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Tribuna libre

La tontería, con perdón, de los records

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No es serio homologar cifras de épocas distintas, futbolistas diferentes y equipos o compañeros de los ‘recordman’ con calidades y formas distintas.

Un artículo de...

Félix Gallardo
Félix Gallardo

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Pocos ámbitos de la información sufren más los tópicos que el mundo del fútbol. Y como esas informaciones tienen audiencias millonarias, los tópicos se expanden de forma incontrolable y son moneda de uso corriente en tertulias de café, mentideros de oficina y conversaciones de fumadores en puertas de calle.

Ahora están de moda los records. Hay records para todo. El futbolista que ha metido más goles de cabeza. El portero que más veces ha despejado de puños, el entrenador que lleva más partidos sin perder. El jugador zurdo que más puntapiés ha propinado al balón con su pierna derecha, o el árbitro que más veces toca el pito en un partido.

El acontecimiento de lograr un record, el que sea, hay que anunciarlo con anticipación, celebrarlo en el momento de producirse y recordarlo hasta que ese record cae a manos, pie o pito de algún afortunado.

Así, se anuncia la posibilidad de que fulanito consiga un record y se adelanta la noticia por encima de informaciones que podían resultar más interesantes en relación al partido o a la competición a disputar.

En el momento sublime de la consecución se procederá a los abrazos, manteos, posturas, gestos emocionados y dedicaciones de rigor.

Y posteriormente, el registro se glosará en crónicas y reseñas antes, o en lugar del resultado, del rendimiento de los protagonistas, o de las incidencias del encuentro.

Cuando el aficionado se acerque a una información, se enterará antes de la consecución de un record que de la marcha del marcador y aguantará una lección de historia antes de saber quiénes integran las alineaciones de los contendientes.

Porque ya me dirán –son meros ejemplos- cómo se pueden homologar cifras futbolísticas de la época de Telmo Zarra con las de los tiempos de Messi o de Ronaldo. O si a la hora de valorar méritos se tienen en cuenta los equipos, propios o adversarios, y la calidad de los compañeros con los que alternó el uno o con los que juegan los otros. O la calidad de los porteros y la contundencia de las defensas, o las dificultades de la competición y hasta los goles en fuera de juego que se les pasaron a los árbitros.

Pero es igual, records, tonterías y tópicos seguirán siendo moneda de cambio.

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