Domingo 25/02/2018. Actualizado 01:00h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Tribuna libre

El anticatolicismo que viene de Valencia

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Se puede llamar laicismo, que suena más intelectual pero también más difuso para muchas personas.


Un artículo de...

Javier Arnal
Javier Arnal

Más artículos de Javier Arnal »

Sin embargo, en Valencia se está llevando a cabo un anticatolicismo en toda regla, principalmente por parte de la coalición Compromís, con la aquiescencia de los socialistas y Podemos, con quienes gobiernan la Generalitat Valenciana y muchos ayuntamientos tras las pasadas elecciones autonómicas, en que Compromís creció espectacularmente.

Se usan términos como “laicismo” o “laicidad” de modo confuso, tal vez interesadamente. El laicismo es eliminar, recluir, la religión, que a todas luces es ir contra el catolicismo, porque no es que haya una gran tradición y práctica religiosa de protestantes, ortodoxos u otras confesiones, a quienes por otro lado se respeta desde siempre. Laicismo es atentar al derecho a la religión, que es un derecho de todos.

“Laicidad”, sin embargo, viene del griego “laicos”, que significa perteneciente al pueblo, y se usa para contraponerlo a clericalismo, pero desde luego respeta el derecho a toda persona a practicar su religión, que no atenta en absoluto a dimensiones ciudadanas de la persona, y que incluye la posibilidad de signos externos, públicos, procesiones o actos de cualquier índole, sin que nadie se pueda ni deba molestar.

La Generalitat Valenciana prepara una ley para prohibir que los cargos públicos puedan asistir a actos religiosos en representación corporativa, dejándolo a la mera libertad individual. Curiosamente, en el proyecto salvan el Misterio de Elche y la Santa Faz de Alicante. A este proyecto se ha opuesto el líder socialista Pedro Sánchez, diciendo que no no hay que ir “contra nadie”.

En la Comunidad Valenciana surgen con ironía, temor, humor y hasta desprecio comentarios sobre ese proyecto del Consell. ¿Qué pasará con la ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados, en las multitudinarias Fallas valencianas? ¿Qué pasará con la romería a la Magdalena, en Castellón, celebrando las fiestas fundacionales de la ciudad, y siendo presidente de la Generalitat un castellonense, el morellano Ximo Puig?

Joan Ribó, alcalde de Valencia, ya se desmarcó del Te Deum en la catedral de Valencia el pasado 9 de Octubre, fiesta de la Comunidad Valenciana, que conmemora la dedicación de la catedral, tras la reconquista de Jaime I.

Ahora nos acabamos de enterar de que el ayuntamiento de Valencia ha ordenado retirar crucifijos e imágenes de la Virgen de los Desamparados del tanatorio municipal, retirando manteles con cruces o intentando ocultar una cruz de 4 metros y hasta una vidiriera. Todo por vía de urgencia, apremiado por la proximidad de Todos los Santos, en que decenas de miles de valencianos acudirán al cementerio y tanatorio.

La concejala de Cementerios del ayuntamiento valenciano ha justificado la medida diciendo que no hay que imponer las creencias, que hay que universalizar el uso de las capillas, apelando a la aconfesionalidad, y hablando de “normalidad”.

¿Es una sorpresa lo que está haciendo Compromís? No. Hace año y medio propuso que se retiraran los crucifijos del Hospital Provincial de Castellón, ante la sorpresa de empleados y usuarios, y la negativa dio al traste con la iniciativa de Compromís, a la vez que anunciaba que Mónica Oltra presentaría en las Cortes Valencianas una propuesta para que se retiraran los crucifijos de todos los hospitales públicos valencianos, para no imponer ni ofender a nadie. Entonces Oltra estaba en la oposición, y ahora es la vicepresidenta de la Generalitat, y se nota. Quien le hay votado no puede invocar sorpresa, aunque tal vez sí rechazo en próximas elecciones.

¿Le da votos a Compromís este anticatolicismo? Tengo mis serias dudas, porque el sectarismo incluso puede dominar, en su rabia, a los intereses electorales. En todo caso, es un atentado claro a la libertad.

¿Es un “banco de pruebas” la Comunidad Valenciana de este anticatolicismo, que el exalcalde socialista Francisco Vázquez ha calificado como más propio del siglo XIX, y que le ha llevado a afirmar que un católico no puede votar al PSOE?

Sea o no un “banco de pruebas” lo que está sucediendo a orillas del Mediterráneo puede extenderse si no reacciona la mayoría de los españoles, con aurgumentos y sin complejos.

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·