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El inquietante voto del señor Quevedo

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El jueves pasado, día 4 de mayo, durante toda la mañana el Gobierno de Rajoy y el partido que lo sustenta tuvo que contener la respiración.

Un artículo de...

Luis Ángel De la Viuda
Luis Ángel De la Viuda

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Todo estaba atado con el PNV y con singularidades asturianas, navarras y canarias para que los 175 votos que marcan la mitad de los diputados que se sientan en el hemiciclo votaran uniformemente y no hubiera despistes, cambios de opinión de última hora u otros problemas de carácter físico, psíquico o medioambiental. Así se cumplieron las previsiones y el Gobierno, con la inestimable y poco agradecida ayuda de Ciudadanos, evitó las siete enmiendas a la totalidad que anunciaron el resto de los oponentes a los presupuestos del señor Montoro. Ex aequo en esta primera etapa. Ahora viene lo bueno. O lo malo, según se mire. El Gobierno necesita para sacar adelante las cuentas de este año, y a poder ser del que viene, conservar el bloque resistente y lograr un escaño más, que parece que de momento no puede ser otro que el del diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, que, tal y como están las cosas, tiene la llave para que los números del ministro jiennense lleguen a buen puerto.

¿Y si no llegan? En caso de que el congresista guanche no vea satisfechas sus desproporcionadas aspiraciones en forma de subvenciones, congruas y otras delicadezas que paralizasen definitivamente los cálculos de un Partido Popular en las manos, no demasiado expertas, de Rafael Hernando, se plantearía una definitiva cuestión: ¿Y qué pasa con todo lo anteriormente acordado? El apoyo de los nacionalistas de Ortuzar y de Urkullu ha logrado un acuerdo con veinte puntos reconocidos y otras concesiones que, sin ser demasiado mal pensados, se sumarán en el tiempo y encontrarán su lugar adecuado de exigible cumplimiento.

Me refiero a una sola cuestión concreta: si los presupuestos no llegan a buen término, es presumible que el Gobierno central no agilice el final de la Y ferroviaria vasca y así sucesivamente con los demás puntos del acuerdo. Se me escapa el alcance legal del pacto entre PP y PNV; desconozco incluso la deriva, no solo política sino legal, de esta desequilibrante y denostada conformidad. La cosa no está al final en manos de 175 votos, sino de la inquietante, interesada y nada edificante decisión de un francotirador que no merece, a lo que se va viendo, mucha confianza.

luisangeldelaviuda@gmail.com

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