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Tribuna libre

El futuro de la prensa escrita al descubierto y como Internet lo ha afectado

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El panorama de la prensa escrita no puede ser peor, deudas millonarias, disminución y fragmentación de audiencias, despidos continuados...

Un artículo de...

Francisco Rubira
Francisco Rubira

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Antes de empezar se hace necesario aclarar que este artículo no trata sobre periodismo y su futuro, es acerca de los medios de comunicación escritos y su evolución tal y como los conocemos.

Es en las redacciones donde se vive el periodismo, pero el problema de la prensa escrita no viene tanto por el cisma, entre redacción y gerencia, sino porque durante los últimos 20 años han sido empresas incapaces de entender el fenómeno de Internet  obsesionadas con una defensa a ultranza del negocio del papel impreso, aferradas a prácticas obsoletas y con inmensas instalaciones industriales en decadencia.

Esta industria, ha cometido tantos errores en su evolución que no es frecuente ni fácil, encontrar otro sector industrial con una trayectoria tan errática e inmovilista.

La prensa escrita va a desaparecer por falta de publicidad, por intentar alcanzar a todas las audiencias, por no calar en el tejido social que le circundaba, por no haber fustigado con valentía a las administraciones públicas de su entorno geográfico, por haberse vendido a banqueros y empresarios sin ningún carisma de editores amén de pésimos gestores, por dejar de lado a los lectores, el verdadero dueño, y no escuchar sus demandas y necesidades, y por no realizar cambios cuando las cosas iban bien.

En el año 2005 la gran amenaza era la prensa gratuita, en poco tiempo se pasó de 45 a 172 publicaciones gratuitas controladas por OJD, luego las propias promociones de cualquier cosa: vajillas, videos, DVD, sintonizadores de Televisión, películas, enciclopedias… y por fin llego la “bestia”: Internet.

Internet supuso y está suponiendo un modelo distinto. Los editores de prensa escrita no entendieron que:

1.    El control lo tiene el usuario, sino se entrega el control al usuario, se pierde al usuario. El medio online depende del usuario y no al contrario.

2.    Es la era del “hiperenlace”: Los periodistas debían y deben simplemente enlazar con la historia en vez de repetirla, y contar aquello que es nuevo, único y ‘fresco’. El enlace cambia la estructura y la economía para una empresa periodística. Si se hubiera considerado este asunto, los editores de prensa escrita hubieran resuelto el asunto de las redacciones ‘duales’ papel-Internet. Si un periódico en Internet quiere destacar, y por tanto quiere que los usuarios le encuentren por sus contenidos a través de búsquedas o enlaces, necesitan crear noticias con un valor único, por tanto deberían concentrar sus recursos allí donde son relevantes, mandando lectores a otros sitios para el resto de las informaciones. En resumen deberían dedicarse a lo que hagan mejor, y el resto enlazarlo.

3.    El medio de comunicación ha de ser una plataforma: Las redes se construyen sobre plataformas. Internet es una plataforma más. Las plataformas ayudan a los usuarios a crear productos, negocios, comunidades y redes por sí mismo. Si estas son abiertas y colaborativas, los usuarios les añaden valor.

4.    Hay que actuar de manera distribuida: Antes, el lector iba a buscar a la prensa escrita, por un precio, éste iba al quiosco y obtenía su ejemplar. En Internet es al revés, el medio de comunicación ha de encontrar al lector por todos los medios y mediante todas las tecnologías y fórmulas a su alcance. Cualquier medida es buena: boletines, feeds, rss, sindicación de contenidos…

5.    Hay que ser una organización eficaz: No solo por el lado de los costes, sino por el lado del aporte de valor. Cada día, cada hora, cada minuto hay que aportar valor al usuario. Hay que estar en continua evolución, si se quiere llámese innovación, pero no se puede parar, hay que escuchar al usuario y corresponder aportándole aquello que le aporte valor.

6.    Estamos en la economía de la postescasez: Antes la prensa escrita controlaba las rotativas y marcaba la mancha publicitaria, si no se estaba dispuesto a pagar un precio por ese espacio, otra empresa vendría, dispuesta a pagar más dinero y se quedaría con ese espacio publicitario, ahora la imprenta no existe, la escasez estaba relacionada con el control. Internet está forzando el principio de oferta y demanda de 1767, prueba de ello es que Google no estableció tarifas por las palabras clave, es el mercado el que fija el precio de las palabras mediante un sistema de subasta. Por otro lado hay un sinfín de fuentes de información, ya no hay escasez de información, además las audiencias se segmentan.

7.    El mercado de masas ha muerto: Esto afecta gravemente a las agencias de publicidad, un gran jugador ‘en la sombra’ y los principales proveedores de publicidad para la prensa escrita, acostumbrado a la ventanilla única y a ‘trocear’ el mercado. Ahora lo que existe es la agregación de la larga cola, es decir, cientos y miles de pequeñas audiencias que gestionar. En la medida en que agencias y anunciantes entiendan esta realidad el dinero fluirá masivamente a los medios de internet desde la prensa escrita y otros medios ‘offline’ (Televisión y radio entre otros).

8.    El modelo de negocio es gratuito: Es imposible competir contra lo gratuito. El mercado más eficiente es el de los productos gratuitos. Es verdad que la prensa escrita innovó en su momento al cobrar a los anunciantes por la publicidad que insertaban, no transportando todo el coste al usuario, pero ahora el modelo ha cambiado. Internet demuestra que los usuarios no pagan por un contenido que se encuentra gratis en Internet. The New York Times o The Guardian ya han pasado por el rubicón de cobrar por un contenido que es gratuito en Internet, a pesar del último esfuerzo de Unedisa con su producto Orbyt, por cobrar por sus contenidos.

La prensa escrita podría sobrevivir en un último estadio de dos maneras:

1.    Como un proveedor de contenidos para ayudar a los usuarios a generarse su propia opinión: Los usuarios solo estarán dispuestos a pagar por aquel medio de comunicación. Si la prensa escrita es capaz de atar a los grandes líderes de opinión, tendrán la llave para seguir publicando. Pero deberá pagar un alto precio por ello, pues estos líderes no podrán prodigarse más que en un medio. Estos boletines de opinión serán un producto de fin de semana, que es cuando el lector aplicará parte de su tiempo de ocio a formar su opinión. El ingreso vendría por el pago de la publicación. Por cierto, cuantos más puntos de distribución mejor.

2.    Como un distribuidor de noticias locales: Mientras exista lo local, lo del barrio, lo más cercano a los usuarios, seguirá existiendo una posibilidad. Se podrían imponer los periódicos de barrio. El modelo sería el mismo al actual. La prensa escrita solo tendrá noticias locales, con un marcado carácter de negocio, dónde comer, dónde comprar, dónde disfrutar mi ocio, noticias de la comunidad, con un marcado carácter local y de barrio, pero con un sistema optimizado de publicidad local sin intervención de las agencias de publicidad y mediante un sistema de pujas para la compra de espacio publicitario.

De todos modos estas dos vías de escape o salvación temporal de la prensa escrita desaparecerán con el tiempo, en el momento que alguna empresa encuentre un modo más eficiente de hacerlo en Internet y cuando la penetración de internet alcance o se aproxime al 100% de los usuarios.

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