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Política

Mariano Rajoy considera que el ‘caso Bárcenas’ está cansando a la opinión pública y que el daño causado al PP no irá a más. Consigna: no hacer más declaraciones

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El ingreso de Luis Bárcenas en prisión, decretado ayer por el juez, no inquieta especialmente a Mariano Rajoy ni al PP, aunque puede parecer extraño. El presidente del Gobierno considera que el daño al partido por el caso del ex tesorero está ya hecho, y que el asunto está cansando a la opinión pública. Se han cursado instrucciones para no hacer declaraciones sobre su envío a la cárcel de Soto del Real.

Desde que El País publicara en enero los llamados ‘papeles de Bárcenas’, el PP ha intentado contrarrestar las informaciones sucesivas con ruedas de prensa para explicar cómo era y es la contabilidad del partido. Esas comparecencias no han servido para paliar, ni siquiera en parte, el perjuicio que el escándalo ha ocasionado a los ‘populares’ y al propio Gobierno, según la valoración que se realiza internamente.

Por ese motivo, Mariano Rajoy ha decidido cambiar de estrategia respecto a este asunto. Según ha podido saber El Confidencial Digital, la consigna ahora es evitar declaraciones y comparecencias públicas para hablar sobre el caso.

La opinión pública está saturada

Así lo cuentan fuentes de la dirección del PP y del Gobierno, que justifican esta consigna del presidente, con la que está de acuerdo la secretaria general del partido, en la necesidad de “no dar más aire nosotros mismos al asunto”.

En opinión de Rajoy, y basado en lo que le dice su equipo de colaboradores, todo el escándalo relacionado con Luis Bárcenas está saturando ya a la opinión pública, por lo que las nuevas noticias, incluso la de la detención del propio ex tesorero, producen cada día menos impacto entre los ciudadanos.

Por ese motivo, el presidente del Gobierno considera que cualquier intervención pública de algún miembro de su gabinete, o de la dirección del PP, sobre este asunto, “no hará otra cosa que reavivar mediáticamente el tema”, algo que “es contraproducente”.

En este sentido, Rajoy insiste en la idea de que, durante los meses en los que desde el partido se ha intentado explicar lo ocurrido con la etapa de Bárcenas como tesorero, no se ha conseguido cambiar la opinión de la gente: “El daño que esto ha provocado ya está hecho y no va a ir a más. Los que nos creían nos van a seguir creyendo, y los que no, pensarán de la misma forma”.

Rajoy coincide con Quiroga pero evita atacar a Aznar

Sobre las palabras pronunciadas por la presidente del PP en el País Vasco acerca del ‘caso Bárcenas’, hablando de indignación y de asunto vomitivo, las fuentes consultadas por ECD explican que, en el Gobierno y en el partido, “todos estamos de acuerdo con las palabras de Arantza Quiroga, porque a todos nos da asco este asunto”.

Sin embargo, ni Mariano Rajoy, ni María Dolores de Cospedal, ni ningún miembro del Ejecutivo y de la cúpula ‘popular’ se va a manifestar en esos términos, porque consideran que eso podría generar un efecto negativo.

Además del riesgo de avivar el caso, existe también la preocupación de que un mensaje similar al expresado por Quiroga, procedente de un cargo nacional del partido o del propio Rajoy, pudiera interpretarse como un ataque a Aznar y al que fue su equipo.

Esa impresión, teniendo en cuenta la tensión con el ex presidente, “podría provocar una nueva polémica que no sería beneficiosa ni para el partido ni, por supuesto, para el Gobierno”.

El presidente aprovecha para transmitir serenidad

Dirigentes del PP que despachan habitualmente con Mariano Rajoy explican que el presidente, al ser preguntado en privado por el ‘caso Bárcenas’, “mantiene una actitud de absoluta serenidad y tranquilidad”. Asegura que todo el escándalo “no le ha quitado el sueño”.

De hecho, el jefe del Ejecutivo considera que el escándalo no le afecta ni a él ni a su equipo, ya que ninguno de ellos cobró los famosos sobresueldos.

No obstante, y a pesar de esa tranquilidad de la que Rajoy hace gala, tanto públicamente como en reuniones privados, las fuentes consultadas reconocen que “desde enero hasta aquí ha perdido unos kilos”. Un hecho en el que “ha influido el caso Bárcenas, aunque también el desgaste normal que acarrea la presidencia”, explican.

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