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Política

El golpe en Mauritania coge desprevenido al Gobierno: Rubalcaba teme que las gestiones para combatir la inmigración queden en nada

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Dos ministros estuvieron ayer trabajando, pidiendo información y tomando decisiones, a raíz del golpe de Estado en Mauritania, que ha apartado del poder al presidente Sidi Ould Cheikh Abdallahi y a su primer ministro. Un “putch” que ha cogido completamente desprevenido al Gobierno español.

Una muestra de que el golpe no ha gustado nada en Madrid es que a las pocas horas el Ejecutivo difundió una nota condenando lo ocurrido y señalando que esperaba una pronta liberación del presidente y el primer ministro. El partido gubernamental, el PSOE, pidió a los golpistas que el país vuelva a la normalidad democrática.

Todo indica que el Gobierno, que tiene desplegados en Mauritania agentes del CNI, además de la veintena de guardias civiles ocupados en tareas de vigilancia costera contra la inmigración, no había recibido ninguna información sobre lo que se estaba preparando, que ha cogido de improviso a Rodríguez Zapatero y a los ministros más concernidos, es decir, Defensa (Carme Chacón), Exteriores (Moratinos) e Interior (Rubalcaba).

Fuentes políticas consultadas por El Confidencial Digital señalan que la noticia desagradó especialmente al ministro del Interior, por las consecuencias negativas que la nueva situación puede tener en la lucha contra la inmigración africana, unas gestiones que habían salido bien y que él se había trabajado en persona.

Además de haber visitado personalmente aquel país (hace muy estuvo también allí Moratinos), hace sólo dos semanas, el pasado 28 de julio, Rubalcaba actuó como anfitrión del hoy depuesto presidente mauritano, durante su visita a Zaragoza para recorrer el pabellón de su país, una instalación que, a pesar del golpe, ayer siguió abierta.

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