Miércoles 13/12/2017. Actualizado 01:00h

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Política

Son los asesores de confianza de Rajoy

Arriola y Moragas aparcan sus discrepancias y pactan la estrategia para pacificar Cataluña

El sociólogo ha sido clave en la aplicación escalonada del 155. El jefe de gabinete busca el apoyo de políticos y empresarios

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Jorge Moragas y Pedro Arriola han sido claves para que Rajoy anunciara el pasado sábado la aplicación del artículo 155 para devolver a Cataluña a la legalidad. El presidente tenía decidido desde la noche del 1 de octubre que esa era la única solución, pero la consultó con sus asesores de cabecera para pactar los plazos y lograr que se interviniera la autonomía por aclamación popular.

Pedro Arriola y Jorge Moragas. Pedro Arriola y Jorge Moragas.

“Puigdemont no nos da otra salida y actuaremos en consecuencia”. Con esta frase, un alto cargo del Gobierno explicaba a El Confidencial Digital, en la tarde-noche del 1-O, que Rajoy iba a poner en marcha la maquinaria para aplicar el 155. El presidente ya no tenía dudas sobre la necesidad de usar ese artículo, pero el siguiente paso era diseñar un calendario de actuación.

Para ello, Rajoy volvió a apoyarse en sus dos asesores de confianza: Jorge Moragas, jefe de su gabinete y que estuvo junto a él en Moncloa durante toda la jornada del referéndum; y Pedro Arriola, sociólogo de cabecera del presidente desde hace ya más de una década. Dos hombres que “no siempre han estado de acuerdo” pero que, en la aplicación del 155, “han ido de la mano”.

Arriola, clave en la aplicación escalonada...

Las fuentes de Moncloa consultadas por ECD explican que fue Pedro Arriola el que convenció a Rajoy para “no correr” con la aplicación del 155. En ese sentido, el sociólogo insistió al presidente en que el Gobierno debía ceder a Carles Puigdemont toda la iniciativa, para que fuese el dirigente autonómico el que, con sus decisiones, “se cociese en su propia salsa”.

Esa consigna explica por qué Rajoy decidió contemporizar con el 155 y esperar decisiones de Puigdemont. El president, de hecho, quiso aplicar la misma estrategia posponiendo el pleno para la declaración unilateral de independencia en el Parlament más de una semana.

Después, como es sabido, Puigdemont aprovechó su discurso en la Cámara autonómica para declarar la independencia y después dejarla en suspenso, en un intento de devolver la pelota al Gobierno de Rajoy. Para entonces, no obstante, los apoyos al Ejecutivo para que interviniera Cataluña se habían multiplicado y la Generalitat se encontró en un “callejón sin salida”.

y Moragas, en la búsqueda de apoyos

Esos apoyos para el Gobierno son “obra de Moragas”. El jefe de gabinete coincidió con Arriola en que Rajoy debía contemporizar con el 155, pero con un objetivo clave: que este se aprobara por proclamación popular y no por una decisión unilateral del Ejecutivo.

Moragas apostó por esta vía en un momento en el que el PSOE se mantenía equidistante y no confirmaba su respaldo al Gobierno y los empresarios catalanes habían optado por guardar silencio. Dos circunstancias a las que el jefe de gabinete de Rajoy dio la vuelta en apenas diez días a través de una serie de “conversaciones clave”.

Así, el catalán “descolgó el teléfono” para contactar con grandes empresarios de Cataluña y también con las principales cabeceras de la región, con el objetivo de que la llamada “mayoría silenciosa” se movilizara contra el desafío independentista. Además, también habló con referentes históricos del socialismo para que lograran levantar el veto de Ferraz al 155.

El resultado es por todos conocido: “Rajoy anunció el sábado la aplicación del 155 después de que empresarios y políticos la pidieran para blindar la seguridad jurídica de Cataluña y logrando además el consenso con PSOE y Ciudadanos”.

La legislatura de la “reconciliación”

Las fuentes consultadas por este confidencial vinculan el éxito de la estrategia del Gobierno con el 155 al “trabajo en equipo” de los dos asesores de cabeza de Rajoy. Dos personas de la máxima confianza del presidente que en otras ocasiones “han chocado” por sus diferentes criterios pero que, en la presente legislatura, han tenido más puntos en común.

En ese sentido, desde Moncloa recuerdan que en el verano de 2013, en plena polémica por los mensajes de Rajoy a Bárcenas, Arriola no quería que el presidente diera explicaciones en el Senado asegurando que la crispación vivida esos días pasaría. Moragas, sin embargo, consideraba que “no se podía aguantar más” sin dar la cara. Un criterio, el del jefe de gabinete, que se impuso al de Arriola.

Esa discrepancia entre ambos marcó un primer Gobierno de Rajoy en el que los dos asesores del presidente se distanciaron. No obstante, desde la campaña de las generales, Arriola y Moragas han tenido más puntos en común que discrepancias, como cuando señalaron al PSOE como el único adversario y apostaron por un único cara a cara con Pedro Sánchez.

Desde entonces, “ambos han tenido más acuerdos que discrepancias”, como ahora con el 155, consolidando la presente legislatura como la de la “reconciliación” entre los dos asesores del presidente.


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