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Tribuna libre

Por la boca… También lo ha dicho el Papa

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Ocurre que este Papa, como todos, con una contundencia y una claridad meridianas, dice lo que siempre ha dicho la Iglesia; y si eso no conviene airearlo, se recurre a la anécdota y a las formas en las que se expresa Francisco aun a costa de tergiversar su mensaje.

Un artículo de...

Félix Gallardo
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El pasado domingo el Papa Francisco bautizó en la Capilla Sixtina a una treintena de niños. De esta forma, el Pontífice resaltaba la importancia de ese Sacramento y en sus palabras recalcaba la necesidad de entender perfectamente su significado.

Pero ninguna de las claras afirmaciones del Papa ha merecido titulares en los medios ni comentarios en las tertulias. Por el contrario, se ha resaltado que bautizó al hijo de una pareja casada por lo civil y al niño de una madre soltera. Una vez más la forma de ser de Francisco y sus gestos prevalecen sobre el fondo de su mensaje.

Ocurre que este Papa, como todos los papas, con una contundencia y una claridad meridianas dice lo que siempre ha dicho la Iglesia, por mucho que lo diga con formas diferentes; y resulta que a lo mejor no interesa resaltar lo que dice y son sus gestos o sus formas sobre los que se enfatiza.

Con la reciente Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium ocurre algo parecido y por eso no está de más subrayar algunas de las cosas que en ella dice el Papa Francisco y que son de perfecta actualidad. 

También son afirmaciones del Papa.

Por ejemplo, se refiere el Pontífice muy claramente a la difusión de la doctrina de la Iglesia cuando afirma: ‘En el mundo de hoy, con la velocidad de las comunicaciones y la selección interesada de contenidos que realizan los medios, el mensaje que anunciamos corre, más que nunca, el riesgo de aparecer mutilado. De ahí que algunas cuestiones que forman parte de la enseñanza moral de la Iglesia queden fuera del contexto que les da sentido’.

Asevera en otro momento de su Exhortación: ‘La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado’.

El relativismo es otro de los asuntos que preocupan al Pontífice: ‘Una cultura en la que cada uno quiere ser portador de una propia verdad subjetiva, vuelve difícil que los ciudadanos deseen integrar un proyecto común más allá de los beneficios y deseos personales’.

Desde el punto de vista de la ética, Francisco no deja dudas cuando dice: ‘El proceso de secularización tiende a reducir la fe y la Iglesia al ámbito privado y de lo íntimo. Además al negar toda trascendencia se ha producido una creciente deformación ética, un debilitamiento del sentido del pecado personal y social y un progresivo aumento del relativismo que ocasiona una desorientación generalizada especialmente en la etapa de la adolescencia y de la juventud’.

Como no podía ser menos la familia también tiene su referencia en lo dicho por el Papa: ‘La familia es la célula básica de la sociedad y dónde los padres transmiten la fe a sus hijos. El matrimonio tiende a ser visto más como una forma de gratificación afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo con la sensibilidad de cada uno’.

En cuanto al papel de la mujer afirma: ‘Es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia’.  Pero ‘el sacerdocio reservado a los varones como signo de Cristo esposo que se entrega en la Eucaristía, es una cuestión que no se pone en discusión’.

Defiende Francisco la vida del no nacido: ‘Entre esos débiles que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer; son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. Frecuentemente, para ridiculizar alegremente la defensa que la Iglesia hace de sus vidas, se procura presentar su postura como algo ideológico, oscurantista y conservador. Un ser humano es siempre sagrado e inviolable en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. No debe esperarse que la Iglesia cambie su postura en esta cuestión’.

Y así en todos y cada uno de los apartados de la Exhortación Apostólica, al igual que en todas sus intervenciones y audiencias. Pero ocurre que conviene quedarse en la anécdota y lanzar a la opinión pública, o cosas sacadas de contexto o que jamás ha afirmado el Papa.

Cada uno sabrá por qué.

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