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La patata caliente del PSOE

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Aun dejando de lado la sangría de votos y de escaños y hasta obviando las discrepancias internas, el Partido Socialista y Pedro Sánchez tienen en sus manos la patata caliente de la gobernabilidad.

Un artículo de...

Félix Gallardo
Félix Gallardo

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No siempre tener eso que se ha dado en llamar la llave de la gobernabilidad, es algo halagüeño. Salvo alianzas y componendas muy difíciles de conseguir, la decisión de si gobierna o no gobierna Rajoy -en minoría y en solitario, con una coalición amplia, con pactos de legislatura, con un gobierno de coalición minoritaria o de la forma que se le antoje a cada cual-  está, hoy por hoy, en las manos del Partido Socialista.

Aun dejando de lado la sangría de votos y de escaños y hasta obviando las discrepancias internas, la patata caliente está en las manos de Pedro Sánchez. La falacia de ‘la responsabilidad es de Rajoy, que forme gobierno pero que no cuente para nada con nosotros’, no podía tener mucho recorrido vistos los resultados de Junio.

Marear la perdiz para consentir una investidura en los últimos segundos es un desgaste inútil para los socialistas y para su, por ahora, líder. Los barones no saben cómo quitarse de en medio al Secretario General; lo dicen en voz no demasiado baja, pero ninguno va a dar un paso en ese sentido; pretenden que sea Pedro Sánchez el que tome las decisiones antes de que todo se vaya al traste y empezar de nuevo en la oposición con lo que se ha llamado la regeneración del partido y que otros ya –también en voz baja- califican de refundación.

Con sus noes repetidos y chulescos, Sánchez se ha ido cerrando salidas del laberinto y ahora tiene pocos caminos. Un nuevo acuerdo con Ciudadanos es imposible y, de serlo, causaría la rechifla general. Volver a los paseos con Podemos cada vez está peor visto por mayorías muy cualificadas de su partido y, además, los populistas de Iglesias (y de muchos más) tampoco están para muchos trotes.

Solamente hay una forma para soltar la patata y no quemarse demasiado –alguna quemadura ya se ha producido- y pasa por rectificar paladinamente, escudarse en la responsabilidad de estado y abstenerse.

Pero eso hay que hacerlo cuanto antes, porque las terceras elecciones pueden estar a la vuelta de la esquina y entonces, no valdría para Pedro Sánchez el ‘yo no he sido’.

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