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Política

Doble nerviosismo en el PNV: además del avance de Amaiur, teme que ETA difunda antes del 20-N un comunicado que beneficie electoralmente al PSOE

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La dirección del Partido Nacionalista Vasco tiene una doble preocupación electoral. A la amenaza que significa la coalición Amaiur se suma su temor a que ETA difunda un nuevo comunicado, antes de las elecciones del 20-N, cuyo contenido pueda ayudar electoralmente a los socialistas.

En el Euskadi Buru Batzar, máximo órgano del PNV, están sumamente preocupados por sus resultados en las elecciones del próximo 20 de noviembre. De entrada, ven en peligro su hegemonía como primera fuerza política en el País Vasco, ante un avance más que previsible de Amaiur, el matrimonio de conveniencia electoral que han contraído Bildu y Aralar.

Pero, además, teme que ETA también tenga incidencia en ese horizonte electoral tan inquietante. Estos últimos días circula en el seno del PNV la sospecha de que la banda terrorista puede difundir un comunicado antes de los comicios en el que, aunque no anuncie el abandono de las armas, sí incluya ‘gestos’ de los que el PSOE podría obtener rédito electoral, especialmente en el País Vasco.

El PNV, que en muchas ocasiones ha tenido buena información -incluso cabría decir que hasta privilegiada- de lo que sucede en las entrañas de ETA, se muestra muy nervioso porque, a la esperada dentellada de Amaiur en las urnas, podría sumarse ese comunicado de ETA que inyectaría un número “nada despreciable” de votos a los socialistas.

Guiños a la izquierda

Las fuentes consultadas por El Confidencial Digital inscriben en este complicado contexto los guiños al mundo de la izquierda abertzale que se están lanzando desde el Gobierno vasco y el PSE. Así, el pasado 29 de septiembre, el lehendakari Patxi López hizo en el Parlamento Vasco una valoración muy favorable de los movimientos de ETA y de sus presos.

En la Cámara de Vitoria presentó un decálogo para la convivencia y la concordia que, además de la memoria de las víctimas y de la exigencia a ETA de que se “disuelva sin contrapartidas”, propuso una orientación consensuada, dinámica y flexible, de la política penitenciaria de la forma que mejor propicie la superación del ciclo terrorista”. Esta iniciativa propugna el acercamiento de presos si favorece la reinserción.

A ello se unen los tradicionales coqueteos del presidente de los socialistas vascos, Jesús Egiguren, con los elementos de la Batasuna ilegalizada. El político vasco es uno de los que, pese a que el Gobierno de Zapatero dice rechazar al “comité de verificación” del alto el fuego de la banda, se ha reunido con el llamado Grupo de Ámsterdam.

A la sombra del abogado surafricano Brian Currin, ese grupo ha tomado las riendas del “Grupo Internacional de Contacto”, del que forman parte mediadores en ‘conflictos’ -algunos estuvieron en el del Irlanda de Norte-. Estos, pese a que confiesan sin rubor su ignorancia sobre la realidad vasca, aseguran que de sus manos saldrán las soluciones.

Cuando faltan menos de mes y medio para las elecciones, los nervios están a flor de piel en el partido de Iñigo Urkullu. Los nacionalista moderados hablan, de puertas para adentro, de que Amaiur podría conseguir hasta seis escaños en el Congreso de los Diputados, un resultado que tendría como principal, y casi única, víctima al PNV.

Si este escenario es de la máxima preocupación para el Euskadi Buru Batzar, no lo es menos para los empresarios que se mueven en la órbita de ese partido. Algunos ya han expresado que, ante la situación de crisis económica, no es nada aconsejable hacer “experimentos con gaseosa, con los que hace dos años utilizaban la gasolina en sus cócteles molotov”.

Amaiur, además de ser la nueva marca electoral de los independentistas radicales, fue también el nombre de un comando etarra desarticulado en marzo de 2005, y del que formaron parte los ya condenados Carmelo Laucirica Orive, Igor González Sola e Íker Olabarrieta. La Audiencia los condenó a penas de entre 21 y 29 años de prisión.

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