Lunes 18/12/2017. Actualizado 11:26h

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Política

Alerta roja en el PP de la Comunidad Valenciana. Un sondeo interno de Génova otorga al partido un 32% de los votos, frente al 48% que logró en 2011

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Ni siquiera pactando con UPyD podría el PP conservar el gobierno en la Comunidad Valenciana. Ante la perspectiva de este hundimiento electoral, Alberto Fabra se está viendo obligado a consolidar su liderazgo, tanto a nivel interno como de cara a los votantes.

Estamos muertos”. Con esta frase explican fuentes del PP de la Comunidad Valenciana a El Confidencial Digital la situación conclusión que, a nivel interno, se realiza de una encuesta sobre intención de voto enviada desde Madrid.

El sondeo de Génova, difundido entre los principales dirigentes del PPCV en estos días, confirma un más que previsible hundimiento en las urnas, lo que ha activado todas las alarmas. Según este sondeo, los socialistas obtendrían un 28% de los votos.

Imagen de unidad en el PP

La falta de entendimiento de Alberto Fabra con Rita Barberá, con Alfonso Rus –presidente del PP de la provincia de Valencia y presidente de la Diputación- y el resto de diferencias internas “han de quedar al margen”, reconocen a El Confidencial Digital fuentes “populares”.

En los últimos meses, ha habido varias decisiones de Fabra que han provocado malestar en el partido: las dudas para expulsar a Rafael Blasco, o el cese de los tres Delegados del Consell y el nombramiento de Esther Pastor como secretaria autonómica, son algunos ejemplos.

El liderazgo de Alberto Fabra

Alberto Fabra puede ser el candidato en 2015, y puede no serlo. Este sondeo puede marcar su futuro, porque es el momento de valorar quién puede ayudar al PP a remontar el voto en la Comunidad Valenciana.

Si la apuesta sigue siendo Alberto Fabra, ha de lograr que se aglutinen en torno a su figura los “notables” del PP sin ambigüedades, y trazar conjuntamente un plan. Ahora, Fabra está muy solo, y desconcierta en el PP su estilo de “escuchar, y luego hacer de su capa un sayo”.

Según las fuentes consultadas, “no se sabe en quién se apoya Fabra para tomar decisiones”, y eso desconcierta mucho. Si en el PP ven imprescindible “cerrar filas” y dar una imagen de unidad a partir de ahora en torno a Fabra, también él ha de contribuir contando más con los “pesos pesados” y saber crear un equipo de emergencia, pues el precipicio electoral está cercano.

El liderazgo de Alberto ha de ser valiente. Si logra aunar a todos en el PP, ha de estar dispuesto, por ejemplo, a valorar si el Consell que ahora tiene es el más adecuado para la actual situación, y cuáles son las decisiones más oportunas para que el PP intente remontar en la Comunidad Valenciana los negros augurios electorales.

El “tripartito” se prepara

Ante los diversos sondeos electorales que otorgan el gobierno de la Comunidad Valenciana a PSPV, Compromís y Esquerra Unida, el posible tripartito sigue escondiendo sus cartas.

Las tres formaciones políticas saben que les conviene esconder a la opinión pública su intención de coaligarse y desbancar al PP. Tratan de disimularlo, pero no es fácil ante esta perspectiva política. Saben, por ejemplo, que Compromís puede recoger votos de descontentos del PSPV o del PP, pero que pueden arrepentirse si es evidente que Compromís va a gobernar con el PSPV.

En definitiva, el previsible “castigo” electoral al PP y al PSPV puede beneficiar a Compromís y a Esquerra Unida, pero puede echar atrás a algunos votantes si la oferta única es un tripartito.

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