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Tribuna libre

Las graves deficiencias del SEPE

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El SEPE, Servicio Público de Empleo Estatal y todavía muy conocido como el INEM, tiene unas graves deficiencias en su funcionamiento, que urge auditar a fondo.

No vale el argumento de que todo organismo tiene defectos, pues tratándose de una situación como el desempleo de más de 4 millones de españoles se exige una especial atención, ya que está en juego la vida digna de muchas personas.

No es alarmismo, sino fruto de escuchar lo que se comenta en la calle o a los propios funcionarios del SEPE. Cuando se oye una y otra vez a un parado que “lo mejor es no trabajar o ingresar nada si cobras el paro, pues te metes en problemas que acaban perjudicándote”, o se le oye a algún funcionario que “a veces siento asco y pena por cómo se resuelven ciertos expedientes de peticiones de prestaciones, porque se ha metido el afán recaudatorio”, es que algo está fallando y de modo generalizado.

Los funcionarios exponen que, siendo auxiliares administrativos, se les pide un trabajo superior, que requiere conocimientos jurídicos. Llevan años planteando al SEPE su clasificación y remuneración, pero sin éxito. El resultado es que los funcionarios hacen lo que pueden al atender a los que solicitan la prestación contributiva – por haber cotizado un mínimo de un año-, algún subsidio o ayuda extraordinaria, y de hecho no coincide a veces lo que dicen ellos con lo que luego se notifica por escrito, generando dudas, malentendidos, interpretaciones diversas, que suele pagar el posible beneficiario del subsidio.

Un parado pidió cita previa para solicitar el fraccionamiento de pago por una sanción más que discutible, y el funcionario le expuso que no sabía cómo solicitarlo, porque la persona que lo lleva en la oficina se encontraba esa mañana realizando un curso. Entre unos 30 funcionarios, sólo uno sabe resolver ese trámite, lo cual es incomprensible.

Algunas oficinas del SEPE van colgando “cartelitos” en las paredes o en los ordenadores recordando a los que reciben prestaciones ciertas obligaciones, en vez de hacerlo saber por escrito en el alta inicial de la prestación o subsidio, o enviar una carta aclarando a los beneficios alguna obligación que está generando dudas o interpretaciones. Es un sistema bananero, de tablón de anuncios de un club de tenis de ciudad pequeña, cuando están en juego aspectos tan básicos para los ciudadanos.

En no pocas oficinas del SEPE hay inmensas colas. Muchos tienen que hacer cola en la calle, haga frío, calor o llueve, mientras en el interior trabajan los directores y funcionarios con aire acondicionado o calefacción. Es una foto que simboliza el desprecio práctico hacia los ciudadanos, porque desde luego no se puede argumentar que falten locales públicos para que el SEPE tenga sedes más grandes, si es preciso, ya que el elevado número de parados puede llevar a esa solución durante años. Los que hacen cola parece que pidan limosna, o bocadillos, pero lo que piden es un servicio con profesionalidad por parte del SEPE

. ¿Y por qué el SEPE y los servicios autonómicos de empleo no atienden por las tardes? Si hacen falta más empleados, que se contraten, pero es indignante la imagen de colas de parados que ya llevan encima la dolorosa carga del paro, ellos y sus familiares.

Las notificaciones escritas del SEPE son insuficientes. Por un lado, mencionan una serie de preceptos legales que casi sólo un experto puede desgranar y entender, y por otro lado no detallan obligaciones básicas, que en no pocas ocasiones llevan al SEPE a imponer sanciones de devolver cantidades recibidas, con el sobresalto y asombro de los beneficiarios.

Ante las decisiones del SEPE, existen las alegaciones, la reclamación administrativa previa a la jurisdicción social, la vía judicial, las quejas y las sugerencias. Para alguno de estos recursos se dan 15 días de plazo, que resulta agobiante para muchos ciudadanos, y no digamos si carecen de ciertos estudios o hablan con dificultad nuestro idioma.

Por todo esto, y por más deficiencias frecuentes del SEPE, no es de extrañar que se oiga la conveniencia de constituir una asociación de Damnificados del SEPE, para hacer frente a las no pocas injusticias, deficiencias y abusos.

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