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Tribuna libre

El esfuerzo

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El Presidente del Gobierno ha vuelto a referirse a la situación de emergencia económica que atraviesa España. Dice Zapatero que está haciendo un importante “esfuerzo”. No ha matizado si se trata de un “esfuercito” o de un “esfuerzote”.

Pablito Moylomo y Juan Tigualla fueron dos populares escaladores en la década de los 70. Moylomo, muy vago y tranquilo. Y Tigualla, muy torpe y nervioso. Pese a todo, formaron un tándem de éxito en esto de subir y bajar montes. En una ocasión, escalando un pico de dificultad media, Juan Tigualla resbaló–haciendo gala de su torpeza- y rodó monte abajo. Tras cientos de volteretas e innumerables golpes, logró asir sus manos al extremo de una roca que colgaba sobre el gran acantilado. Dos manos le unían a la vida, el resto de su cuerpo pendía sobre la muerte. Poesía aparte, Juan comenzó a gritar, pidiendo auxilio a su compañero. Varios minutos después, Pablito descendió con pereza hasta el lugar del accidente. Juan Tigualla, a punto ya de desvanecerse por la fatiga, miró a los ojos a Pablito, le tendió una mano temblorosa y le suplicó que le salvase la vida. Pablito miró al cielo pensativo durante un par de minutos, volvió sus ojos con frialdad hacia Juan dejando escapar otro par de minutos, y anunció con pausa a su compañero: “Está bien. No temas. Haré un esfuerzo”. A lo que Juan, torpe pero con brillante sentido del humor, le respondió: “Gracias, Pablito. Me quedo mucho más tranquilo”. Y se despeñó por el acantilado, rendidas sus manos por el agotamiento.

Diana Tillas y Gonzalo Tería dormían plácidamente cuando de pronto, en plena madrugada, se disparó la alarma del hogar. Diana suplicó varias veces a Gonzalo que se levantara a apagarla. Pero Gonzalo, por su parte, le pedía a ella lo mismo. Finalmente, Diana pronunció la frase de oro: “Venga Gonzalo, levántate y desconecta la alarma. Haz un esfuerzo”. Y Gonzalo, en efecto, hizo un esfuerzo. Bostezó ruidosamente, encendió la luz y se reincorporó levemente en la cama con gran dificultad. A tientas, acertó a abrir el cajón de la mesilla, se puso dos tapones en los oídos, se recostó de nuevo, y siguió durmiendo. Encomiable pero incomprendido esfuerzo el de este Gonzalo Tería, que fue inmediatamente pateado por Diana hasta terminar en el suelo de la habitación.

Una crisis en la venta de periódicos llevó a una difícil situación económica a El Diario de Kalshasha. El director recibió entonces un toque de atención del grupo editorial propietario del periódico: “Esto nos está haciendo perder dinero a diario. O mejoras las ventas antes de fin de mes, o lo cerramos”. Pasada la fecha, nervioso y preocupado por la mala racha económica, el director acudió a los dueños del diario para pedirles más días para intentar reflotar las ventas. Éstos, tras escuchar sus razones y reflexionar durante un buen rato, tranquilizaron al director al término de la reunión: “Tranquilo. Haremos un esfuerzo”. Y cerraron el periódico.

 

El Presidente del Gobierno ha vuelto a referirse a la situación de emergencia económica que atraviesa España. Dice Zapatero que está haciendo un importante “esfuerzo”. No ha matizado si se trata de un “esfuercito” o de un “esfuerzote”. Tampoco descarto, conociendo la escasa capacidad de abnegación del personaje, que se trate de un “esfuercete”. En cambio, el “esfuercín” me parece poco para la gravedad de la crisis actual, y el “esfuerzón”, un extremo inexistente en el vocabulario de cualquier político español. En cualquier caso, imagino que ha de ser un esfuerzo muy a tener en cuenta, ya que se trata del “esfuerzo” del Presidente del Gobierno. Alguien que dispone de cientos de colaboradores a su alrededor para todo lo que precise no debe frecuentar el terreno de los esfuerzos. De ahí que su importante “esfuerzo” sea histórico.

Ahora, tras su ejemplo de arrojo y tesón, el esforzado Presidente nos ha pedido también un esfuerzo a los ciudadanos. Un “esfuerzo fiscal”, para más señas. El ministro nos lo ha detallado de forma tan clara que hasta los ignorantes en cuestiones de alta economía podemos entenderlo: se trata de quitarle a los ricos muy ricos, para dárselo a los pobres muy pobres. Modernísima táctica. Brillante ocurrencia. Éxito asegurado. Que se pudran los ricos, que además seguro que votan a la derecha, como en casi todas las películas españolas.

Así que estése tranquilo, Presidente. No haga caso a la prensa de la derecha recalcitrante. Relájase. Todo va bien. Imagine si va bien todo esto del “esfuerzo”, que anoche nos visitó un prestigioso economista y escritor norteamericano para conocer de cerca este increíble sistema de gestión económica del gobierno español. “En mi país ya no se habla de otra cosa. Effort, effort…”, me confesó. Según me contó, está preparando una versión actualizada de su best-seller “Cómo arruinar su negocio… sin esfuerzo”. Ha venido a España para inspirarse. Lo primero que ha decidido es que va a cambiarle el título. En la nueva edición se llamará “Cómo arruinar su negocio… con esfuerzo”. Todo un guiño al “caso español”. Si es que somos los mejores. Los más influyentes. La crème de la crème. La Champions League económica. Y su “importante esfuerzo”, Presidente, es luz para el mundo entero y parte de la galaxia. Y por nosotros, no tema. Haremos un esfuerzo.

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