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Tribuna libre

Por la boca… Inés Arrimadas, un oasis

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Al fin y a la postre algo tenemos que agradecer a Puigdemont y sus locuras: el habernos proporcionado la oportunidad de escuchar –y algunos descubrir- a Inés Arrimadas.

Un artículo de...

Félix Gallardo
Félix Gallardo

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En estos tiempos de farfolla, vaciedad, mentiras y dislates en todas y cada una de las intervenciones de la mayoría de nuestros políticos, toparse, de manos a boca, con alguien que habla sin tapujos, que dice las cosas como las diría la gente de la calle, que rezuma sentido común y además lo hace con serenidad y contundencia es una especie de oasis en el desierto de nuestra oratoria parlamentaria.

Las intervenciones de Inés Arrimadas en estos días de parlamentarismo catalán, han puesto de manifiesto que siempre hay esperanza y que cuando los españoles empiezan a desesperar, surgen políticos con un mínimo de sensatez, que tienen cosas que decir y que las dicen bien, sin tópicos y sin lugares comunes.

El discurso de Arrimadas, mirando a Puigdemont a la cara, poniendo en evidencia no solamente el despropósito de la independencia, sino la absoluta ineficacia de su gestión al frente de la Generalidad de Cataluña, es todo un modelo y debería estudiarse en esas escuelas de políticos que tanta falta hacen en España.

Sus réplicas contundentes y acertadas a Forcadell, pidiendo la palabra para los líderes de los grupos antes de la ignominiosa votación del parlamento catalán, es todo un reflejo de la serenidad y de las ideas claras de la protagonista.

Al fin y a la postre vamos a tener que agradecer algo a Puigdemont después de los nefastos días que nos ha obligado a vivir a todos los españoles.

No tengo el gusto de conocer a Inés Arrimadas personalmente y no comulgo, con algunas de las ideas y propuestas de su partido, pero nadie me va quitar el magnífico rato que pasé frente al televisor escuchando la catilinaria que lanzó a la cara del entonces presidente de la Generalidad de Cataluña.

Puede que el lapsus de Forcadell, llamando presidenta a Arrimadas, sea una premonición, o puede que no, pero los catalanes tienen una oportunidad en el oasis que supone Inés Arrimadas.

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