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Tribuna libre

Quien critica a quien

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En un sistema neocorporativista clásico la cúpula de las organizaciones empresariales constituye parte del gobierno del Estado, junto a los partidos políticos, las organizaciones sindicales y las autoridades locales.

En España especialmente la relación entre esa parte de la oligarquía con el Gobierno ha sido notable. Conviene recordar, en ese sentido, que la CEOE se mostró  pro zapateriana en la semana antes de las elecciones y que las críticas al Gobierno se han limitado a una nueva toma de posición cuando era evidente que se acercaba un cambio de Gobierno. Como parte  del conglomerado gubernamental no es fácil encontrar advertencias de la organización empresarial proponiendo realmente una nueva política económica. Estuvieron en el ladrillo hasta agotarlo y luego no se mostraron críticos con el despilfarro del Plan E, pues ya se sabe que los principales beneficiarios fueron la parte de los asociados que vive de las concesiones y la obra pública. No quiero ser injusto ; en eso andamos todos desde que el Estado ocupó áreas crecientes de la actividad social, desde la Sanidad hasta la Educación. Pero deberá reconocerse que el convolutto ha sido muy notable en algunas autonomías, y entre ellas destaca la catalana.

Por ello es obsceno que miembros del aparato corporativo carguen contra los empleados públicos cada vez que se produce una crisis, pues ya se sabe que lo más fácil es la reducción de sueldos en esa área. Bien está que se replantee el estado del bienestar pero no parece muy correcto que todo siga igual salvo en un determinado punto, precisamente en el grupo funcionarial que es el que ha perdido más poder en la partitocracia .

Es cierto que los tópicos que manejamos algunos funcionarios pueden ser falsos. El espíritu de servicio, la necesidad de independencia, la función social de la sanidad o de la educación o la policía, resultan unas  veces desmentidos y otras no justifican determinadas condiciones de trabajo. Por otra parte, la promoción por mérito y capacidad es al menos tan escasa como en el resto de los ámbitos sociales.

Pero permítaseme una contracrítica, ¿Qué capacidad emprendedora o qué creación de puestos de trabajo realiza quien recibe la privatización política de un servicio público? ¿Qué crearon en España las fortunas de las recalificaciones? ¿Qué ha creado todo el embrollo de las exenciones fiscales políticas? Finalmente puestos a hacer análisis críticos habría que aclarar donde se concentra el fraude fiscal. Algunos adoptan la posición de críticos con excesiva facilidad. Consejos doy que para mí no tengo.

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