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Tribuna libre

A por ellos, oé oé

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La liga española actual, la mejor del mundo, debe tener especial cuidado con la violencia ejercida sobre jugadores que son difícilmente parables.

No es el grito de los que animamos a nuestras selecciones deportivas, ni siquiera el que proferían -incluida la Reina- los asistentes a la decepción de la nominación olímpica.

Toda esa expresión deportiva, de buena ley y de ánimo a unos colores, puede transformarse fácilmente en el grito de guerra de quienes están en la obligación profesional de impedir, los goles de Villa o de Torres, las bicicletas de Ronaldo, los imparables slaloms de Messi , la maestría de Kaká o de Iniesta y las evoluciones impensables de Ibrahimovic o los golazos de Llorente.

Suena al ‘no pasarán’ o al más burdo ´a mí no me la hace´ Cada partido estamos presenciando entradas escalofriantes que unas veces provocan una lesión, otras pasan desapercibidas y las más de las veces provocan la ira de los aficionados del equipo perjudicado.

Existe un reglamento que, con sus lagunas y defectos, intenta atajar el juego violento. Además la liga española actual, la liga de las estrellas, la mejor del mundo, debe tener especial cuidado con la violencia ejercida sobre jugadores que son difícilmente parables por las características de su juego.

En la mente de todos los aficionados e incluso de los profesionales están los árbitros. Bien es verdad que en los últimos años el arbitraje español no se caracteriza por sus aciertos y sí por las escenas que montan cada semana. Hay un protagonismo excesivo, cierta prepotencia frente a los jugadores y escasos recursos técnicos, pero en el tema de la violencia o los árbitros toman cartas en el asunto y aplican el reglamento a rajatabla o cada partido vamos a tener alguna lesión más o menos grave.

No se trata de proteger a los grandes que son los que tienen en su mayoría ese tipo de jugadores, pero sí de defender la legalidad, el físico de los profesionales y sobre todo de desterrar de los campos de juego a quienes por impotencia o cualquier otra razón extra profesional pretenden imponer el terror de sus acciones donde debería primar la deportiva.

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