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Los que mandan y los que no

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Una división recorre la entera historia humana: unos pocos son los que mandan y la gran mayoría está abocada a obedecer.

Un artículo de...

Rafael  Gómez Pérez
Rafael Gómez Pérez

Profesor de Antropología Cultural.

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Antes, esa mayoría era llamada “vasallos, súbditos” y de otras formas parecidas. La Revolución Francesa quiso acabar con eso y pensó que lo hacía uniformando para todos el término de “ciudadanos”.

Pero no es cuestión de palabras sino de realidades. La democracia representativa mejora algo el asunto haciendo que vote parte del pueblo -los hombres que tenían bienes-, luego todos los hombres y, finalmente, muy finalmente, todas las mujeres. Pero se vota unas listas de las que sale, en definitiva, esa minoría que sigue prevaleciendo sobre la mayoría. En España, quinientos y pico entre congresistas y senadores.

Consciente de esto, a veces la gente sueña con una democracia asamblearia, como en el 15-M; pero al cabo del tiempo lo que resulta es otra rígida minoría dirigente, la de Pablo Iglesias y su séquito.

Se explica que a veces la mayoría se vengue como puede: hablando mal de los políticos, diciendo que todos son iguales, absteniéndose en las elecciones. En definitiva, pasando. Pero, al pasar, lo único que ocurre es que las minorías dirigentes se hacen aún más oligárquicas.

El asunto solo tiene un remedio posible: que por una feliz conjunción de los astros, de entre esa minoría que dirige surjan algunas personas con verdadera fibra democrática, con honradez a prueba de impune corrupción, con inteligencia política para idear soluciones eficaces y con la humildad de no creerse imprescindible. Eso es un tipo de líder carismático, el único bueno, porque hay líderes carismáticos pésimos.

El líder carismático bueno no anula la inevitable distinción entre dirigentes y dirigidos, gobernantes y pueblo, pero pone su individualidad realmente al servicio de todos, porque está convencido de que él nada sería sin esos todos.

Repásese mentalmente los nombres de los líderes que van a las elecciones de dentro de un mes. ¿Cree alguien que entre esos nombres hay alguien así? Y, sin embargo, pasar no es bueno. Hay que elegir el mal menor o, siendo positivos, el medio-bien.

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