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Política

El análisis de un experto

Desmontando la plurinacionalidad de Pedro Sánchez

Un catedrático de Derecho Constitucional señala el principal escollo de la propuesta del PSOE para resolver el problema catalán: exige disolver las Cortes, convocar elecciones y referéndum

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El líder del PSOE anunció este lunes la creación de una comisión parlamentaria para el "diálogo, evaluación y modernización" del modelo territorial del Estado, con el objetivo de resolver el desafío independentista que plantea la Generalitat de Cataluña. A juicio de Sánchez, España es una “nación de naciones”, entre las que se incluye la catalana.

Pedro Sánchez Pedro Sánchez

El planteamiento del secretario general socialista es reconocer la plurinacionalidad del Estado español, algo que ya recogió la declaración de Barcelona, redactada de manera conjunta en julio por las Ejecutivas del PSOE y del PSC. Dicho texto exigía explícitamente una reforma federal de la Constitución que reconociera “las aspiraciones nacionales de Cataluña”, entre otros asuntos.

Durante la campaña para las primarias del PSOE, Sánchez aludió en varias ocasiones a la presencia de varias naciones dentro de España, y así lo ha fijado en el PSOE que ahora dirige. De hecho, el candidato ‘pedrista’ al PSOE-M, José Manuel Franco, ha abogado por que Madrid pueda ser reconocida como nación.

Según afirman fuentes socialistas a El Confidencial Digital, la estrategia de Sánchez y su equipo es reformar el título VIII de la Constitución, que explica la organización territorial del Estado, incluyendo el término “naciones” junto a los de municipios, provincias y comunidades autónomas.

Aseguran estas mismas fuentes que, con este cambio, el artículo 2 de la Carta Magna tendría una lectura diferente: “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Es decir, el vocablo “Nación” no tendría un sentido jurídico, sino solamente cultural, como sentimiento de pertenencia a una comunidad. Varios barones del PSOE como Guillermo Fernández Vara, Ximo Puig, Francina Armengol o incluso Francisco Ocón (secretario general del partido en La Rioja) han reclamado este significado, sin atribuirle soberanía.

Pero existen matices: sólo serían naciones aquellas comunidades autónomas que hayan manifestado, a lo largo de su historia, ese “sentimiento colectivo” de nación, como Cataluña, País Vasco, Galicia o Valencia. Por ejemplo, “Ceuta no sería una nación”, afirman estas fuentes.

Nación tiene un sentido jurídico, no cultural

Sin embargo, las aspiraciones de Pedro Sánchez tendrían que salvar algunos escollos jurídicos. Según el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco Eduardo Vírgara, no resultaría sencillo introducir el término “nación” en el título VIII.

A su juicio, la Carta Magna entraría en contradicción consigo misma: “si se introdujera el término nación, al tratarse de una norma jurídica como es la Constitución, adquiriría la significación que ha tenido siempre la Nación, como depositaria de la soberanía”, afirma a ECD.

La reforma de Sánchez equivaldría, de facto, a que Cataluña y las comunidades autónomas declaradas naciones fueran soberanas de su territorio. Podrían, por tanto, reclamar de manera legal su independencia de España.

Además, el cambio de la organización territorial afectaría al ya citado artículo 2, que forma parte del título preliminar. Este apartado recoge los principios básicos y fundamentales a los que se atiene el resto de la Constitución. Y este texto recoge una sola nación y dentro de ella, regiones y nacionalidades.

Elecciones y referéndum

Por lo tanto, añade este catedrático, para no introducir en la Constitución un término tan equívoco como el de nación, el PSOE debería especificar en su reforma el estricto sentido cultural y sentimental que tendría dicha palabra.

Ello requeriría, a su vez, una reforma del artículo 2. Y por formar parte del título preliminar, esta modificación implicaría, a su vez, la aplicación del artículo 168; es decir, disolución de las Cortes, convocatoria de elecciones y referéndum sobre este asunto. “Salvo definición extensa y muy clara del término nación cultural, tendría que hacerse por el 168”, afirma Vírgara.

Una inmensa mayoría social de todo el país tendría que estar de acuerdo en este cambio, porque es trascendental para la configuración del Estado. Si venciera el sí, Sánchez tendría la reforma constitucional que necesita para que España sea una nación de naciones. Eso sí, después de un elefantiásico proceso legislativo, más allá de una comisión parlamentaria.

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