Lunes 11/12/2017. Actualizado 01:00h

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Política

Cambio de planes en Moncloa

El Gobierno aparca la reforma electoral para que gobierne la lista más votada

Rajoy se había comprometido a impulsarla a finales de 2017, pero considera que ahora sería inoportuno por el 21-D. Después, la inminencia de las autonómicas también lo desaconseja

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La reforma electoral para que gobierne la lista más votada tampoco se aprobará, salvo sorpresa mayúscula, en esta legislatura. Rajoy, que tuvo en su mano aplicarla en su primer Gobierno aprovechando la mayoría absoluta, quiso sacarla adelante ahora con el apoyo de Ciudadanos y el PNV. No obstante, la inminencia del 21-D y las posteriores elecciones autonómicas lo desaconsejan.

Mariano Rajoy en el Palacio de la Moncloa. Mariano Rajoy en el Palacio de la Moncloa.

Tal y como adelantó El Confidencial Digital en agosto, el presidente del Gobierno, después de escuchar a María Dolores de Cospedal e importantes barones regionales, había tomado la decisión de impulsar, esta vez sí, la nueva ley electoral. El objetivo era llevarla al Congreso a finales de este 2017 y que se aprobara, como tarde, con la reapertura de sesiones en 2018.

Los planes, sin embargo, han vuelto a cambiar, y tienen a Cataluña como principal causa. En ese sentido, las fuentes consultadas por este diario explican que, con todo lo ocurrido desde septiembre, “no ha habido tiempo para elaborar la propuesta y presentarla”. Y, ahora, con las elecciones del 21-D, ha quedado “totalmente congelada sine die”.

Ni antes ni después” del 21-D...

En ese sentido, las fuentes del Gobierno consultadas explican que esa reforma no puede realizarse “ni antes ni después” de las elcciones en Cataluña: “Antes porque no da tiempo, y después por los pactos electorales que puede haber”.

Así, en Moncloa no se ha descartado, ni mucho menos, una coalición de los partidos constitucionalistas para echar del Govern a los independentistas, a pesar de que la Esquerra Republicana de Oriol Junqueras sea el ganador de los comicios. Por tanto, si Ciudadanos, PSC y PP llegan a ese pacto, “no tiene sentido que después pidamos que gobierne la lista más votada”.

Es cierto que la reforma electoral que planteaba el Gobierno afectaba, en un principio, únicamente a las elecciones municipales, aunque desde Génova y algunos secotes del Ejecutivo se apostaba por “ampliarla posteriormente a autonómica e, incluso, generales”. Un escenario sería “contradictorio con lo que se está buscando en Cataluña”.

...ni tampoco antes de las autonómicas

El hecho de no poner en marcha la reforma electoral a seis meses vista implica que, de llevarla al Congreso antes del próximo verano, no se aprobaría -de lograr los apoyos suficientes- hasta finales de 2018. Es decir, a las puertas de unas nuevas elecciones autonómicas en España.

Ese calendario, aseguran las fuentes consultadas, es inviable porque “no se pueden cambiar las reglas del juego justo antes de un partido”, y eso provocaría un importante desgaste para el Gobierno y el PP que después podía manifestarse en las urnas.

De hecho, recuerdan desde Génova, en la legislatura pasada, y con mayoría absoluta en el Congreso, ya se descartó iniciar la reforma por las elecciones municipales y autonómicas previstas para 2015: “Entonces, temíamos ser acusados de llevar a cabo un pucherazo, y la situación ahora ha ido a peor con Cataluña”.

Rajoy siempre ha mostrado dudas

Así las cosas, la crisis de Cataluña y el propio calendario electoral vuelven a dejar congelada una reforma de la que Rajoy lleva hablando desde que está en la oposición pero que nunca ha llegado a poner en marcha.

Desde el Gobierno insisten que “no es el momento” para proponer una modificación sobre el sistema electoral, aunque hay voces, dentro del PP, que relacionan este nuevo frenazo a las “dudas” que siempre ha manifestado Rajoy sobre esta reforma.

En este sentido, recuerdan que el presidente, y también Soraya Sáenz de Santamaría, no se han mostrado nunca “demasiado partidarios” de aprobar una nueva ley electoral. Por contra, María Dolores de Cospedal e importantes barones regionales del partido, como Alberto Núñez Feijóo, se lo han pedido en numerosas ocasiones.

La insistencia de la secretaria general y de presidentes autonómicos parecía haber convencido a Rajoy. No obstante, lo ocurrido en Cataluña ha vuelto a dar argumentos al presidente para dejar en stand-by una medida que no pocos alcaldes y líderes locales del PP esperan.


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