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El ogro benevolente

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El debate surgió en el programa televisivo al comentar la propuesta finlandesa de apropiación por defecto de los órganos de todos los ciudadanos fallecidos para su posible entrega a un tercero necesitado.

El debate surgió en el programa televisivo al comentar la propuesta finlandesa de apropiación por defecto de los órganos de todos los ciudadanos fallecidos para su posible entrega a un tercero necesitado ( o para investigación lo que no siempre se menciona con idéntico énfasis). Digo el debate pero no lo hubo, todos se mostraron de acuerdo, máxime cuando se decía que en España regía esa ley tan moderna aunque alguno mas docto recordó que no se aplicaba sin consentimiento expreso de los familiares. Por supuesto los finlandeses han incluido la previsión española de que no se realizará la apropiación si el finado se hubiese opuesto a ello expresamente. Entonces la presentadora de cara angelical soltó la barbaridad ¡no concibo que alguien no quiera donar! Y todos aplaudieron el brutal alegato por el que la disposición o no de los propios órganos dependerá de que lo conciba la presentadora o quien sea, máxima intolerancia que hace depender el derecho ajeno de que yo lo conciba como adecuado. 

Unas pocas ideas para el debate. Primero:  no se puede  llamar donación de órganos a la incautación por vía legal; que le llamen así, nacionalización a ver si se atreven. Segundo, con la misma regla podría disponerse de la sangre de los ciudadanos en caso de necesidad pues como diría  la conductora de programas yo no concibo que alguien no done su sangre. Tercero si hay sectores que dudan de las formas de determinación de la muerte imaginémonos lo que se puede pensar con esta incautación obligatoria. Finamente, piénsese que tipo de sociedad es aquella en la que el principio formulado por Hans Jonas de que nadie tiene derecho al órgano de otro es sustituido por la apropiación estatalizada y el posterior reparto nacionalizado por los criterios burocráticos. Esta acción sobre los distintos individuos y sus cuerpos, que obliga a la previsión a contrario y a dejarla muy clarita se disfraza, desde luego , bajo el discurso de la generosidad y el altruismo. Es el colmo del cinismo del ogro benevolente, el altruismo por ley y la generosidad por Gerencia. 

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