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La próxima guerra mediática

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El 1 de septiembre se reanudarán las hostilidades en la radio. La nueva COPE tratará de conservar su privilegiada posición. La vieja se iniciará en la arriesgada aventura de esRadio.

El panorama mediático está apasionante. Es cierto que no es ideológicamente equilibrado, ni hay igualdad de condiciones. Pero nadie puede negar que, tanto por la derecha como por la izquierda, se avecinan tiempos calientes para todos los medios. Desde la ruptura de la COPE hasta el favor de Zapatero a Roures: todo desde hace un tiempo contribuye a calentar la olla de los medios. Este año el verano no ha servido para apagar fuegos, sino para construir nuevos barcos de guerra y desarrollar nuevas estrategias bélicas. Estos días, en la recta final de agosto, se trabaja a toda prisa. Todo debe estar listo para la próxima temporada, donde los medios volverán a jugar un papel esencial para la salud democrática de nuestro país.

El 1 de septiembre se reanudarán las hostilidades en la radio. La nueva COPE, agazapada tras el dial de siempre, tratará de conservar su privilegiada posición de audiencia. La vieja, en buena parte, se iniciará en la arriesgada aventura de esRadio, confiando su suerte a Internet, a la radio por TDT y, sobre todo, a la fidelidad de los seguidores de sus tres emblemáticos comunicadores. Onda Cero, por su parte, tratará de aprovecharse de la ruptura de la derecha mediática, recogiendo posibles oyentes descontentos procedentes de cualquier dial.

En la izquierda el panorama no parece más tranquilo. Al fin y al cabo, con un Gobierno de izquierdas a la deriva, cada vez resulta más difícil disculpar a quien no da pie con bola. Pero el propio Zapatero se ha asegurado la fidelidad incondicional de un grupo mediático -su gran proyecto de comunicación-, con el famoso regalo estival a Roures que ha desatado la tormenta en el grupo PRISA. Los tradicionales aliados de los socialistas, con su imperio mediático en decadencia, ya han enseñado los dientes al Gobierno. ¿Traerá esto más libertad y variedad en los medios progresistas?

En plena guerra de medios conviene resaltar el factor Intereconomía. Un grupo de comunicación que atraviesa buenos tiempos, y que aspira a convertirse en un elemento clave en la batalla. Con la exitosa integración de redacciones -desde Época hasta lanacion.es- llevada a cabo recientemente, con la tertulia de radio y televisión "El gato al agua" como gran emblema -que todos quieren imitar-, y con La Gaceta de los Negocios -que acaban de adquirir- como nueva autopista por la que expandirse, Intereconomía podría pegar un nuevo estirón de audiencia e influencia en la próxima temporada, si mantiene la línea de innovación y consolidación del último año, y si nadie decide que ha llegado la hora de cortarle las alas. Que es lo que suele pasar en España cuando algo comienza a funcionar bien, y a despertar odios en los enemigos, y envidias en los amigos.

Como guinda de este tenso pastel, la crisis. La crisis económica y la crisis en los medios tradicionales. La suma de ambas desgracias está sembrando malestar e inestabilidad en muchas de las grandes cabeceras. Una situación trágica en la que algunos han lanzado ya la consigna "sálvese quien pueda". Quizá por eso el Grupo Unidad Editorial está tratando de soltar lastre, según contaba ECD el pasado martes, y busca comprador para "Yo Dona" y "Marca Motor", dos de sus revistas más atractivas. Parece claro que no serán los únicos que intenten adelgazar el grosor de sus mochilas en los próximos meses, para intentar atravesar con garantías el desierto económico que nos está engullendo lentamente.

Sea como sea, la nueva temporada informativa está a la vuelta de la esquina y la actualidad nacional amenaza con no dar tregua en todo el año. Ya habrá tiempo para las quejas, las polémicas y las denuncias cuando comiencen a circular los misiles por prensa, radio, televisión e Internet. De momento, como amante del periodismo libre, prefiero deleitarme en la emoción contenida del momento, con la esperanza de que todo este guirigay mediático nos devuelva un panorama mejor. Un panorama en el que, por ejemplo, no sea necesario llevar en la boca el carnet del partido político de turno, para sacar adelante con éxito un proyecto de comunicación. Ya saben, soñar es gratis. De momento.

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