Sábado 18/11/2017. Actualizado 01:00h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Tribuna libre

Y tu novia más

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Haya o no haya pacto, todo parece formar parte del libreto de un vodevil previamente escrito de cuyo final no se fían ni los propios protagonistas.

Un artículo de...

Félix Gallardo
Félix Gallardo

Más artículos de Félix Gallardo »

Parece que las escenificaciones y las comparecencias ante las candilejas, es decir, el teatro, es lo más importante de la escabrosa historia que viven Podemos, el Partido Socialista y Ciudadanos.

Y tras las vacaciones de Semana Santa, la representación también tiene sus diálogos y su puesta en escena en el Congreso de los Diputados. Pablo Iglesias, Albert Rivera y Pedro Sánchez, han perdido el pudor político y se muestran desnudos de categoría dialéctica -humana también- ante la opinión pública. La primera condición para perder el pudor es no darse cuenta de que se ha perdido y los tres líderes la cumplen más que de sobra.

Ni a Rivera le importan sus gestos groseros sobre las presuntas financiaciones de Podemos, ni a Podemos le importa el tono o los tonos empleados, ni a Sánchez le sonroja su reunión secreta con Oriol Junqueras.

Todo eso, forma parte –haya o no haya pacto- de un vodevil que parece previamente escrito.

Gesticula Rivera y afea, por señas, el dinero ‘de aquí y de allí’, con el que han pillado a Podemos.

Habla Iglesias de un tono parlamentario y de otro tono para las negociaciones.

Y se justifica Sánchez de sus reuniones secretas diciendo que Junqueras es un simple ‘conocimiento’.

Alguno de ellos –o mejor los tres- deberían explicarnos por qué tenemos que creer lo que nos cuentan.

¿Por qué tenemos que fiarnos de Echenique cuando a las pruebas de los dineros venezolanos las denomina ‘especulaciones’?

¿Por qué tenemos que fiarnos de Rivera cuando se traslada de una banda a otra?

¿Por qué tenemos que fiarnos de Sánchez cuando nos cuenta el cuento de que la palabra investidura no ha aparecido en su conversación de hotel con Junqueras?

¿Por qué tenemos que fiarnos de Errejón cuando afirma que todo es una filtración del Gobierno?

Y sobre todo –cuñados y novias aparte- ¿por qué tenemos que fiarnos de Sánchez, Rivera e Iglesias si no se fían ni ellos mismos, los unos de los otros?

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·