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Vivir la muerte, vivir de muerte

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Comenzamos la práctica con los de segundo de medicina: "Conciencia de la muerte". Caso clínico terminal: casi todos luchaban por la vida de cada paciente con encarnizamiento mortal.

Un artículo de...

Carlos Chiclana
Carlos Chiclana

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            Comenzamos la práctica con los de segundo de medicina: "Conciencia de la muerte". Caso clínico terminal: casi todos luchaban por la vida de cada paciente con encarnizamiento mortal. Se negaban a aceptar que parte de su futuro trabajo tenía que ver con la muerte. Iban a ser testigos cualificados, llamados para acompañar en esa etapa de la vida. Hicieron unos cuestionarios personales que revelaron que la mayoría tenía miedo a la muerte o hacía un acercamiento evitativo.

            La muerte es un asunto muy personal. "es lo último que haces", decía un alumno, "tienes derecho a intentar vivirlo como prefieras". Sitúa, resta importancia a otros asuntos, los hace relativos. Relativos a que este capítulo tiene fin. En relación con la muerte muchas cosas dejan de tener importancia.

            Me acordé de unos versos: "Cuando éramos niños / los viejos tenían como treinta / un charco era un océano / la muerte lisa y llana / no existía / luego cuando muchachos / los viejos eran gente de cuarenta / un estanque era un océano / la muerte solamente / una palabra / ya cuando nos casamos / los ancianos estaban en los cincuenta / un lago era un océano / la muerte era la muerte / de los otros / ahora veteranos / ya le dimos alcance a la verdad / el océano es por fin el océano / pero la muerte empieza a ser / la nuestra" (Mario Benedetti).

            Siempre me han dejado desconcertado las firmas incomprensibles con rotulador en los asientos del metro, los grafitis cutres en los túneles. Parecen relacionados con la angustia de la muerte, con la necesidad de dejar una semilla que continúe la vida aunque la flor muera: "I was here". Identidad y muerte.

            Quedan ya los difuntos del 2 de noviembre enterrados. Calabazas y zombis en el armario del pasillo.  Una amiga me contaba: "el día 31 de octubre llegué a la guardería a dejar a mi hija. Me encontré que todas las profesoras estaban disfrazadas de brujas, muertos... Les dije que a lo mejor les asustaban". ¿Y qué les explicaban a niños tan pequeños?, pregunté. "Nada, qué les vas a explicar". Hablar de que te vas a morir parece que no es agradable. Un zombi es tan poco probable que divierte. Una muerte es tan probable que convierte. Te convierte a la vida.

            Escribió Sigmund Freud que "nuestro inconsciente no cree en la muerte propia, se conduce como si fuera inmortal". A lo mejor resulta que el inconsciente tiene vida propia, como sugiere el escritor libanés Khalil Gibran:  "nuestras almas atraviesan espacios de la vida que no pueden medirse con ese invento del hombre que son las unidades de tiempo". Vivir de muerte a cada instante, a las ahora en punto."Que el fin del mundo te pille bailando", que cantaba Chavela.

            La muerte es lo más natural del mundo, existe con la vida y sus etapas. "El mochuelo, cuyos ojos atados a la noche son ciegos en el día, no puede descubrir el misterio de la luz / Si queréis, en verdad, contemplar el espíritu de la muerte, abrid de par en par vuestro corazón en el cuerpo de la vida / Porque la vida y la muerte son una, así como el río y el mar son uno también" (Khalil Gibran).

            Cuanto antes demos alcance a la verdad, abramos de par en par nuestro corazón en el cuerpo de la vida, el océano será por fin el océano de nuestra vida, hondo y extenso. Nuestro inconsciente, más consciente que nunca, hará que nos conduzcamos como seres llamados a ser "los eternos amados".

            "Mi nombre es Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre, prepárate a morir". La batalla no es con la muerte, con ella no se puede luchar. La muerte viene en el manual de funcionamiento del ser humano. Una puerta que se abre, una puerta que se cierra. Ojalá la muerte nos permita sentir que estamos vivos. "Esnifar los rayos del sol / y descongelar el cerebro / y sentir que no estamos muertos" (Fito).

Carlos Chiclana

Médico Psiquiatra

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