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Las cabalgatas: apropiación indebida

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Lo de menos es lo que hay en las cabalgatas por exótico o fuera de lugar que sea. Lo grave es lo que no hay. Hay que buscar con lupa el más mínimo sentido religioso que, se quiera o no, es lo que da sentido y carta de naturaleza a la propia cabalgata.

Un artículo de...

Félix Gallardo
Félix Gallardo

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Hemos asistido estos días a la manipulación de las cabalgatas de Reyes en muchas ciudades y pueblos. Los políticos, unos y otros, utilizan un acontecimiento tan entrañable y tan de los niños, para sus manejos ideológicos y aprovechan al máximo la repercusión que sus desmanes tienen en los medios de comunicación.

Pero fuera de los juicios que a cada uno pueda inspirar esa actuación fraudulenta, lo que realmente hay en esas acciones, es una apropiación indebida.

Quienes niegan todo sentido cristiano y hasta historicidad a los acontecimientos que se conmemoran, saben perfectamente que desarraigar esas creencias y esas tradiciones en una sociedad como la nuestra no es nada fácil. Es evidente que ante esa imposibilidad han decidido apropiarse de ellas e irlas vaciando de todo contenido religioso.

Por eso lo de menos es lo que hay en las cabalgatas, lo grave es lo que no hay. Indumentarias, actores, ilusionistas, trapecistas, series de dibujos animados, personajes populares entre los más pequeños, astronautas, ‘noeles’ o animales más o menos exóticos, pueden estar fuera de lugar en según qué casos, pero no tienen mayor importancia.

Lo importante, lo que debe preocupar, lo que no se entiende es lo que no hay. Cabalgatas más grandes o más pequeñas, más o menos lujosas, de mayor o menor duración, es lo mismo; pero en la inmensa mayoría, hay que buscar con lupa un símbolo religioso o una alegoría cristiana.

Se trata, a todas luces, de una apropiación indebida que camufla el sentido y la naturaleza de la razón de ser de la cabalgata y de lo que conmemora.

Es cuestión de tiempo. Mientras nos ocupamos de criticar lo accidental, se nos está escapando de las manos lo sustancial. Las habilidades de los que se apropian de un acontecimiento religioso para que se convierta en una fiesta infantil sin más, triunfarán si dentro de cada familia no se olvidan los caramelos, los disfraces y hasta los saltimbanquis y se trabaja por mantener el verdadero sentido de la cabalgata de Reyes.

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