Lunes 16/07/2018. Actualizado 13:24h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Tribuna libre

El candidato

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Cuando Pablo Iglesias dice al ser interrogado por el nombre del posible candidato para la pretendida moción de censura, que no es relevante, no es que no le dé importancia, es que ante el formidable plantel de su formación, no sabe a quién elegir.

Un artículo de...

Félix Gallardo
Félix Gallardo

Más artículos de Félix Gallardo »

Una iniciativa más de Pablo Iglesias. Una iniciativa capaz, por sí sola, de transformar un país. Iniciativa de verdadero estadista que empalidece sus doctos discursos, sus inmarcesibles intervenciones en el Congreso y sus participaciones callejeras y televisivas.

Cuando Pablo Iglesias dice que el nombre del posible candidato para la pretendida moción de censura, no es algo relevante, no es que no le dé la debida importancia, es que ante el formidable plantel de su formación, no es fácil elegir.

Si además tenemos en cuenta su proverbial humildad y su escaso afán de protagonismo, no es extraño que pasee la mirada por sus escaños y –eliminados Íñigo Errejón, Carolina Bescansa o Tania Sánchez- sus ojos se posen en Irene Montero, en Pablo Echenique en Ione Bellarra, en Alberto Rodríguez, en Diego Cañamero o en Xavier Domenech y tantos y tantas otros y otras que podrían, con gran solvencia, ocupar La Moncloa.

Que nadie piense lo que no es. Las lenguas de doble filo ya andan diciendo que de lo que se trata es de cargarse al Partido Socialista (con o sin el apoyo de Pedro Sánchez) y aprovechar el impasse de las primarias para alzarse con el santo y la limosna de la oposición. No es eso, no es eso. Es pura y simplemente la ética personal y el afán de servicio de su grupo que se sustancia en desalojar a Mariano Rajoy.

Por eso, lo de menos es el nombre del candidato. Aunque si se tercia Iglesias, violentando su propia modestia y tendencia a quedarse en segundo plano, aceptaría los aplausos de las compañeras y de los compañeros que le auparían a la candidatura.

Y como otra de las exigencias de la moción de censura es la de presentar un programa, allí sería la ocasión de verle y escucharle en la tribuna exponiendo sus ideas en economía, en política autonómica, en relaciones internacionales, en nuestra pertenencia a Europa, en la reestructuración de la administración, en relación a los refugiados y tantas cosas más que, con toda seguridad, componen su bagaje de estadista y que en lo que va de legislatura no ha tenido tiempo de desarrollar dedicado al humor negro, verde y amarillo, a los abrazos, a los besos, a las espantadas, a los paseos en grupo y a las comparecencias en televisión.

Etiquetas
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
··
··

Lectores El Confidencial Digital

··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··