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Tribuna libre

¿Se mueve la Cuba de Raul Castro?

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La remodelación del Consejo de Ministros sorprendió a quienes veían el Noticiero del Mediodía. Y no fue el diario oficial Granma el que publicara la Nota Oficial.

El 2 de marzo, la remodelación del Consejo de Ministros sorprendió a quienes veían el Noticiero del Mediodía de la televisión. No fue el diario oficial Granma el que publicara la Nota Oficial. Un método novedoso e inusualmente precipitado.

Entre los académicos, dignatarios y diplomáticos extranjeros desde el alejamiento de Fidel Castro del poder activo por enfermedad, se apostaba por Carlos Lages, Ricardo Alarcón de Quesada y Felipe Pérez Roque como los posibles acompañantes o futuros sucesores del General. Los tres han sido ampliamente arropados, sobre todos los dos más jóvenes, si no que se lo pregunten a Hugo Chávez y Moratinos.

En realidad, la lógica sugería que se producirían cambios bruscos o paulatinos sobre todo en las posiciones fundamentales, ya fuera por confiabilidad, conocimientos o eficiencia. Si bien Lages podía resultar el ejecutor para una etapa de recambio, Ricardo Alarcón parecía muy improbable por sus características de ventajista, y mucho menos el Felipito despotricante podía continuar representando a un Presidente con estilo público muy distinto y posiblemente no muy agradecido de recibir taimadas adulaciones.

Últimamente, el Vicepresidente Carlos Lages casi no aparecía públicamente, lo que motivó muchas especulaciones. Se decía que estaba en “desgracia” o que se preparaba para asumir el ministerio de Salud Pública. Pérez Roque estuvo pálido en las visitas de Raúl Castro al exterior y las de dignatarios a Cuba. Por fin, únicamente queda en su cargo Alarcón, pero probablemente se encuentre rogando para que no se convoque la Asamblea Nacional. Aún cuando llegara al congreso del PCC previsto para fines de año, cada día sería más una figura de compromiso.

Lages fue sustituido como Secretario del Consejo de Ministros por el General de Brigada José Amado Ricardo Guerra, actual jefe de la Secretaría del Ministro de las Fuerzas Armadas, pero se mantiene como Secretario del Consejo de Estado hasta definición en la próxima reunión de la Asamblea Nacional. Por su parte, el canciller fue reemplazado por su viceministro primero Bruno Rodríguez Parrilla, abogado que realizó carrera política en las organizaciones juveniles, y entre 1993-2004 estuvo como Embajador ante la ONU.

José Luís Rodríguez, vicepresidente del Consejo de Ministros, y Ministro de Economía y Planificación era el indiscutible primero en la cola de las sustituciones. Un profesor capaz de emitir las más atrevidas opiniones sobre los errores económicos en otros países, fue incapaz de hacer progresar la cubana y cómplice de la destrucción que llevará muchos años en superarse. Fue sustituido por Marino Murillo Jorge, hasta el momento ministro de Comercio Interior. Se supone que le siga la defenestración del profesor Osvaldo Martínez, jefe de la Comisión Económica de la Asamblea y alma gemela del anterior; especialista en conferencias hasta por la Mesa Redonda de la televisión cubana sobre las imperfecciones de los demás. 

Otto Rivero Torres, vicepresidente del Consejo de Ministros a cargo de la “Batalla de Ideas”, un programa del Comandante para ejecutar obras priorizadas, que contó durante aproximadamente un decenio con amplios recursos financieros y materiales, en los últimos dos años según la sabiduría popular estaba en desgracia. Ha sido “liberado”, sus programas pasaron a los organismos inversionistas y Ramiro Valdés los coordina y controla.

Se fusionaron los Ministerios de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, a cargo de Rodrigo Malmierca Díaz, relativamente joven economista, con vasta experiencia en ese último organismo del que recientemente había sido nombrado ministro, y ex embajador ante la ONU. También se unieron los Ministerios de la Industria Alimenticia e Industria Pesquera, encabezados por María del Carmen Concepción González, antigua Secretaria del PCC en Pinar del Rio y hasta ahora miembro del Secretariado del Comité Central. La Ministra de Finanzas y Precios fue sustituida por Lina Pedraza también integrante del Secretariado.   El Ministro de la Industria Sideromecánica se reemplazó por el General de Brigada Salvador Pardo Cruz, quien fungía como Director General de la Unión de Industria Militar. Se promovió a Jacinto Angulo Pardo, viceministro de Comercio Interior a ministro. También se cambió al Ministro del Trabajo y Seguridad Social por su inmediata inferior Marlene González Fernández. José Millar Barruecos, Secretario del Consejo de Estado y muy próximo desde hace décadas a Fidel Castro, fue nombrado Ministro de Ciencia y Tecnología, cargo que hacía años estaba vacante por fallecimiento de su titular, también gran allegada del Comandante. Como Secretario se nombró al diputado Homero Acosta Álvarez, sujeto a ratificación de la Asamblea Nacional como está establecido.

Permanecen como Vicepresidentes del Consejo de Ministros los históricos, Comandante de la Revolución Ramiro Valdés y José Ramón Fernández, así como los recientemente nombrados General Ulises Rosales del Toro (también Ministro de Agricultura e Industria Azucarera), Jorge Luís Sierra Cruz (Ministro de Transporte) y Ricardo Cabrizas.

Se supone que la reorganización de ministerios y otros organismos del Estado continúe. Pero deben acompañarla verdaderos cambios “estructurales y de conceptos”. Un amplio plan liberalizador de las potencialidades productivas para enfrentar la profunda crisis económica no puede seguirse posponiendo. Los cubanos necesitan sentirse libres para opinar sin represión y contribuir a la toma de decisiones; recuperar el amor al trabajo y la remuneración justa del mismo; poder desplegar el trabajo por cuenta propia; ganarse honestamente el sustento; vislumbrar el futuro que forjarán para sus familias con entusiasmo y la solidaridad entre todos que demanda Cuba.

También deberá avanzarse en la ampliación de los vínculos diplomáticos, económicos y comerciales que independicen de las subvenciones de Hugo Chávez, porque “quien paga, puede querer mandar”; dialogar con Estados Unidos para ir normalizando las relaciones; así como sustentar la verdadera soberanía nacional basada en las posibilidades reales de Cuba.

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