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Política

Los funcionarios de Naciones Unidas en Nueva York, ‘escandalizados’ por las donaciones de Zapatero, ya que España “recibe poco” a cambio

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Mil quinientos millones contra el hambre, ciento ochenta para Palestina, treinta para el Fondo de Emergencias, casi cuatrocientos para ONUSIDA… El Gobierno de Zapatero se muestra muy generoso con Naciones Unidas y los funcionarios de la ONU muestran su estupor porque España recibe poco a cambio.

El eje de la política exterior española es el multilateralismo. A tal fin, Rodríguez Zapatero ha incrementado muy sustancialmente la ayuda española a Naciones Unidas y sus agencias. El total de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) desviado a organismos multilaterales es del 52% del total, lo cual ha merecido repetidamente los reproches en los informes de evaluación de la OCDE pues, con estas políticas, el control de los propios fondos y, por tanto, también de su incidencia, queda opacado. Así, por ejemplo, se ha criticado que, cuando la UE retira fondos de cooperación de Nicaragua por las presuntas prácticas de corrupción de su Gobierno, España sigue manteniendo la cooperación.

Según fuentes diplomáticas consultadas por ECD, tanto los funcionarios de la ONU en Nueva York como miembros de la delegación española ante Naciones Unidas, están “escandalizados” por la “generosidad” de Zapatero. Al margen de la cúpula de Barceló en Ginebra, regalo de España a la ONU, y pagada en parte con créditos del Fondo de Ayuda al Desarrollo (créditos FAD), España recientemente ha comprometido mil quinientos millones para la lucha contra el hambre, 384 para la lucha contra el SIDA a través de ONUSIDA, casi cinco millones para Costa Rica a través de Naciones Unidas, ciento ochenta para Palestina en la Conferencia de Sharm-el-Sheijh, treinta para el fondo de emergencias de la ONU CERF, casi 110 para UNICEF, 32,8 con una subida del 10% para ACNUR en 2008, etc. De 2007 a 2008, la Ayuda Oficial al Desarrollo por parte de España ha crecido casi un 20%.

El escándalo entre diplomáticos españoles y funcionarios de la ONU viene de que España “recibe poco” a cambio. El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, ha mostrado un interés especial por España desde que se inició la política de generosidad de Zapatero, viniendo a nuestro país en más de cinco ocasiones.

Pese a todo, España apenas logra copar puestos de responsabilidad en los organismos con los que coopera: la única agencia de la ONU dirigida por una persona española es el Fondo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), al mando de Inés Alberdi desde 2008 pese a las reticencias de Ban Ki-Moon por su falta de manejo de idiomas. Sólo el ultimátum de De la Vega al Secretario General logró este puesto, en un Fondo del que España es el mayor contribuyente neto. La Vicepresidenta hizo saber a Ban Ki-Moon de que España variaría sus políticas de contribución con Naciones Unidas de no lograrse el cargo. Ban Ki-Moon cedió.

Al margen del caso citado, los puestos de responsabilidad conseguidos por españoles son escasos: Ana Peláez como representante en el Comité sobre Derechos de los Discapacitados y el nombramiento del General de División Ángel Guinea como director de la Célula Militar Estratégica de la Misión en el Líbano (FINUL). Finalmente, también se ha conseguido que Ban Ki-Moon llegara a España para la futura construcción de un centro de comunicaciones de la ONU en Valencia, no por casualidad la circunscripción electoral de la Vicepresidenta del Gobierno, negociadora única con Naciones Unidas en el seno del Gobierno.

Con todo, además del aludido “escándalo”, entre los altos funcionarios de Naciones Unidas ha causado indignación una pretensión española que pone en duda el multilateralismo del Gobierno. La pretensión formulada por España en Naciones Unidas y concerniente a la piratería en aguas de Somalia radicaba en que las patrullas españolas acudirían primero al rescate de los pesqueros españoles y no de los barcos con ayuda internacional en caso de conflicto de intereses.

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