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Tribuna libre

Para emprendedores: ¿Qué hacemos con el estiércol?

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Desde hace unos años los científicos se afanan en encontrar cómo convertir los residuos en energía. ¿Y si hiciéramos lo mismo con los desechos de nuestros fallos y los de los demás?

“Con tanta porquería que hay todos los días y tantos problemas y tantas dificultades…” me quejaba a un amigo. No me dejó terminar: “lo que te pasa es que tú eres de ciudad. ¿Has visto qué se hace en los pueblos con el estiércol? Ees lo que puedes hacer con todas esas cosas. En Madrid lo verás en unos días, cuando los jardineros echen el abono. Ya verás en primavera que rosas tan bonitas habrá

Me recordó un chiste: un hombre se encuentra con otro que va cargado con una carretilla llena de estiércol y le pregunta: “¿para qué quieres todo ese estiércol?” “Para echárselo a las fresas”, dice el otro. El primero contesta: “pues con nata también están muy ricas”.

Cuando te nazca la queja o te enfades o te escueza algo, tienes varias opciones para elegir qué hacer con el estiércol: sacar energía de él, emplearlo para que crezcan otras áreas que te permitan hacerte fuerte… o echárselo a las fresas, aunque a lo mejor se te malogra el postre. Una cuarta opción es echárselo a las fresas de otras personas, pero no suele ayudar a crecer.

La verdad es que el protagonista de Slumdog Millonaire consigue el autógrafo tan preciado gracias a que se acerca a la muchedumbre envuelto en detritus por culpa de su hermano, y le dejan pasar. Sí que le sacó beneficio y además le sirvió también años después para acertar en el concurso.

Con tanto estiércol alrededor tenemos el riesgo de convertirnos en viejas pellejas y quejicas (en psicología: baja autodirectividad, baja búsqueda de novedades e indefensión aprendida). En el otro extremo podríamos poner a los que te dicen “piensa en positivo”, mientras el camión de la mudanza se lleva los muebles que te han embargado (en psicología: optimismo no realista). ¿Y si nos aprovechamos de la situación?

Es conocida la anécdota de la empresa de calzado que envía a África a dos comerciales, a inspeccionar dos zonas similares en desarrollo. Uno de ellos manda un mensaje cenizo: “No hay posibilidades, aquí nadie usa zapatos”. El otro más de la línea del estiércol escribe “Grandes posibilidades de negocio: ¡todos están descalzos!

Estamos acostumbrados a repetir las mismas acciones que nos han funcionado en el pasado, considerando que van a volver a funcionar (véanse los telediarios: huelgas, manifestaciones, agresiones) y solemos interpretar lo que percibimos basándonos en experiencias previas. “Cmo ls txts n ls q n aprecn tda ls ltrs, pro ls lmos”.

Habrá que reinventarse. En cualquier juego necesitamos ser creativos y preguntarnos qué hacer con lo que está pasando para actuar sobre ello, ilusionarnos con la posibilidad del cambio. Como me decía un paciente: “No es que la vida te tenga que ofrece razones para vivir, sino que has de encontrarlas dentro de ti”. Podemos aplicar esas competencias del juego a la vida diaria y cuando el estiércol nos aceche hacernos tres preguntas: ¿por qué?, ¿para qué? y ¿para quién?

Han echado a un amigo del trabajo (gran auditora venida abajo). En vez de quejarse, denunciarles, ir a juicio y encadenarse a la puerta giratoria del edificio, va, monta su propia empresa y sale adelante. Su lema es: “cuándo los caballos no pueden cabalgar, los burros tenemos que trotar”.

Hablábamos en un bar y me contaba: “me he hecho tres preguntas que me han ayudado mucho ¿Por qué me ha pasado esto? Así puedo aprender de los errores que haya cometido y coger experiencia mía o de las circunstancias para futuras ocasiones. ¿Para qué puedo aprovechar esto? Y me he lanzado a montar mi propia empresa. Y la más importante ¿Para quién puedo emplear todo esto que está ocurriendo? Para mí, para mi familia. Incluso aunque no tuviera salida, esta tercera pregunta me ayuda a quedarme con lo importante: con la personas”.

Me pareció una buena manera de sacarle provecho al estiércol. Elige con mimo la semilla que quieres sembrar.

Carlos Chiclana

www.doctorcarloschiclana.com

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