Los peligros están en Francia, Italia y Portugal. Grecia es, obviamente, un problema aparte del que no se sabe aún el final. Eso sí, los griegos se están acercando peligrosamente a Rusia, poniendo nerviosos a los americanos.

Europa está poniendo los medios: compra de activos por parte del Banco Central Europeo (cinco años más tarde que Estados Unidos), plan de inversiones Juncker (seis años más tarde que Norteamérica) y ajuste del déficit público, que va bien, aunque con tres años de retraso respecto a Estados Unidos. Todo ello, son motivos de preocupación para Norteamérica. Jack Lew –secretario del Tesoro estadounidense- lo ha dejado claro en intervenciones en Europa y en el G-20: Estados Unidos no debe ser el único motor del crecimiento mundial, en un orden geoestratégico multipolar.

Jorge Díaz-Cardiel, socio director general de ADVICE Strategic Consultants. Autor de “España y Estados Unidos: recuperación y paralelismos” (2014); “De la recuperación técnica a la real” (2013), “Éxito con o sin crisis” (2012), “La reinvención de Obama” (2011) y “Obama y el liderazgo pragmático” (2010).

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