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En busca del Compromiso Perdido

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Comprometerse con un proyecto personal, familiar, social o empresarial, supone que la persona se entregue  al máximo de sus capacidades. 

Un artículo de...

Santiago Ávila
Santiago Ávila

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Comprometerse con un proyecto personal, familiar, social o empresarial, supone que la persona se entregue  al máximo de sus capacidades. Nuestra sociedad, llena de desencuentros con lo que la crisis le ha traído, se ha mostrado necesitada de mensajes de “positividad”  como la ilusión, la felicidad, la reilusión, y la motivación -entendida como hacer aquello que nos gusta-, que no han hecho otra cosa que inundar nuestras mentes de supuestos que, al no ajustarse a la verdad de lo que son las cosas, se presentan como fuente de futuras frustraciones.

Ideas y más ideas que, como semillas de  fruto posterior, se han ido acomodando en nuestros supuestos colectivos. Supuestos que, de encontrarse adecuadamente fundamentados, serán propiciadores de un mejor transitar por la vida. Por contra, tratar de “hacerse” apoyándose en infantilismos se concretará como una pesadilla.

De sonrisa en sonrisa, de buenismo en buenismo, y de ilusión en ilusión, nos hemos sumergido en la más absoluta de las  banalidades. La sobreactuación constante, la que pretende por elevación impactar como sea, muchas veces nos sitúa al borde de la ceguera intelectual y emocional.

La exageración, la que se recrea ante un jefe que, por el mero hecho de serlo, debe pasar a tener la consideración de líder; la del padre  que extrañado recibe el consejo de dirigirse ilusionado (¿ilusionado?) a la visita de su hijo que se encuentra gravemente enfermo en el hospital; la del presentador “estrella” que recibe a todos sus invitados con un abrazo (¿qué hará con su familia y amigos?); la de quien por dar patadas a un balón, y ser popular, se le otorga la condición de referente moral, entre otras, han acabado sumergiéndonos en una sociedad de lo más  superficial.

La clave para salir de tan indeseable situación se encuentra en adoptar una actitud comprometida con la vida (propia y ajena) y, con los principios que, legitimándonos, orienten nuestro discurrir por la misma.

Con el ánimo de aportar unos “gramos” de reflexión, haré una entrega semanal (hasta seis) sobre aspectos que, teniendo como hilo conductor el compromiso, a mí entender se muestran necesitados de un trazo más ceñido con la realidad. En particular me refiero a:


Sobre los devaneos de la Empresa con la Felicidad.

Sobre la Ñoñez del Pensamiento Positivo (que no de la  psicología positiva). 

Sobre la escasa importancia de La Ilusión y de La Reilusión en el logro de nuestros sueños.

Sobre el liderazgo que, no siéndolo, muchos piensan que es.

Sobre las Sesiones Motivacionales y el soma que Aldous Huxley proponía en “Un Mundo Feliz”.

¡De acuerdo! Intelecto (I.Q) y Emoción (E.Q) son necesarios. Pero, para cuándo el Coraje. 

Quien busca la objetividad se compromete con la verdad. ¡Comprométete con ella!

 

Santiago Ávila

Socio Director de Executives On Go.

Autor de “La gestión emocional” y “Aprendiendo a liderar” de la Editorial Pearson


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