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Tribuna libre

Por la boca… Esquizofrenia futbolística

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Es inevitable que la opinión púbica piense en primas, en prebendas y en gabelas por haber ganado un mundial o un europeo con la selección de España.

Un artículo de...

Félix Gallardo
Félix Gallardo

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Según los griegos –que conocen la palabreja- estamos ante una especie de ruptura o de disociación y llegaríamos de esta forma, a un cierto desdoblamiento de la personalidad.  Algo así como los espectadores de un partido de tenis que mueven la cabeza de un lado al otro en función de la dirección de la pelota.

Si nos atenemos a lo anterior, podríamos  concluir que algunos de nuestros futbolistas internacionales, en sus planteamientos profesionales, sufren periódicamente ataques de esquizofrenia, al responder, de vez en cuando, a la convocatoria de sus selecciones autonómicas tras haber jugado con la selección española.

Bien está, ellos deciden con todo el derecho, que jueguen con esas selecciones en partidos más o menos amistosos o más o menos navideños y sigue estando bien que acudan con todo entusiasmo a las convocatorias del equipo de España y defiendan nuestros colores en competiciones oficiales.

Pero ocurre que en esas convocatorias, que tienen más de propaganda nacionalista que de otra cosa, suele aparecer algún signo que, además de poner de manifiesto esa esquizofrenia profesional, deja en evidencia a los profesionales.

La pancarta con la consigna ‘una nación, una selección’ que sostenían los jugadores en el reciente encuentro, celebrado en San Mamés, entre las selecciones de Cataluña y de Euskadi, es una muestra palmaria de la batalla que quizás se esté librando en la cabeza de esos futbolistas que pueden llegar a no saber hacia que portería tienen que chutar.

Y es inevitable que la opinión pública piense en primas, piense en prebendas, piense en contratos de publicidad, piense en gabelas de todo tipo, por ganar con la selección española un mundial o un europeo.

Y es inevitable que la misma opinión pública llegue a exigir a esos profesionales una definición clara sobre sus apetencias en relación a la nación a la que pertenecen, o quieren pertenecer, y por tanto sobre la selección en la que quieren jugar.

Es una esquizofrenia futbolística leve, pero que conviene tratar para que no vaya a más.

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