Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Tribuna libre

El efecto Matas y el efecto Mayor Oreja

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

La imagen de Jaume Matas en los juzgados está resultando demoledora para el Partido Popular. Pero se teme más que pueda salir algo sobre financiación del PP

¿Hay inquietud en el Partido Popular por la peripecia judicial de Jaume Matas? La hay, y muy notable. Bastante más que lo que ha inquietado hasta ahora todo lo que había salido de la Gürtel. Lo que se escucha en los ámbitos del primer partido de la oposición es que esto último era una cosa de particulares, hasta alguno lo resumió diciendo que se trataba de un simple problema de “chorizos”. Distinto es lo que se mueve detrás del ex presidente balear.

¿Por qué es distinto? Primero, porque, además de ex ministro, Matas ha sido persona de la cercanía y máxima confianza de Mariano Rajoy. Segundo, porque se trata de un ex líder regional del partido, y eso contamina a nivel nacional el buen nombre de la formación política. Pero, sobre todo, porque existen recelos de que, detrás de esos chanchullos por los que está imputado, pueda aparecer la financiación del Partido Popular. Algo que no ha ocurrido en el caso Gürtel y que explicaba la tranquilidad y hasta el alejamiento con que lo vivían en la sede de la calle Génova.

De momento, Jaume Matas (que no Jaime, como echó en cara al fiscal por usar la variante española), se ha quedado sin pasaporte. Y el lunes el juez decidirá si va más allá y ordena incluso el ingreso en prisión. Los momentos de entrada y salida de los juzgados han sido, por cierto, buena ocasión para montar una manifestaciones nada espontáneas, en las que los gritos más frecuentes han sido “¡Ladrones, devolved el dinero!”. El ex presidente balear ha insistido ante el juez en que las decisiones sobre la construcción del velódromo correspondieron al entonces director general de Deportes.

De Trini Jiménez a Rubalcaba

No es buena noticia el escándalo balear, porque puede hacer un poco más difícil una victoria en las generales que hoy por hoy no está nada clara. Para empezar, antes habrá que vencer en Madrid. La dirección del PP cree que la clave será ver si sus rivales, los socialistas, se toman o no en serio esa batalla.

Si ven que no van a ganar, el PSOE colocará al frente de las listas a segundones. Pero si creen que hay alguna opción, convocarán a primeras figuras. Los populares juegan con el horizonte de que, en ese caso, sea Alfredo Pérez Rubalcaba quien dispute la Alcaldía a su ‘amigo’ Alberto Ruiz Gallardón, mientras que a Esperanza Aguirre se le opondrá otra mujer, Trinidad Jiménez.

En esa quiniela, Tomás Gómez, que sigue remando para intentar situarse a favor de corriente, se quedaría fuera. Y resultarían inútiles los consejos que le está dando su asesor particular, Patxi López quien, como se ha contado en estas páginas, se ha convertido en mentor político del líder madrileño.

Falange procesa a Garzón

Y de Matas a Baltasar Garzón. El horizonte penal del magistrado está cada vez más negro. Los últimos autos del Supremo, no solamente no le han dado la razón, sino que constituyen un presagio, a la vista de la redacción utilizada. Uno de ellos puede entenderse como una auténtica enmienda general a las actuaciones pasadas del juez. Se trata de la equiparación que hace entre las anuladas escuchas telefónicas a los abogados, ordenadas por Garzón, con la práctica de la tortura para arrancar confesiones a detenidos. Parece como si se quisiera apuntar que el magistrado poco menos que ha usado tal práctica, la tortura, en sumarios del pasado para lograr declaraciones inculpatorias. Y en el mundo judicial se habla de las detenciones, calabozos y prórrogas de situaciones de incomunicación que tanto gustaban al antaño juez estrella.

Y, mientras, el poderoso Grupo Prisa ha continuado con su cerrada defensa de Garzón, que conlleva el ataque, crítica y descalificación hacia el Consejo del Poder Judicial y hacia el Tribunal Supremo, las dos instancias por las que ha de pasar un procesamiento y subsiguiente destitución del magistrado. No se ha cortado lo más mínimo El País en su defensa, hasta el punto de titular ayer, la noticia de que el Supremo rechazó las alegaciones contra su procesamiento, con estas palabras: “El Supremo avala que Falange siente en el banquillo a Garzón”. Acompañado de un editorial de singular encabezamiento: “Ganan los falangistas”. Cuando en realidad, si se demuestra que ha habido algún delito y por ello resulta procesado, quien gana es la justicia.

El efecto Mayor Oreja

Jaime Mayor Oreja ha tenido que soportar esta semana una de las más intensas campañas de críticas, y hasta insultos, por haber afirmado, con todas las letras, que el Gobierno está negociando con ETA. Le han llamado de todo, incluso desde las filas propias, un ‘fuego amigo’ que ha tenido la salvedad de una suave defensa por parte de su jefe de filas, Mariano Rajoy, que dijo que él escucha al ex ministro. No es mucha, por tampoco es poco.

El Gobierno ha dado ahora visto bueno a la modificación de la Ley Electoral, con el fin, entre otras cosas, de que en las próximas elecciones municipales “ningún partido en el que se apoya en ETA pueda entrar en las instituciones”. Más en concreto, se trata de impedir que el mundo terrorista pueda recurrir a “marcas blancas”, es decir partidos camuflados, para conseguir sentarse en los ayuntamientos vascos, de los que ahora se encuentra ausente.

Algunos han querido ver en esa reforma una reacción desde el Ejecutivo, para tratar de contestar a las acusaciones de Mayor Oreja con un argumento aparentemente contundente: el Gobierno no tiene ningún cauce de diálogo abierto con ETA, y la prueba es que les dejamos definitivamente fuera de los ayuntamientos. Sería una respuesta al “efecto Mayor Oreja”. Aunque otros más responden que una modificación legal de ese calado no se improvisa a los pocos días de una declaración, por muy impactante que haya sido.

No habrá foto de Zurbano

Y, en otro orden de cosas, no habrá foto de los acuerdos de Zurbano. Al menos, no estará el Partido Popular. Rajoy ha dicho que no quiere ser cómplice de una política fracasada. A lo sumo, solamente apoyarán algunas medidas precisas que consideren buenas para la economía española.

Demasiado ruido para tan escasas nueces, ha sido toda la parafernalia del Palacio Zurbano.

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·