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Política

Desconcierto en el PP

Orden de Rajoy al Gobierno y al partido: “Hay que dar la cara ante la corrupción”

La consigna de Moncloa también es defenderse en las tertulias

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Mariano Rajoy aprovechó su comparecencia en el Senado para pedir perdón por los casos de corrupción que están salpicando al PP. El mensaje del presidente responde a un cambio de estrategia de comunicación pilotado desde Moncloa.

Mariano Rajoy pidió perdón ayer en el Senado. Mariano Rajoy pidió perdón ayer en el Senado.

“En nombre del PP, quiero pedir disculpas a todos los españoles por haber situado en puestos de los que no eran dignos a quienes en apariencia han abusado de ellos”. Con estas palabras, el jefe del Ejecutivo ha querido marcar la nueva línea a seguir, por el Gobierno y por el PP, para dar respuesta a los casos de corrupción en los que aparecen representantes del partido.

Y es que, según explican a El Confidencial Digital fuentes bien situadas en Génova y con línea directa con Moncloa, a Mariano Rajoy no le gustó, en absoluto, la reacción que tuvo el PP el pasado lunes, cuando se confirmaron las detenciones de seis alcaldes populares, del presidente de la Diputación de León, y de Francisco Granados.

La rueda de prensa de Pons, el error más grave

La compa- recencia de Pons se decidió a última hora

En el equipo de Mariano Rajoy existe la sensación de que el pasado lunes había que salir al paso de manera contudente por las detenciones producidas en el marco de la ‘operación Púnica’. Aunque algunas fuentes apuntan que “no hubo una estrategia conjunta y hubo una imagen de cierto desconcierto”, la dirección del PP decidió que había que convocar una rueda de prensa.

La comparecencia fue de Esteban González Pons, que admitió preguntas de los periodistas.

Desde el PP, personas bien situadas en la calle Génova aseguran que la decisión de que compareciera Pons fue comunicada al equipo de comunicación a escasos minutos de que el vicesecretario de Estudios y Programas saliera ante los periodistas.

En esos instantes previos, explican, “hubo voces en contra” de la decisión tomada. No obstante, “la orden venía de arriba” y Pons cumplió con el papel encomendado.

El presidente también es consciente de que se equivocó

A pesar de los fallos de comunicación en la dirección nacional del PP, Mariano Rajoy ha sido el primero en reconocer que también él ha cometido errores.

El presidente del Gobierno aseguró en Murcia, en la intermunicipal del partido, que “se han producido algunas cosas que no nos gustaría que se produjeran, pero estamos tomando decisiones y la Justicia está actuando”. Después añadió: “Unas pocas cosas no son 46 millones de españoles ni el conjunto de España”.

Estas declaraciones, producidas apenas horas antes de las detenciones realizadas por la Guardia Civil, han sido recordadas en los últimos días en tertulias y periódicos. Rajoy, consciente de la trascendencia de sus palabras por lo ocurrido posteriormente, ha reconocido en privado que se había equivocado.

Ha seguido el ejemplo y las recomendaciones de Aguirre

Una vez reconocido su error, Mariano Rajoy no se escondió ayer en el Senado, y pidió perdón por haber confiado en personas no aptas para el puesto que habían sido encomendados. Esas palabras fueron muy similares a las producidas el martes por Esperanza Aguirre, que entonó el ‘mea culpa’ por haber situado a Granados como consejero de la Presidencia en la Comunidad de Madrid.

Pues bien. Según las fuentes consultadas, la propia Aguirre llevaba “unos siete meses” reclamando a Mariano Rajoy, y también a la dirección del partido, unas declaraciones así. Desde el entorno de la presidenta del PP de Madrid se admite que “siempre ha expuesto esa idea en las reuniones del Comité Ejecutivo Nacional”.

La respuesta, hasta esta semana, siempre había sido la misma: “Es mejor ir poco a poco. No hay que precipitarse en nuestras declaraciones”. Sin embargo, la repercusión de la ‘operación Púnica’ parece haber convencido a Rajoy, y también a Cospedal, de la necesidad de un cambio de estrategia.

Ahora tenemos que dar la cara”

Así las cosas, el mensaje que desde Moncloa se transmite ahora, a los miembros del Gobierno y también de la dirección nacional del PP, es que “ahora tenemos que dar la cara”. Para ello, el equipo de Mariano Rajoy pide tres cosas:

--Aceptar preguntas de los periodistas.

--Realizar declaraciones con valoraciones políticas sobre estas detenciones.

--Coordinar los mensajes entre Moncloa y Génova.

Esa nueva estrategia quedó patente ayer con la comparecencia en el Congreso de Alfonso Alonso, después de la Junta de Portavoces. El líder del grupo parlamentario no eludió ninguna cuestión sobre la ‘operación Púnica’ y marcó el mensaje a dar por todos los responsables del partido: “Si ayer sentía asco y repulsa hoy tenemos que sentir responsabilidad y compromiso para que sea más difícil robar”.

Y defendernos en las tertulias

Además, en Moncloa y en Génova tienen asumido que, ante la campaña mediática sobre la corrupción en el PP, “tendremos que acudir a las tertulias a defendernos”.

Esa mayor presencia de dirigentes del PP en los medios ya había sido ordenada por Mariano Rajoy el pasado mes de septiembre. El presidente, después del parón estival, anunció a los suyos que el partido debía dar la batalla ideológica en debates de radio y televisión.

Desde el PP de Madrid recuerdan que Esperanza Aguirre ya llevaba también reclamando desde hace meses la participación de dirigentes del partido en todo tipo de tertulias, “incluso en las más adversas en Cuatro y laSexta”.

Objetivo: olvidar una jornada negra

Desde el PP reconocen que la del lunes fue “una jornada negra” en la historia del partido, de la que “habrá que reponerse dando la cara”.

Dirigentes populares hablan incluso de “caos” a lo largo de todo el día en el que se iban sucediendo las detenciones de cargos del partido por parte de la Guardia Civil: “Era imposible querer estar informado al minuto y, a la vez, intentar coordinar una estrategia de respuesta”.

Las fuentes consultadas llegan a asegurar que, el pasado lunes, se produjeron llamadas desde Génova a Interior para “intentar conocer qué estaba pasando y qué más podía suceder”. Desde el ministerio, sin embargo, la respuesta fue siempre la misma: “El asunto lo lleva la Fiscalía”.

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