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Tribuna libre

Por la boca… Con trampa y con cartón

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El 9-N, en Cataluña, todos han perdido y, muy especialmente han perdido Artur Mas y Mariano Rajoy. Por acción ilegal o por dejación de funciones, ambos han fracasado.

Un artículo de...

Félix Gallardo
Félix Gallardo

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El president de la Generalitat, por mucho que sonría y que saque pecho, es un político muerto aunque esté mal enterrado, (posiblemente esté mal enterrado porque él mismo cavó su fosa) un político cocido en su propio caldo de ilegalidades, incoherencias y hasta de fantasías.

 Un político que, como mínimo, lleva dos años sin gobernar y sin otro horizonte político que un referéndum que ha sido su canto del cisne. Un político que después de poner toda la carne de sus entelequias en el asador de los medios de comunicación afines y pagados, en el miedo de comerciantes, padres de familia, funcionarios y hasta militantes de su propio partido, solamente ha conseguido que le digan sí a sus pretensiones de independencia, el 25% de los catalanes y eso según sus propias cifras y con Oriol Junqueras presidiendo mesas electorales –o lo que fueran- además de la Esquerra Republicana de Cataluña. Un político que ahora pide un referéndum definitivo y que ha llevado a dos millones de catalanes a una consulta con la falsa promesa de que iban a votar la independencia.

Artur Mas ha perdido su órdago. Artur Mas se tiene que levantar de la mesa del juego político y convocar elecciones. El resto de las salidas, aunque las adorne con la estelada, son falsas como las puertas que hay en el teatro y que no dan paso a ninguna parte.

Y también ha  perdido Mariano Rajoy.

Mariano Rajoy es un político con parálisis, posiblemente provocada por la tortícolis que puede haberle provocado- en el caso de Cataluña- llevar más de dos años mirando hacia otro lado. Mariano Rajoy se ha hartado de decirnos que no habría votación, por la sublime razón de que era ilegal. Pues ha habido votaciones y la ilegalidad se ha consumado sin que Mariano Rajoy haya movido un dedo para haberlo evitado.

Mariano Rajoy, cuya única ideología parece ser al ‘arriolismo’ gobierna, él lo ha dicho, a golpe de circunstancias y las circunstancias en Cataluña exigían mucho más ‘trabajo’ por parte de todo un presidente del Gobierno que, además, goza de mayoría absoluta.

El problema de Cataluña, porque en Cataluña hay un problema, es que en este lío, nadie ha ganado.

Y el problema de todos los españoles es que ahora hay que volver a empezar y nos van a estar dando la vara ni se sabe el tiempo.

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