Domingo 19/11/2017. Actualizado 01:00h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Tribuna libre

Por la boca... Algo huele a podrido en Cataluña

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Cada vez tienen menos sentido los plazos del Gobierno, vista su eficacia, más que dudosa, para disuadir a Puigdemont de seguir adelante en su carrera de la ilegalidad.

Un artículo de...

Félix Gallardo
Félix Gallardo

Más artículos de Félix Gallardo »

Poner plazos a las decisiones de Carlos Puigdemont es como arar en el mar. Intentar que cumpla las leyes es tiempo perdido y si Mariano Rajoy, coleccionando plazos incumplidos, se carga de razones para aplicar la Constitución, los independentistas se rearman de cara a sus seguidores,y abastecen su arsenal de las quejas y agravios que les infringe una España que no quiere dialogar,por más que ellos, en una muestra constante de buena voluntad, lo intentan.

Porque los independentistas -Junqueras dixit- son buenos, acatan la ley, aguantan desplantes, desafíos y malos modos de España desde hace cuatrocientos años y lo único que pretenden es que la gente catalana decida lo que quiere y que todo vaya mejor en Cataluña. Junqueras ¡santo subito!

El truco consiste en dar largas al proceso porque sin el proceso, Junqueras y Puigdemont y Forcadell y Romeva y tantos otros, no tendrían de qué vivir, al menos políticamente hablando. No viven de la independencia, viven de conseguir la independencia y de decir que se dedican a conseguirla. Son independentistas siempre en camino.

Puigdemont es mentiroso, falaz, artero, traicionero, falsario, hipócrita, embustero, desleal, embollador... Vive del cuento de la independencia y está tomando el pelo a los españoles con el Gobierno a la cabeza. Dice el refrán que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. A Puigdemont ya le tenemos cogido todos los españoles menos, al parecer, el presidente del Gobierno.

Vista su eficacia, más que dudosa, cada vez tienen menos sentido los plazos para disuadir a Puigdemont de seguir adelante en su carrera hacia la ilegalidad.

No dejaría de tener su gracia que quienes pusieran a Puigdemont a buen recaudo...político por supuesto, fueran quienes hasta ahora, equivocados o no, le han sostenido en la presidencia de la Generalidad. Todo y todos huelen mal en el asunto de Cataluña y son muchos los ciudadnos que empiezan a torcer la nariz en Cataluña y en el resto de España.

Lo más triste es que a nadie ha sorprendido la nueva larga cambiada que Puigdemont le ha dado al Gobierno. Se esperaba, estaba cantado ¿de verdad alguien en La Moncloa esperaba un sí o un no, claros y tajantes?

Puigdemont está entre la espada y la pared, lo que pasa es que la espada de la CUP es mucho más certera, al menos hasta el momento, que la pared de la legalidad constitucional.

Y que nadie olvide que cuando algo huele a podrido, en ese olor, influye tanto como la materia prima, el tiempo.

Etiquetas
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·